• El diputado del Grupo Parlamentario del PRI advirtió que el aumento sostenido en los precios de los alimentos afecta en mayor grado a los hogares de menores ingresos, especialmente en comunidades indígenas y rurales.
La inflación en alimentos continúa representando uno de los principales desafíos para la economía de miles de familias, particularmente aquellas que habitan en comunidades indígenas y rurales, donde una mayor proporción del ingreso se destina a la compra de productos básicos, afirmó el diputado Iván Soto Mendía, integrante del Grupo Parlamentario del PRI.
El legislador señaló que, si bien la inflación general ha mostrado periodos de desaceleración, diversos productos indispensables para la alimentación de los hogares mantienen incrementos que siguen presionando el gasto familiar.
Con base en información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), recordó que los hogares de menores ingresos destinan una parte considerablemente mayor de su presupuesto a la adquisición de alimentos, por lo que el aumento en los precios repercute de manera directa en su calidad de vida.
“Cuando aumenta el costo de la canasta básica, no solamente suben los alimentos; también crece la preocupación de miles de familias que hacen un esfuerzo cada vez mayor para llevar comida a su mesa”, expresó.
Soto Mendía indicó que productos esenciales como el huevo, la tortilla, el aceite vegetal, así como diversas frutas y verduras, han registrado incrementos importantes en distintos periodos recientes, reduciendo la capacidad de compra de millones de mexicanos.
Subrayó que cada peso adicional destinado a la alimentación representa menos recursos para atender necesidades igualmente indispensables, como la educación de los hijos, la atención médica, el transporte o la vivienda, situación que afecta con mayor intensidad a los sectores más vulnerables.
El diputado priista sostuvo que la defensa de la economía familiar debe mantenerse como una prioridad de las políticas públicas, con acciones que contribuyan a preservar el poder adquisitivo de la población y garanticen el acceso de todas las familias a una alimentación suficiente y de calidad.
“La canasta básica no puede convertirse en un privilegio. Debemos trabajar para que ninguna familia tenga que elegir entre alimentar a sus hijos, comprar sus medicamentos o cubrir los servicios esenciales del hogar”, concluyó.



