Por: Erik Omar Carrasco Favela.
1. ¿Quién fue la Maestra María Pizarro Caravantes?
La maestra María Pizarro Caravantes fue una maestra, una gran, gran maestra originaria de Indé, Durango. El motivo por el que fue a trabajar a Nuevo Ideal no lo sé, la verdad. Ella nació alrededor de 1897. Ella fue a trabajar a Nuevo Ideal y fue maestra de mis papás de tercero y de cuarto grado de mis papás. Inició como maestra ahí, yo calculo que entre 1946 y 1948.
Mi papá se llamaba Miguel Lozano Hernández, originario de Nuevo Ideal, y mi mamá se llama Altagracia Valdez Favela. Ella vive aún, está por cumplir 90 años y es originaria del municipio de Santiago Papasquiaro, pero desde muy niña llegó a vivir a Nuevo Ideal y ahí duró viviendo muchos años.
Ella fue maestra en la escuela que entonces se llamaba José Ramón Valdés, que actualmente se llama Amado Nervo. Me cuenta mi mamá, muchas de las cosas que le voy a platicar, maestro, son cosas que me ha platicado mi mamá, que la escuela José Ramón Valdés inició con unos pequeños salones, no exactamente en el lugar donde está ubicada la Amado Nervo, sino que como que hay un costado.
La verdad, tengo mucho tiempo sin ir a Nuevo Ideal; nada más voy como cada 2 de noviembre o cada vez que hay algún evento con la poca familia que me queda allá o con las amistades que aún conservo. Pero, ¿sabe qué? Ahí había un jardín de niños, ahí cercano a la escuela, y ahí estaban unos salones. Entonces, ahí fue donde mis papás estuvieron en la primaria de primero a sexto grado. Ella cuenta cómo se llamaban sus maestros, pero quien así dejó huella, una huella imborrable, fue la maestra María Pizarro Caravantes.
2. ¿Cuál fue la relación que tuvo con ella?
Pues la relación que tuve con ella durante varios años fue que, como le decía anteriormente, fue la maestra de mis papás y ella creó una amistad; aparte de que fue su maestra, creó una gran amistad con mis papás, que pasó el tiempo y muchos años después de que salieron de la primaria y siguieron frecuentándose, que hasta la hicieron comadre. La hicieron comadre y fue mi madrina de confirmación en 1967.
Entonces, mi madrina siguió yendo a Nuevo Ideal aunque ella ya no trabajara allá. El año en que se jubiló, me mandó un poema que ella hizo. Ya ve que, según los datos que hay, y lo que me platica mamá, bueno, y que yo conozco, mi madrina fue una mujer muy culta a la que le gustó escribir, y redactó algunos libros.

En aquel tiempo, ella escribió un poema cuando se jubiló. Ella siguió frecuentando Nuevo Ideal porque, uno de los motivos, fue porque trabajó ahí y la única hija que tuvo estuvo casada con un señor de Nuevo Ideal que se llamaba Don Jesús Quiñones. Yo era niña y recuerdo que tenía una tienda y a un lado su casa, muy grande, muy bonita, con jardines.
La tienda era como una mercería y tienda de telas, una tienda antigua. Se le conocía como la tienda de Don Jesús Quiñones. Creo que mi mamá hasta trabajó ahí, porque mi mamá, cuando salió de la primaria, muy joven ella empezó a trabajar en los comercios, en los pocos comercios que había en Nuevo Ideal, y trabajó en esa tienda de Don Jesús Quiñones. También trabajó en la tienda de la familia Olvera. Ya ve que saliendo de la primaria y muy chicos trabajaban. Ella trabajó a los 14 o 15 años. Hasta que se casó, porque ella se casó a los 18.
Mi madrina siguió visitando a un nieto que tenía que vivía ahí con su papá, ya que su hija falleció. Su hija se llamaba Rosita. También era una persona muy culta. Mi mamá cuenta que cuando hacían fiestas, la señora Rosita tenía conocimiento de danza, pero no nada más de baile folclórico mexicano. Mi mamá se acuerda de algunos bailes y canciones que les ponía la señora Rosita y mi madrina las tocaba al piano, porque ella tocaba el piano.
Mi mamá recuerda una canción portuguesa. Yo investigué en internet y sí, sí existe esa canción. Entonces mi madrina siguió yendo a Nuevo Ideal y por eso es que ellos también la siguieron frecuentando; le pidieron que fuera su comadre, y ella fue mi madrina. Yo tuve contacto con ella desde niña, desde que tenía un año. Y cada vez que mis papás iban a la Ciudad de México, donde tenían parientes, la visitaban.
Cuando fui creciendo, que ya tuve más conocimiento de causa, recuerdo que la visitábamos en su departamento, porque tenía un pequeño departamento. Ella y yo establecimos una relación frecuente por carta, porque era el medio de comunicación más empleado; no era por teléfono, ni por los medios que actualmente se conocen. Era por carta.
Y llegué a comunicarme con ella desde que cursaba primaria, quinto y sexto grado, en la secundaria, en la normal. Nos escribíamos muchas cartas. Ella me escribía, yo le escribía. En ese tiempo yo me fui muy chica de Nuevo Ideal. Después, yo estudié en la Normal de Ciudad Lerdo, Durango. Y tengo memorizada la dirección de ella. La busqué en Google Maps. Era Manuel González, número 400, Unidad Nonoalco. La tengo memorizada, el Edificio 6, porque yo le escribía las cartas. Y nos estuvimos escribiendo, y perdimos la comunicación no sé si porque ella ya estaba grande, porque yo hago cuentas de los años que tenía, yo creo que estuvo escribiendo cartas hasta más de sus 80 años, o sea, su letra es inconfundible.
Maestro, le voy a mandar, fotos de un de un recuerdito que me dio cuando me confirmaron con su puño y letra. Ella, adentro de las cartas me mandaba separadores de libros dedicados con su letra.
Estuvimos en contacto mediante cartas hasta cuando yo inicié a trabajar al salir de la normal y todavía el primer año que yo inicié a trabajar tuvimos en comunicación. Me mandaba cartas con recortes de revistas y sugerencias para que yo pusiera manualidades a los niños y me daba sugerencias didácticas, ¿Cómo ve?
3. ¿Cuáles eran las capacidades que poseía?
Mire, las capacidades que poseía eran muchas; una mujer muy admirable e inspiradora. A ella le gustaba escribir, ¿Verdad? Es una de las que de las cualidades más conocidas. Pero también le gustaba tocar el piano. Dice mi mamá que tenía un piano ahí en el salón de clases.
Y cuenta mi mamá que mi madrina daba clases y cuando les llamaba la atención, ella les aplicaba la ley del hielo, no les hablaba nada, les ponía trabajo extra, no los dejaba salir a la casa porque en ese tiempo era turno discontinuo, iban en la mañana y en la tarde. Les avisaba a los papás que sus hijos no iban a salir a comer.
Pero mientras de que los tenía trabajando, que ella tampoco salía, y dice mi mamá que ella muy seria, o sea, sin hablar, los ponía a trabajar y mientras de que estaban castigados ella tocaba el piano. Y tocaba, tocaba y tocaba el piano, para que los niños se relajaran, entonces no estaban tan castigados, siento yo. Y esa era otra de sus cualidades, tocaba el piano.
Cuando yo iba a visitarla, que todavía no entraba a la normal, recuerdo y me decía que me a mí Laurita: «Laurita, quédate aquí conmigo y mira, yo te enseño a escribir a máquina». Porque en ese tiempo de los setentas, escribir a máquina era una era algo muy relevante. No todo el mundo escribía a máquina.
Y ella me decía: «Yo te enseño a escribir a máquina, te enseño a tocar el piano y aquí vas a la normal, vas a la escuela». Pero, yo era como una niña en ese tiempo, yo entré a la normal a los 14 años saliendo de secundaria, era miedosa, o sea, la ciudad me imponía y no, no, yo no quise. La visitaba, pero yo como que alejarme tanto, de mis papás. Otra cualidad, maestro, fue que ella ya muy muy grande aprendió a hablar alemán. Y también inglés, nos platicó la historia de cuando aprendió a hablar alemán, porque si recuerda, en la una de las preguntas anteriores le dije que iba a Nuevo Ideal a visitar a un nieto.
Su nieto al que llamaba Beto, él, vivía con su papá y con su madrastra, que se llamada Irene, porque pues su mamá ya había fallecido. Y él se quedó ahí porque, él tenía ciertos padecimientos, no que padeciera de sus facultades mentales, sino que había tenido un accidente y como que él no podía vivir solo y vivía ahí con su papá y con su nueva mamá.
Pero aparte mi madrina tuvo otros nietos. Mire, recuerdo el otro nieto hombre que ella le decía Milo, no sé cómo se llamaría y vivía con ella en el departamento.
Y tenía otras dos nietas, que eran como de la edad de mi mamá, imagínese, mi mamá va a cumplir 90. Una nieta era Nena, y otra le decían Merry.
Yo también le llegué a escribir sobres de cartas porque una de sus nietas era amiga de mi mamá. Y una nieta se fue a vivir a Nueva York y la otra nieta se fue a vivir a Alemania, por eso le llegó la necesidad de aprender alemán, porque mi madrina la visitaba. Entonces cuando íbamos a visitarla, decía que ella se sentía con impotencia cuando iba con su nieta porque ella no tenía comunicación con nadie.
Hasta nos contaba una historia, donde decía que estaban en un restaurant y que ella, o sea, no tenía comunicación con nadie, cuando de repente el abrigo que lo tenía en el respaldo de la silla se le cayó y una persona le dijo: «Se le cayó su abrigo», y dice que se puso tan feliz. Contaba que se puso tan feliz porque dijo: «Ay, una persona que habla español». Pero ella, no se puso ese limitante de que fuera una persona ya grande y se puso a estudiar alemán.
Ella escribía, tocaba el piano, sabía escribir a máquina, que era una gran habilidad en aquellos tiempos, y este y sabía hablar alemán, no sé si inglés también.
4. ¿Cuál fue la mayor virtud de la Mtra. María Pizarro?
Pues creo que de sus mayores virtudes fue la solidaridad, la amistad, la empatía y la amistad que hizo con sus alumnos porque pues yo recuerdo que algunos amigos de mi mamá y de mi papá que eran más o menos de su generación, de su edad, de su camada; dicen ellos, también se acordaban mucho de ella. O sea, fue un personaje. Mire, una de las virtudes también que ella tuvo fue que cuando se creó el primer banco ahí en Nuevo Ideal le gustaba que sus alumnos salieran adelante, era muy generosa.
Era muy empática, era una persona que le gustaba que sus alumnos destacaran, que sus alumnos aprovecharan las oportunidades que se les presentaran y que si no tenían la oportunidad, ella intervenía. Mire, se abrió el primer banco, contaba mi papá, el primer banco de ahí de Nuevo Ideal, que en ese tiempo se llamaba Banco de Comercio, que después fue el Bancomer, que ahora actualmente es BBVA, pero el lugar sigue siendo el mismo donde está.
Es una esquina ahí, bueno, usted conoce más Nuevo Ideal que yo. Fíjese, yo nada más viví en Nuevo Ideal hasta los 8 años, hasta tercero de primaria. Haciendo un paréntesis, yo estuve lo que fue el preescolar y hasta tercero de primaria en el Colegio Motolinía. Ya de ahí, pues este nos fuimos de Nuevo Ideal y yo estudié en otros lugares. Pero esa es mi historia, no la de mi madrina.
Entonces, este cuando se creó el primer banco, pues solicitaban empleados, pero el requisito que les ponían era que supieran escribir a máquina. Otra vez el tema de la mecanografía. Que supieran escribir a máquina y no había gente que supiera escribir a máquina en aquellos tiempos. Entonces, como que las personas más este de grado de estudios más alto en aquellos años, que le estoy hablando yo creo que alrededor de los 50. Bueno, cuando mi papá tendría unos 16, 17 años, fue cuando ingresó a trabajar a este banco.
Les pedían que supieran escribir mecanografía y mi mamá y mi papá cuentan que, como a tres personas de la misma generación, mi papá, Miguel Lozano, un amigo de ellos, Julio Saucedo, otro amigo de ellos, Roberto Romero.
Esos tres señores de la generación de mi papá, que en aquellos tiempos eran muchachos, mi madrina, cuando abrieron el banco y que todavía ella estaba ahí, se comprometió a enseñarles a escribir a máquina. ¡Y no tenían máquinas de escribir en ese tiempo! Entonces dice mi mamá que los puso en una como en una cartulina a dibujar un teclado.
Mi madrina les dijo cómo dibujar un teclado y ahí, rústicamente, los puso a practicar. ¡Y los puso a practicar y a practicar! ¡Para que cuando se enfrentaran a una verdadera máquina de escribir, de esas durísimas que hay, pues supieran manejarla!
Fíjese, yo me acuerdo de que mi papá era rapidísimo para escribir a máquina, porque luego mi papá también trabajó en Correos. Del banco se fue al Correo, cuando se abrió el Correo ahí en Nuevo Ideal. Y yo era niña y me gustaba ir, y a mí también me gustaba eso. Pero mi papá en ese tiempo escribía con dos dedos, con los dedos índices. Muy rápido. Se cruzaba una mano y se cruzaba la otra y le daba duro a la máquina esa ruidosa que había en el Correo.
Ya después, yo aprendí. Cuando estuve en primero de secundaria, me acuerdo que nos pidieron una máquina de escribir y tenía yo mi maquinita de escribir. Así como ahora cargan su laptop o su tablet, yo cargaba mi maquinita de escribir. Y también ya escribía, pero con todos los dedos.
Porque yo me acuerdo de que las muchachas de mi generación fueron a comercio. Y eran muy rápidas escribiendo y nos poníamos como que: «A ver, ¿cuántas palabras tú por minuto? No, ¿cuántas yo?» Las muchachas de mi generación viven en Nuevo Ideal todavía y las conocerá. Una de ellas es Paty Nevárez, Silvia Nevárez. Bueno, esas muchachas Nevárez porque eran las que vivían cercano a donde yo vivía.
Bueno, total que ella enseñó a esas tres personas y les dieron trabajo. Les dieron trabajo ahí en el banco. ¿Cómo se las ingeniaba mi madrina en aquel tiempo para enseñarles a escribir a máquina? Imagínese usted en un teclado dibujado. En conclusión, ella era muy empática, era muy colaboradora, le gustaba que la gente sobresaliera. Le gustaba mucho; siempre estaba ofreciendo la manera de ayudar para que las personas de su alrededor estuvieran allegadas a la cultura.
5. ¿Cómo recuerda a la Maestra?
También recuerdo a mi madrina; tengo su imagen de cuando veníamos aquí a Ciudad de México y que íbamos a su departamento. La recuerdo entre libros, maestro, entre enciclopedias; los departamentos en la Ciudad de México son muy chicos, bueno, en comparación con las casas de Durango o las de Nuevo Ideal.
Muy, muy chicas, muy reducidas, y yo me acuerdo que entrábamos a su casa y ahí tenía el piano; o sea, siempre, yo creo que el piano la acompañó. La recuerdo así, con cercanía a su piano; la recuerdo entre libros porque en unos pasillitos que había en su departamento, para acceder de una habitación a la otra, en la pared tenía libreros o entrepaños; estaba lleno de libros, maestro, era una biblioteca particular. ¡Oh, tenía tantas enciclopedias!
Yo en aquellos tiempos moría por tener una enciclopedia porque para hacer consultas, cuando yo estuve en secundaria y en la Normal, no era como ahora que todo se consulta en Google o internet, ¡Nada! Todo era en bibliotecas; tenía uno que ir a una biblioteca a consultar, porque yo ya cuando estudié, ya no estaba en Nuevo Ideal; teníamos que ir a una biblioteca a buscar información en libros y en enciclopedias. Cuando yo estaba en la Normal, había compañeras, muy pocas, porque pues todos éramos de la misma clase social, pero sí había unas compañeritas que tenían sus propias enciclopedias en su casa.
¡Ay, yo donde veía nada más una enciclopedia completa era con mi madrina! La que me llamaba tanto la atención y que usted la conocerá tal vez, aunque sea en imágenes, era la temática, azul, así bonita y con sus letras doradas. ¡Ay, yo las veía! Y veía otras enciclopedias, la Salvat.
Fíjese, yo para tener acceso a algunos tomos, y se me quedó inconclusa la enciclopedia, mi mamá me tenía que comprar un tomo cada semana en un centro comercial; lo promocionaban porque era imposible comprar una enciclopedia completa para nosotros. Porque mis papás no tenían la posibilidad. Y me compraban un tomo cada semana, que después, no sé por qué motivo, no se pudo y la enciclopedia se quedó inconclusa.
Así la recuerdo a mi madrina, entre libros. Ya cuando tuve la noticia de que había fallecido, yo soñaba; y casi escuchaba su voz donde decía mi madrina que me había dejado de herencia la Enciclopedia Temática porque yo tenía tantas ganas de esa. Que nunca supe, ¿Verdad? ¿Qué tal si mi sueño se hubiera hecho realidad? Pero así es como la recuerdo, como una mejor mujer, muy, muy, muy culta, muy educada, muy propia para hablar, inspiradora mi madrina, supereducada. Tenía su voz muy pausada, hablaba bajito, era bajita también de estatura. Así es como yo la recuerdo, maestro.
6. ¿Cómo fueron sus últimos años de vida?
Pues de sus últimos años de vida tal vez no tenga mucha información porque yo la última vez que la vi de manera personal fue en 1984. Haga usted cuentas de cuántos años tendría, porque pues ella nació en 1897. Yo creo que ya tenía como unos 80 y tantos años, ¿Verdad? Casi 90. Fue la última vez que la vi de manera personal.
Y yo lo que sabía era que vivía en la Ciudad de México, porque por ahí leí algo, no sé si algo que usted escribió o lo leí en alguna de las páginas de Indé, que mi madrina vivía en Durango y la verdad no, yo siempre supe que estuvo viviendo acá en Ciudad de México. Hasta sus 100 años también aquí lo celebró. Bueno, eso ahorita se lo contesto en la siguiente pregunta.
Mire, en 1984 yo tenía 18 años, fue cuando egresé de la Normal, y egresando de la Normal estuvimos en la Ciudad de México. Mi mamá acostumbraba que había que darle gracias a la Virgen de Guadalupe en la Basílica cada vez que sus hijos terminaban sus estudios. Y la visitamos.
De ahí en adelante, ella ya sabía que yo había terminado la Normal y que era maestra como ella. Se ponía muy, muy feliz porque yo había sido maestra, y me estuvo escribiendo. ¡Fíjese, me llegaban las cartas hasta el lugar donde yo me fui a trabajar! Yo inicié en el municipio de Tamazula en 1984. Y yo recibí cartas con su puño y letra todavía hasta 1985.
Después de 1985 con su puño y letra, porque, pues, esa letra es inconfundible; de ahí le mandé una muestrecita de su letra. Ya después fue como un poquito más temblorosa su letra, y llegó un momento, que ya por ahí por los inicios de los 90, ya no era la letra de ella, como que alguna persona que la estaba cuidando le decía que escribiera las cartas.
Ya para entonces, había comunicación por teléfono y, bueno, también en los 80 había por teléfono, pero a ella le gustaba por carta. Como que ponía a alguna persona porque me empezaron a llegar cartas, pero ya no era con su letra; era una letra cursiva, pero no sé de qué persona sería.
Y ya también la plática no era la misma, porque ella se extendía en las cartas. Nada más que no las encontré, maestro. Yo conservé sus cartas por muchos años hasta que ya estaban amarillitas. Me gustaba mucho cómo ella escribía. Y la verdad, no las encontré así a la mano ayer que estuve buscando cosas para tomarles las fotos.
Entonces, le decía que no supe cómo fueron sus últimos años de vida, la verdad. Supongo que alguien la estuvo cuidando, porque, pues, ya ve que ella vivió más de 100 años. Yo creo que sus nietos y sus bisnietos sí estaban muy al pendiente de ella. No tan cercanos porque, pues, ellos vivían fuera.
Recuerdo que la nieta que se fue a Alemania es a la que le decían Nena, pero su verdadero nombre era Aída, y ya después ella no se ponía el apellido mexicano, se ponía Aída Dukovsky. Supongo que ellos estuvieron muy al pendiente de ella, pero no sé ni cómo falleció, ni sé de qué falleció; nada de esos datos los tengo.
7. ¿Cómo fue la celebración de sus 100 años de vida?
La celebración en sí, ahorita le digo de qué manera fue que la que estuve yo presenciándola. Yo recibí la invitación a sus 100 años y también el sobre, pues imagínese, si ella tenía 100 años, ya no estaba escribiendo. Ya no sé cómo estaría, si estaría consciente, si no lo estaría, no lo sé, la verdad. Me hubiera gustado muchísimo haber asistido, pero no pude.
Recibí el sobre; me lo hizo llegar mi mamá porque en el tiempo que fue en 1997, su festejo de los 100 años. Así dice en la invitación. El sobre venía a mi nombre y siempre, cuando me escribía, que ya sabía yo que desde 1984 que egresé de la Normal; me escribía y me ponía: “Profesora Laura” y todo lo demás. Y ya en el sobre decía: “Señora, Señora Laura”. Dije: «Ah, caray, pues esta ya no era mi madrina». Además, que era una letra cursiva, como un poco más actual. Entonces, no tan retro como la de mi madrina. Y, la del sobre me la mandó a mí con mi mamá.
Mi mamá en ese tiempo, en 1997, vivía en Gómez Palacio. Me lo mandó allá y mi mamá me lo hizo llegar porque para ese tiempo yo vivía en Durango, yo ya trabajaba y vivía en Durango. Yo llegué a Durango a trabajar en 1995 y estaba ya casada. Entonces, mi hija mayor nació en 1996, y para 1997, que fue la fiesta de mi madrina de los 100 años. Mi hija estaba muy chiquita. Y yo trabajaba y se me dificultaba. Yo fui de las maestras que ni permisos económicos pedía; creo que los pedí hasta que tuve 20 años de servicio.
—¡Cómo le cuento cosas mías, maestro!, pero bueno, esos son paréntesis—. Y no, ni permisos económicos pedía, ni nada, y se me cerró el mundo y se me dificultó ir a la Ciudad de México con mi bebé y que mi señor esposo me diera permiso y etc. No, no pude ir a la fiesta de mi madrina, que no fue una como gran fiesta. Porque fíjese, ahí, bueno, no así tan grandes como que a lo mejor se imagina uno: «Ay, cumplió 100 años y fue en un salón».
Me parece que la hicieron en su departamento porque hasta ahí vienen; también, en la invitación los datos de que iba a ser en el departamento. No sé de qué manera, si del departamento se irían a otro lugar; fue muy privada.
¿Y sabe cómo me di cuenta, y cómo vi el festejo de mi madrina, profe? Que en ese tiempo a mí me gustaba ver las noticias de TV Azteca con Javier Alatorre, que creo que todavía sale, porque ya veo otros canales de televisión y ya veo otros medios de noticias, pero en el noticiero de Javier Alatorre, de Hechos, salió el festejo de mi madrina.
O sea, como que era una gran noticia que una persona en México, en la Ciudad de México, había cumplido 100 años y yo estaba viendo el noticiero y cuando: ¡Ay, pues era mi madrina! Era mi madrina este donde fue el reportero a dar la noticia. De esa manera lo presencié; no pude venir personalmente teniendo yo mi invitación.
Y pues sí me dio mucho gusto. Ahorita no sé si la gente es más longeva porque yo ya me he dado cuenta de más personas a las que les hacen festejo de 100 años ahí mismo en Nuevo Ideal, que también sigo unas páginas que se llaman Nuevo Ideal y Nuevo Ideal Antiguo, que me salen en Facebook; me he dado cuenta de muchas personas que van cumpliendo 100 años. Pero en 1997 fue una noticia y salió en televisión.
Es la única forma, profe, que yo me di cuenta. Ya después de que fue la fiesta de mi madrina de los 100 años, perdí la comunicación con ella. Mi mamá visitaba, frecuentaba, que también se había ido a vivir a Durango, a la señora Irene, la que le digo que fue la segunda esposa de Don Jesús Quiñones, y porque se había llevado a Durango a Beto, a ese señor que le digo que era nieto de mi madrina. Y también llegó un momento en que ya no la frecuentó porque era una señora mayor que mi mamá y sabíamos dónde vivía, y eso, pero pues ya esa casa no sé si seguirá siendo de ella o seguramente falleció.
Sabíamos que llegó a vivir a la colonia Guillermina y de ahí se fue a otra casita como de Valle del Sur de Durango, pero ya no tuvimos datos. Perdimos totalmente comunicación; después de los 100 años fue lo último que supe acerca de mi madrina. Ya después me llegó la noticia de que había fallecido y no supe en qué año, la verdad tampoco. No tengo el dato exacto de cuándo falleció.
8. ¿Cómo recuerda a la Maestra?
Pues creo que esta pregunta, maestro, ya quedó contestada con las otras. Porque yo la recuerdo como una mujer culta, le decía, superculta, muy propia para hablar, una persona muy educada, una persona muy generosa, allegada siempre a los libros, a la literatura, a la cultura, a la música de su piano.
De esa manera la recuerdo, y también acordándose siempre ella de personas de Nuevo Ideal porque también tuvo algunas contribuciones. Fue muy buena gestora en los primeros años del pueblo. Bueno, no los primeros, ¿verdad?, porque yo recuerdo que mi abuelo paterno fue de los fundadores; creo que habían sido seis u ocho los fundadores de Nuevo Ideal.
Pero cuando ya en sí el pueblo este fue creciendo un poquito y ella estaba ahí trabajando, tuvo fama de que fue muy, muy buena gestora. También así la recuerdo; según las pláticas que me han dicho, eso ya no me tocó vivirlo a mí de manera presencial. Pero ya de manera presencial sí, era una persona sumamente allegada a la cultura.
9. ¿Qué representa para usted la labor que realizó?
Mire, para mí es un gran orgullo saber de la labor que ella realizó. Es muy inspiradora la vida de mi madrina. Yo me he dado cuenta de las cosas que ella hizo, ahora que soy una persona adulta. Por ejemplo, de Indé, que ella allá nació, que ella fue un gran personaje. Allá en Indé no le dicen como en Nuevo Ideal: «La maestra María Pizarro Caravantes» o «La maestra Pizarro», porque así la conocen como la Profesora Pizarro, la Maestra Pizarro en Nuevo Ideal. Allá en Indé la conocen como la maestra Mariquita o doña Mariquita.
¿Por qué le digo esto? Porque da la casualidad de que el mundo es pequeño y yo, trabajando en Durango, en la última escuela que trabajé y donde me jubilé, pasé mis últimos 18 años, llegaron alumnos cuyas mamás y sus abuelos eran de Indé.
Como siempre supe que mi madrina era de Indé, yo empecé a cuestionar e investigar: «Oigan, ¿Y no conocieron ustedes a la maestra María Pizarro Caravantes?» Ya me decía la señora de apellido Jurado, y también el señor de apellido Jurado: «¡Ay! ¿Cómo no? Doña Mariquita». El señor, al que me estoy refiriendo, fue presidente municipal y la señora que se llama Lucina Jurado decía: «¿Cómo no? Mi papá fue presidente municipal, mi hermano fue Presidente Municipal. En la presidencia hay fotografías de Doña Mariquita, hay un preescolar que tiene su nombre y otros lugares». Indé, se le quiere mucho. Y yo empecé a meterme como a páginas de Indé y sí, también hay información.
Otro dato también que tengo es que ahora que yo ya soy maestra jubilada, yo estudié en la Normal Básica y me fui a la Normal Superior también ahí en la Laguna, en la Normal Superior de la Laguna. Y fui maestra de Español en secundarias, en la Técnica 18 de Cuauhtémoc, Durango.
Tengo contacto con las maestras de Español que estuvieron conmigo en la Normal Superior y hay un grupito de maestras, al que yo también ya me integré; somos jurado calificador en concursos de secundaria, en todo lo referente a expresión literaria, a oratoria y declamación. El año pasado, en una de las zonas escolares donde fuimos jurados, ahí mismo en la ciudad de Durango, acudió la secundaria de Indé. No, pues imagínese, en cuanto dijeron Indé, yo terminando mi función como jurado, me puse a platicar con la maestra de Español que llevó a sus alumnos y le empecé a hacer preguntas sobre mi madrina y sí, también coincidió con las personas anteriores que le comentaba que mi madrina fue un gran personaje.
Escribió libros, lugares que llevan su nombre, que sus fotografías están en la presidencia de Indé. Pero nunca he ido a Indé ni conozco, maestro, tengo unas ganas a veces de ir para constatar y a ver todas las cosas que tienen ahí como recuerdo, como el personaje ilustre que fue mi madrina. Y eso es lo que siento: orgullo: una persona que inspira.
10. ¿Cuál considera que fue la mayor contribución que hizo a la sociedad?
Una de las mayores contribuciones de mi madrina y que ha trascendido a través del tiempo es que ella es de las pocas mujeres y de las mujeres duranguenses que estuvo luchando para el voto femenino; para que las mujeres tuvieran derecho al voto. Ella estuvo en esas campañas, y fue una gran contribución. No sé si estén registrados esos datos solamente en el estado de Durango o a nivel nacional, pero ese es un logro a nivel nacional y ella fue una de las participantes, de las gestoras.
11. ¿Qué opinión tiene sobre la publicación del libro “Cantares del Alma”, publicado el 1 de diciembre de 1992 por la editorial Sapiens?
Creo que aquí sí le voy a quedar a deber en esta respuesta porque sé de los libros que mi madrina dejó, pero ¿Qué cree? No he tenido acceso a esos libros; yo no los he leído. Si usted por ahí tiene acceso a ese libro, algún día compártamelo, por favor. Pero sí le quedo a deber sobre esa pregunta; no tengo opinión alguna porque desconozco el contenido de esas obras.
12. ¿Qué es lo que más admira de ella?
Mire, ya para terminar en esta pregunta, lo que más admiro fue la capacidad que ella tenía para superarse; su capacidad de superación no tenía límites. Según lo que yo observo, lo que yo analizo, no tenía límites su capacidad de superación, porque, ¿Cómo a sus casi 80 años, hago cuentas yo, se puso a estudiar alemán para comunicarse cuando iba a Alemania con su nieta?
Y su capacidad de gestión también fue admirable, su capacidad de superación, su capacidad de siempre estar colaborando, ayudando y dejando huella, y la dejó. Usted más que nadie sabe que logró dejar…
Es de cómo algunas las frases, ¿Verdad?, de que «Los maestros que dejan huella», verdaderamente sí dejó huella, y en Nuevo Ideal yo creo más, porque también yo no sé si ya se lo comenté, pero yo sabía que ella fue de la iniciativa de que el pueblo se llamara Nuevo Ideal, me comentaba mi mamá. Nada más que mi mamá siempre contó cosas y yo estuve recabando datos, como eso que le decía del baile y la canción que les ponía a la señora Rosita, que es El Fado, y lo canta mi mamá, canta un pedacito.
Pero cada vez va creciendo más mi mamá en edad y algunas cosas, que siempre tuvo una excelente memoria; tenemos muchos recuerdos todavía. Y pues creo que eso es lo último, maestro.
Ojalá que le sirva de algo. Ahorita estoy aprovechando porque tengo un tiempito, pero fue de la manera que contesté su cuestionario. Yo ya he leído varios artículos y algunas producciones suyas y usted es muy bueno para escribir, tomará usted lo que le sirva para el trabajo que tiene pensado hacer. Y fue un gusto contribuir con eso, maestro.







