Cuba: “El último en comer, el último en tener y el primero en morir”

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Cuba: “El último en comer, el último en tener y el primero en morir”

El transcurrir de 67 años de dictadura han terminado con los dogmas de una política marxista que se disfrazó en una revolución antes que en un sistema opresor que hoy mantiene a la isla con problemas no solo del abasto de productos sino de petróleo suficiente para producir electricidad.
Mientras Corea del Norte es un sistema político parecido al de Cuba, su sistema no se basa en argumentos revolucionarios ni ideológicos, por lo que es abiertamente una monarquía.
Es lamentable que a pesar de la idea romántica de la revolución impulsada por Fidel Castro y Ernesto Che Guevara, el paso de los años haya demostrado que el socialismo oprime y empobrece más a un pueblo que desde hace tiempo muestra el hartazgo en sus quince provincias. Desde hace años el hastío de los cubanos ha ido desde manifestaciones reprimidas hasta el surgimiento de un grupo de ex militares que años atrás se agruparon en la asociación “Objetores de Conciencia”, tal vez por que no han olvidado la manera de actuar de Fidel y Raúl Castro y su élite del poder en tantas ocasiones, una de ellas muy reprobable que alcanzó más magnitud por su difusión y desaprobación internacional cuando dos presuntos guerrilleros fueron fusilados en 1989 bajo cargos de narcotráfico, algo imposible en el entorno de la isla dado que un grupo como el Ejército no podía pasar por alto un hecho de esa naturaleza. Ese indudablemente fue uno más de los inventos que sufrieron opositores, sospechosos y disidentes para justificar la barbarie ante los ojos del mundo a la vez que intentaban validar el tema de los prisioneros políticos.
Los “objetores” saben bien el funcionamiento de las cosas, ellos fueron quienes ejecutaron órdenes, inventaron delitos y fusilaron disidentes y en estos años se lo hicieron saber nuevamente a Miguel Díaz Canel, el heredero del gobierno que sucedió a Fidel y a Raúl Castro.
Al paso del tiempo muchos nos hemos preguntado cómo es posible que Fidel Castro, el símbolo de la “Revolución” pudiera ser adorado por su pueblo. John Gray afirma en su libro “Misa negra” que todas las corrientes políticas, incluyendo al socialismo, tienen pretensiones político religiosas que son proyectos que pretenden ser globales y llegar al fin de los tiempos, lo que explica el nivel de fanatismo.
Así, creyentes y no creyentes hicieron de la dictadura derivada del movimiento 26 de Julio que quitó a Fulgencio Batista del poder en 1959, un dogma al que su líder supo explotar con sus largos discursos. Decía Grey que las “religiones políticas” modernas no pueden sobrevivir sin su demología. En este caso, los demonios de Cuba fueron los ricos, el capitalismo, él imperialismo yanqui y los disidentes. Sin tales figuras malignas, el régimen de Castro se habría desmoronado.
En un tiempo todo fue creíble para los cubanos como aquella idea absurda de que las canciones de Jhon Lennon eran subversivas , hasta que fueron traducidas y aprobadas por que no tenían esa anti- revolución en nombre de la cual murieron o fueron a prisión tantas personas.
La política cubana tuvo un liderazgo que se quedó estancado en la década de los sesenta, envejeció mientras la tecnología y el cambio generacional no pudo ser encerrada en una burbuja en un país que para bien y para mal está tan cerca de los “Yanquis”. Y tanto fue la convicción de Fidel Castro en mantener la llama encendida de su gobierno que cuando le preguntaron por qué insistía tanto en el comunismo si este ya estaba muerto, respondió agilmente: – Cristo murió en la cruz y al tercer día resucitó-
Tiempos traen tiempos y la historia le demostró a la dictadura que el menos peor de los sistemas, el capitalismo, es reformable y flexible, lo que nunca ocurrió con el socialismo marxista cubano que hoy tiene a Cuba doblando las manos para que se le deje de asfixiar económicamente desde el exterior.
Vladimir Orlov, un periodista de la revista Novedades de “Moscú” y “Sputnik”, incomodó seriamente al líder cubano cuando en los ochenta se atrevió a escribir que el socialismo cubano era una copia del socialismo soviético, que negaba la economía de mercado y un sistema pluripartidista. En la isla, de manera discreta se censuraron las revistas. No se le podía hacer un desaire abierto a publicaciones sovieticas cuando los subsidios a la revolución cubana y especialmente en campos como la medicina y la educación eran tan avanzados.
Ha habido esfuerzos por reformar el sistema de gobierno en Cuba, el llamado bloqueo de EE.UU. ha revertido políticas de mercado para sobrevivir. Pero como lo expresó en su momento el poeta Naborí en su poema “Placa en la Puerta” – Aquí tienes que ser el último en comer, el último en tener y el primero en morir-
El tiempo mantiene de pie a Cuba, pero con un pueblo que de acuerdo a los ex militares de “Objetores de conciencia” puede llegar a extremos de una guerra civil en la isla (yo lo reduciría a revueltas ante el cansancio del pueblo). Advierten que tan no es factible el socialismo cubano que en su momento hasta la antigua URSS lo demostró cuando Mijaíl Gorbachov autodestruyó ese sistema con la Perestroika en 1985.
El mito del movimiento 26 de Julio y sus guerrilleros fue tanto que como especie de fanatismo religioso hicieron de Ernesto Che Guevara un icono. El Che fue tan contradictorio que mientras que se objetaba como un revolucionario más de ideología y conciencia, era conocido por ser muy sanguinario y hasta lo llegó a declarar en la Organización de las Naciones Unidas en 1964 cuando expresó: “hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando. El carismático líder con su error de cálculo en Bolivia y su asesinato en 1967 en La Higuera, fue convertido en ídolo no solo en Cuba sino en Latinoamérica.
Y así, por desgracia el hartazgo manifestado públicamente se ha ido apagando con la represión policiaca, el hambre, los apagones, las buenas intenciones que quedan en eso mientras desde el exterior se intenta romper el mito de su mitológica Revolución. Una Revolución en la que era un pecado dogmático aspirar, tener u opinar mientras don Fidel Castro vivía en excelentes condiciones en Cayo Piedra, ahí donde recibió a los más destacados intelectuales a los que vendió la bondad de un movimiento que como lo expresó alguien hace días: es un sistema caduco y Cuba no necesita la ayuda humanitaria como la que está enviando México, Cuba necesita libertad.
Así como Gorbachov se adelantó en parte a la caducidad del socialismo con la Perestroika, también promovió la transparencia y la libertad de expresión con la “Glasnast” que reformó los métodos de censura y permitió a su pueblo transitar a un modelo auténtico dentro de las libertades innatas del ser humano: la de plasmar las ideas, gozar de la Libertad de Expresión y exigir cuentas. Miguel Díaz Canel ahora al frente del gobierno no ha tenido más que asumir una postura flexible, la de negociar con la administración de Donald Trump el que se le permita recibir nuevamente petróleo, un recurso que tiene Cuba pero que es demasiado rico en azufre y no cuenta con las plantas para procesarlo. La liberación de cientos de presos de las cárceles de la isla se ve como parte de esa negociación con Estados Unidos, aunque Díaz Canel haya dicho que se trató de un regalo de la Semana Santa.
Gracias y buen Domingo de Resurrección.

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