Una sola aristocracia, la del espíritu; un solo privilegio, la inteligencia “

spot_img

” Una sola aristocracia, la
del espíritu; un solo
privilegio, la inteligencia ”
Ch. P.

En recuerdo del siempre distinguido aristócrata, escritor y bohemio tapatío Ch. P., cuyo nombre sustraigo de forma intencionada a la curiosidad erudita de nuestro amplio y culto público lector; a solicitud de él mismo. Un solitario por excelencia, generoso con los amigos, irritable con los ineptos, hombre de letras e intelectual cuya una ambición reconocida de su parte era encontrar, no respuestas, sino preguntas, más preguntas: su tesis se fundamentaba en que toda pregunta ya lleva implícita su respuesta. Y a eso refería y encausaba todas sus energías.
Dicen unas coplas de un poeta argentino: cantando pasé la vida/ cantando gasté mi voz / navegando en mar de coplas/ me voy acercando a Dios. En ese poema decía Ch. que lo único que tenía que hacerse era sustituir la palabra copla por la palabra que lo definiera a uno en sus afanes y trabajos. Él por su parte la sustituía por ” duda ” .
Otra vez me comentó que todos tenemos maestros involuntarios y que nosotros somos a la vez maestros también, la mayoría de las veces sin darnos cuenta y aun sin querelo.
Ahora, poco más de cuarenta años después, recuerdo sus palabras y las suscribo. Y al mismo tiempo recuerdo a los que por destino fueron, si no maestros todos, sí la mayoría, y que en uno u otro sentido definieron mi rumbo intelectual y vital en ese momento. Grandes amigos, excelentes personas: de esos que nunca se rindieron y no permitieron que sus ideas, sueños e ideales de justicia dejaran de orientar su vida, su pensamiento y su acción.
Ángel, ” Galáctico “, pintor de acuarelas, conocer de literaturas, generoso en sus comentarios personales, tenista y aficionado a la música rock de grupos de prácticamente todo el mundo – escuchaba sus discos de rock a todo volumen mientras pintaba-, me dió la clave que resultó ser decisiva para mi: Un día, compartiendo un café y habiendo escuchado con antelación su nombre en alguna parte, le pregunté: Galáctico ¿ quien es Nietzsche ?, y me respondió: es un filósofo, es bueno, pero habla mucho en contra de la Iglesia . Por alguna razón que entonces no entendí hasta mucho después – porque no hay casualidades- su respuesta incitó mi curiosidad. Pasado un tiempo, algo adentrado ya en los textos de Nietzsche, comprobé que la controversia no era tanto contra la iglesia, en sí misma una mera abstracción conceptual, sino mas bien contra la figura del sacerdote que de forma tangible y real adoctrina directamente a la gente en la posibilidad post mortem de acceder al ” otro mundo ” y recibir castigo o recompensa. Cosa inocua y sin mayor consecuencia si no se hiciera persuadiéndolos de desvalorizar y despreciar este mundo, que por lo pronto es el único que se tiene. En la Edad Media ( ss. V-XV ), al cuerpo, como representante material de este mundo, se le flagelaba, se le dejaba sin comer, se reprimían sus instintos, se le causaban heridas; había quienes se colocaban todo tipo de objetos punzocortantes bajo la ropa de forma permanente, con la patológica intención de revivir en carne propia La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. La idea generalizada era la del cuerpo como un ser material y despreciable: víctima de bajas pasiones, presa de instintos que lo llevaban a pecar, depósito de liquidos y fluidos repugnante, olores internos y externos insoportables. Lo opuesto al espíritu, sublime estado tenido en alta estima. El hábito del monje – cubierto desde la cabeza hasta los pies, ocultas las manos en las mangas, la cabeza inclinada evitando mostrar el rostro, significa: no cuerpo. Olvidando las palabras del Maestro: ” el reino de Dios está en ustedes “.
El cuerpo es el pesebre donde nace el Señor: el simbolismo del nacimiento que se coloca en navidad asi lo muestra: hay un humilde pesebre, el cuerpo donde nace el Hombre-Dios arropado por el mundo; hay animales, son los instintos; hay malos olores, son los fluidos corporales; hay paja, que cosa mas sencilla y apropiada para representar la humildad y austeridad de la materia. Polvo de estrellas que tomó consciencia de sí mismo y del Universo; pero polvo al fin y al cabo y que al polvo regresará.
Psicológicamente, la figura de Cristo representa el selft, el sí-mismo, la totalidad psíquica a donde todo destino humano se dirige. Por cualquier camino. Y todos los caminos son ciertos.
Pero todo es cíclico: ” y nada hay nuevo debajo del sol ” sentencia el Eclesiastés. Y advino el renacimiento, y la ilustración, y el s. XIX con su infinita confianza en el progreso. Y en el s. XX se invirtió la tendencia: gran auge y difusión de vida fitness , gym, deportes varios, fisicoculturismo, competencias de Mr. Olympia y Mr. Universo, cuerpos esbeltos, alimentación adecuada y sana. Spa’s, masajes corporales, tratamientos faciales, implantes y todo tipo de cuidados y consideraciones para el cuerpo. Hollywood produjo películas como ” Cuerpos Perfectos ” y otras muchas con la misma temática. Solo que para acceder a estos cuidados se tenía que contar con un ingreso suficiente.. Y se consolidó el círculo interminable: ingreso- adquisición- satisfaccion, ingreso- adquisición- satisfaccion , ingreso- adquisición- satisfaccion. Y los que piensan se preguntan ¿ Y el espíritu, donde quedó el espíritu, es solo una reliquia del pasado ?
Para Nietzsche el cristianismo era un platonismo para el pueblo, es decir mas diluido y accesible. La razón de esta comparación es que platón – cuyo nombre real era Arístocles y el apelativo, por cierto, se lo ganó por parte de sus compañeros en los ejercicios de lucha por tener un físico robusto y unas anchas espaldas – fue, para occidente, el primer filósofo – griego – en hablar de un mundo ininteligible ( el nuestro ) y un mundo inteligible , el de las Ideas ( el otro ). entendiendo estas Ideas como imágenes primordiales y perfectas. Separaba estos dos mundos: el ininteligible, que es el nuestro, donde todo es apariencia, devenir y cambio permanente en el tiempo; y el mundo inteligible, invariable, no sujeto al tiempo, mundo eterno donde se encuentran las Imágenes Primordiales. Todos los árboles que aparecen en nuestra experiencia por ej., serían una copia imperfecta de su Idea, perfecta y atemporal ubicada en ese mundo inteligible. El mismo caso para todos los entes, todos seríamos una réplica multiplicada de una Idea original. Con similitud a la teoría de los arquetipos de la psicóloga Junguiana y su inconsciente colectivo.
En sentido platónico la Idea no es la formulación de un concepto o de una reflexión como nosotros concebimos a las ideas, sino una Imagen. Imágenes primordiales que se objetivan en el mundo físico.
Sin justificar digresión alguna porque no la hay – porque todo se relaciona diría Coralillo -, continúo. El padre de Nietzsche, muere joven, a los treinta y seis años, cuando el tenía unos cinco años de edad, de acuerdo a alguno de sus escritos autobiográficos. Tiempo después tuvo un sueño donde vio a su padre salir de su tumba y llevar a su hermano menor en brazos. El niño murió meses después de ocurrido ese sueño. En otro de sus sueños apareció Wotan, dios nórdico-germano de la sabiduría y la guerra. Este dios mitológico, relata Carl Jung, apareció décadas después en los sueños de miles de alemanes antes de la 2a. Guerra Mundial. El arquetipo empezaba a manifestarse en el alma colectiva de Alemania.
Nietzsche, gran amigo de Richard Wagner y admirador de su música, se enamoró platonicamente de su esposa Cósima- hija del compositor Franz Liszt – y llevó con el matrimonio una excelente amistad. Con el tiempo se distanciaron los dos genios. En respuesta a esta ruptura Nietzsche escribió en 1888 dos ensayos: El caso Wagner y Nietzsche contra Wagner. El motivo de su ruptura fué ideológico y artístico. Nietzsche consideraba que la última creación de Wagner, Parsifal, era de un tono marcadamente cristiano. Ya no era la espléndida música épica con temática mitológica nórdica y germana.
Delicado fisiológicamente, con muchos cuidados para su estómago y en relación al clima, pasó grandes temporadas en pensiones de Génova, Italia, siempre realizando grandes caminatas. Decía que su filosofía nacía de sus pies, es decir que el movimiento y el ejercicio al aire libre generaba sus mejores pensamientos. El cuerpo, decía, tiene más razones que la razón. Era acometido constantemente por dolores insoportables de cabeza e insomnio. Hubo necesidad de consumir algún opioide para disminuir el dolor y conciliar el sueño. Los dolores de cabeza los pudo haber heredado de su padre, quien murió de una larga afección cerebral. Otros opinan que padecía sífilis y que esta enfermedad afectó el cerebro del filósofo. Hay quien afirma que no resistió el enfrentamiento espiritual con el cristianismo: cosa dudosa. ” Soy lo bastante fuerte para partir la historia de la humanidad en dos pedazos ” escribió en alguna parte de su correspondencia.
En Milán, Italia, a inicios de 1889, en su último año de lucidez, protagonizó un incidente que fue el detonante y marcó el inicio de su enfermedad mental: un cochero fustigaba de forma indiscriminada a un caballo; Nietzsche se acercó, le arrebató el látigo al cochero y se abrazó al cuello del caballo, llorando y pidiendo perdón en nombre de toda la humanidad.
Vivió los últimos diez años alienado y dependiente, primero en clínicas y después en casa bajo la protección y cuidados de su madre y su hermana. Murió en 1900.
Algunos de sus más conocidos libros: Ecce Homo (Su autobiografía. ” He aquí el hombre “, frase dicha por Pilatos al presentar a Jesús a la muchedumbre ); El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música ( el primero ) – libro con el que rompe en definitiva con la filología y en el que desarrolla los conceptos de lo Dionisíaco y lo Apolíneo: dos fuerzas opuestas y complementarias de la naturaleza humana. Había realizado estudios de filología clásica en la Universidad de Bonn y posteriormente en la Universidad de Leipzig – . Vinieron después, aunque no necesariamente en ese orden: Aurora, El caminante y su sombra, Humano demasiado humano, La gaya ciencia, La genealogía de la moral, El anticristo, Así habló Zaratustra, entre otros. Tenía planificado escribir un libro que se titularía La voluntad de poder: una transvaloración de todos los valores. Nunca lo escribió. Fue elaborado y publicado de manera póstuma por su hermana Elisabeth Förster-Nietzsche utilizando notas inéditas de los cuadernos del filósofo. Dudosa edición.
Su Zaratustra fue objeto de estudio por parte de Carl G. Jung, psiquiatra y psicoanalista suizo, quien impartió sobre su contenido un seminario de cuatro años de duración. Con la recopilación de las notas de ese seminario se editó el libro: El Zaratustra de Nietzsche. Un análisis muy detallado del texto desde un punto de vista psicológico.
Influyó grandemente en escritores y artistas del siglo XX como Emil Cioran, Thomas Mann, Martin Heidegeer, Carl Jaspers, J. Pollock, Rilke, H. Hesse y muchos más. Escribió poesía y compuso música. Su estructura psicológica innata de intelectual y artista mantuvo su espíritu en constante producción.
Fue rechazada en dos ocasiones su petición de matrimonio a la misma mujer: Lou-Andreas-Salomé.
Brillante y hermosa joven rusa, escritora y psicoanalista. Amiga de Rilke y Freud.
Para T. Carlyle la historia del mundo no es más que la biografía de los grandes hombres. Buda, Alejandro, Cesar, Sócrates, Jesús , Mahoma, Leonardo y muchos otros, han influido y determinado los grandes acontecimientos y las ideas que los provocaron. Su espíritu flota sobre las sociedades e impregna de forma imperceptible el pensamiento, las acciones y actitudes de la gente. Si alguien es – en alguna medida – solidario, compasivo, empático con los demás; si rechaza el maltrato animal y no gusta de peleas de perros y aberraciones semejantes; si es ajeno a toda alternativa de crueldad o violencia; si evita el daño a la Naturaleza y ayuda en la medida de sus posibilidades al prójimo: ése, es un auténtico cristiano. Aun cuando nunca haya oído hablar de Jesús, ni haya tenido alguna aproximación oral o escrita con El Nuevo Testamento o con la teología posterior que de esos textos derivó: los ideales del cristianismo primitivo atravesaron los siglos de formas diversas y hasta misteriosas y encarnaron en él. Todos somos cristianos, lo sepamos o no. Históricamente, el advenimiento del Mesías representó un renacimiento, el fin de un mundo caduco ( la Antigüedad ) y una nueva forma de vida para la humanidad. Fue una ráfaga de viento fresco y revivificante. El Eón de Piscis fue la era del Hijo, como el Eón de Aries fue la era del Padre. Nosotros vivimos una nueva era. La 2a. Guerra Mundial – de dimensiones unicamente comparables con la descrita en el Mahabharata -, el auge económico posterior a ésta, la new age, la revolución sexual, el hippismo, la nueva música, los nuevos estilos en pintura, arquitectura, teatro, literatura, los derechos ciudadanos, la relajación de estrictas y severas formas de trato social, el rechazo a la discriminación racial y muchos otros cambios y propuestas ocurridos en el siglo XX, no han sido sino síntomas del parto y del inicio de nuevos tiempos. Un nacimiento que se venía gestando desde hacía siglos. El peligro de permanecer o no sobre el planeta no depende únicamente de las bombas nucleares u otras calamidades en sí mismas, sino del descuido de algo considerado inexistente o secundario o siempre facilmente bajo nuestro control; olvidado en su cultivo y desarrollo: la psique, el alma humana.
Unas breves palabras para finalizar. Friedrich Nietzsche fundamenta su filosofía en cuatro grandes temas: la voluntad de poder, el superhombre, El eterno retorno y la muerte de Dios: conceptos que por su importancia merecerían un amplio desarrollo y exposición.
Quédame solo agradecer a Ch. P. el haber incentivado las presentes líneas con el recuerdo de las coplas citadas al inicio.
De mi parte no sustituyo del poema el vocablo copla, lo conservo.
Coplas, con coplas me voy, y con mi gratitud también.
E. R.
08/2026

spot_img

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Related articles

Comparte este artículo

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

últimas noticias