El próximo domingo 1 de noviembre se cumplirán 104 años del fusilamiento del General de División Francisco Murguía López, en Tepehuanes cabecera municipal.

Una historia que enlaza a los municipios de Tepehuanes y Canatlán, por la figura del sacerdote Justo B. Cázares, en aquella fecha, año 1922, párroco del templo de Santa Catarina y que 18 años después fue cambiado para hacerse cargo de la parroquia de San Diego de Canatlán, en el poblado citado.

En la risueña población tepehuanense se conserva la placa en el sitio en el que le fue formado el consejo de guerra, a un costado de la plaza de armas y hasta hace algunos años estaba visible la barda en la cual fue fusilado el militar zacatecano, a un costado de la estación del ferrocarril.
En 1940, el Señor Canónigo don Justo fue cambiado a la parroquia de San Diego de Canatlán, donde aún se conservan acciones realizadas durante los 11 años que duró su permanencia, hasta el día de su fallecimiento, el año 1951.

En el cementerio municipal canatlense se encuentra la tumba del clérigo, bajo la imagen de un Sagrado Corazón de Jesús y la hierba alrededor de su lápida, olvidado por la grey católica a la que sirvió.

Hay personas que aún lo recuerdan como párroco en Canatlán, entre el señor Oliverio Ascencio Nilla, quien fue su monaguillo en Canatlán.








