D.E. Óscar Frías.

Hoy no se puede ir preguntado por las redes sociales como se evalúa la calidad de un gobierno municipal porque la actitud canibaliza por una lado, el anonimato, los boots, y demás marrullerías convierte esto en un circo, y se pierde la objetividad para evaluar a los gobiernos, que al parecer a los funcionarios de estos municipios, si ellos se les ha olvidado que no son sultanes, marajás, príncipes, caciques, sino empelados electos o designados por el ayuntamiento para servir a la ciudadanía, no para hacer y deshacer libremente, por esta razón se debe entender que más allá de la percepción de popularidad y analizar indicadores objetivos de gestión, desempeño institucional y gobernanza. Al ser el orden de gobierno más cercano a la población, su evaluación debe centrarse tanto en la provisión operativa de servicios como en su impacto sociopolítico.
Por esta razón, debemos de entender que evaluar a los gobiernos municipales y sus funcionarios debe ir más allá de morbosidad para escuchar descalificativos o alabanzas a entender que con parámetros fundamentales para evaluar objetivamente a un Ayuntamiento, la intesionalidad de la presente columna es dejar de regurgitar descalificativos y adjetivos y ser objetivos así podríamos entender que debemos de pasar de los informes a la rendición de cuentas de como esta utilizando los recursos y su oportunidad de ser los responsables de un municipio, algunos parámetros pueden ser:
El cumplimiento del Mandato Constitucional como primer filtro para evaluar a un gobierno local es su apego al Artículo 115 de la Constitución. Esto nos dará la respuesta de lo que es “un buen gobierno”, antes que nada, en este articulo debe ser observado por el gobierno y los ciudadanos porque aquí garantiza la cobertura, continuidad y eficiencia de los servicios públicos exclusivos de su competencia. Es decir, son: Servicios básicos: Agua potable, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales; Mantenimiento urbano: Alumbrado público, recolección de basura, limpia y disposición de residuos; Seguridad: Policía preventiva municipal y tránsito y por la Infraestructura: Mantenimiento de calles, parques, jardines y panteones. Estos cuatro deben ser visto en gran visión porque si la administración invierte en obras de relumbrón, pero mantiene deficiencias graves en la recolección de basura o el suministro de agua, su gestión operativa está fallando desde la base legal.
Las Finanzas Sanas y Autonomía. Esto es la capacidad de acción de un municipio depende directamente de su salud financiera. Los indicadores clave en este rubro incluyen: Autonomía recaudatoria: ¿Qué porcentaje de su presupuesto proviene de ingresos propios (como el impuesto Predial y licencias de funcionamiento, infracciones, pagos de derechos) frente a las participaciones y aportaciones federales o estatales? Un gobierno eficiente moderniza su catastro y mejora su recaudación; El Manejo de la deuda: ¿La deuda pública está justificada en infraestructura productiva que genera desarrollo, o se utiliza para cubrir gasto corriente (como el pago de nómina); la Cuenta Pública: La aprobación sin observaciones graves de su cuenta pública por parte de la Auditoría Superior del Estado (o de la Federación) es el indicador definitivo sobre la legalidad y transparencia en el ejercicio del presupuesto; la transparencia y Rendición de Cuentas. La opacidad es el principal habilitador de la corrupción a nivel local. Una administración destacable se caracteriza por: Mantener portales de transparencia actualizados y responder en tiempo y forma a las solicitudes de información ciudadana y es capaz de hacer públicos los fallos y actas de los procesos de licitación de obra pública y adquisiciones. El predominio injustificado de adjudicaciones directas sobre las licitaciones públicas es una señal de alerta grave y Publicar las actas de las sesiones de Cabildo, incluyendo el sentido de las votaciones de los regidores y el síndico municipal; la Gobernanza y Participación Ciudadana. Desde una perspectiva sociológica y de políticas públicas, un gobierno moderno no solo administra recursos, sino que cogobierna con la sociedad civil para generar legitimidad: tiene Planeación democrática: El Plan Municipal de Desarrollo se construye a través de foros ciudadanos reales y diagnósticos técnicos, no como un mero trámite de validación; hace Presupuestos participativos: El gobierno destina una fracción vinculante del presupuesto de egresos para que los habitantes decidan qué obras prioritarias se realizarán en sus colonias; los Cabildos abiertos: Se permite la asistencia, e idealmente el uso de la voz, a los ciudadanos en sesiones del cuerpo edilicio para exponer problemáticas locales.
Medición Institucional: La Guía Consultiva de Desempeño. Para no depender de criterios subjetivos, existe un parámetro estandarizado a nivel nacional: la Guía Consultiva de Desempeño Municipal (GDM), operada por el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED). Este instrumento evalúa el desempeño trianual de los Ayuntamientos mediante indicadores de gestión cuantitativos (desde la actualización de reglamentos hasta la profesionalización de servidores públicos). Cuando un municipio participa voluntariamente en esta guía y somete sus resultados a la revisión de instituciones de educación superior, demuestra una voluntad política clara para ser evaluado, corregir deficiencias operativas y mejorar sus procesos institucionales.
La intención es pasar de la frivolidad social de las redes sociales a la objetividad social, y hacer entender a los ayuntamientos que, si bien asumen la responsabilidad de administrar un municipio, esta debe ser con claridad y honradez, además de entender que la rendición de cuentas no es anual, sino inmediata a la solicitud ciudadana. Basado en esto los eventos del próximo mes de agosto deben de pasar de ser los informes de gobierno a la rendición de cuentas.



