Dr. Óscar Frías.

La resistencia social puede entenderse como el conjunto de acciones individuales y colectivas mediante las cuales la ciudadanía busca cuestionar, modificar o transformar estructuras de poder consideradas injustas. Tradicionalmente, esta resistencia se manifestaba mediante huelgas, marchas, organizaciones sindicales o movimientos estudiantiles. En el siglo XXI, las tecnologías digitales han ampliado significativamente las formas de acción colectiva. Las redes sociales han reducido los costos de organización, eliminado barreras geográficas y permitido que ciudadanos comunes difundan información con rapidez. La sociedad en red ha modificado la relación entre comunicación y poder, generando nuevas formas de participación política.
Redes sociales y transformación de la acción colectiva. Las redes sociales alteran esta lógica al facilitar la coordinación inmediata de miles de personas mediante hashtags, transmisiones en vivo y contenido viral. Entre sus principales funciones destacan: Difusión rápida de información; Organización de protestas y movilizaciones; Denuncia de abusos de autoridad; Documentación ciudadana mediante fotografías y videos; Creación de comunidades virtuales de apoyo; Presión pública sobre instituciones gubernamentales.
Esta capacidad ha permitido que movimientos inicialmente locales adquieran alcance nacional o internacional. Las redes sociales como contrapoder, Desde la perspectiva de la democracia deliberativa, las redes sociales constituyen un mecanismo de contrapoder frente al monopolio informativo que históricamente ejercieron gobiernos y grandes medios de comunicación. Hoy las plataformas digitales amplían esa esfera al permitir que sectores tradicionalmente marginados participen en la discusión pública. Esto trae como consecuencia, las redes sociales funcionan como herramientas de: fiscalización ciudadana; transparencia; denuncia; vigilancia del poder político; construcción de narrativas alternativas.
En México, las redes sociales han sido relevantes para diversos movimientos ciudadanos, entre ellos: como no recordar Movimiento #YoSoy132, las movilizaciones relacionadas con la desaparición de los estudiantes de Caso Ayotzinapa; las diversas manifestaciones feministas contra la violencia de género y las campañas ciudadanas de denuncia sobre corrupción, inseguridad y derechos humanos. En todos los casos, las plataformas digitales permitieron compartir información, coordinar movilizaciones y ampliar la cobertura de temas que también fueron abordados por medios tradicionales.
Los límites de la resistencia digital aun cuando tiene un potencial democratizador, las redes sociales presentan importantes limitaciones. Que van desde la Desinformación. Aun cuando la rapidez con que circula la información facilita la difusión de noticias falsas, rumores y contenido manipulado; la polarización. Que gracias a la IA generar que losalgoritmos suelen priorizar contenidos que generan interacción, lo que puede favorecer mensajes emocionales y reforzar cámaras de eco; la vigilanciadigital donde los gobiernos y empresas pueden monitorear la actividad pública en línea, lo que plantea desafíos para la privacidad y la protección de activistas; y el Activismo superficial que es llamado slacktivism describe formas de participación limitadas a compartir publicaciones o usar etiquetas, sin traducirse necesariamente en acciones sostenidas fuera del entorno digital.
¿Pueden las redes sociales cambiar gobiernos?, si bien las redes sociales rara vez producen cambios políticos por sí mismas. se han convertido en los catalizadores que potencian procesos sociales ya existentes que logran incomodar a los gobiernos, pero las transformaciones duraderas suelen requerir organización territorial, liderazgo, participación ciudadana, instituciones receptivas y estrategias políticas que trasciendan el espacio digital y es ahí donde los creadores digitales, no llegan al final, ya que no quieren renunciar a la comodidad de tras de una pantalla.
Son las redes sociales uno de los instrumentos de resistencia social más influyentes del siglo XXI. Ya que se ha ampliado el acceso a la información, fortalecido la capacidad de organización ciudadana y abierto nuevos espacios para la deliberación pública. Pero al mismo tiempo, plantean desafíos relacionados con la desinformación, la polarización y la manipulación algorítmica. Las redes sociales no deben entenderse como sustitutos de la participación política tradicional, sino como herramientas que pueden fortalecer o debilitar la democracia según el contexto institucional, el comportamiento de sus usuarios y las reglas que rigen el entorno digital. Los usuarios deben entender que las redes sociales no son la cortina de humo para esconderse, que la generación de cuentas falsas no garantiza anonimato o inmunidad, y recordar que los bots, los deepfake, fakenews, no generan cambio, confunden a los usuarios, pero no trascienden, la IA no genera movimientos sociales, es una herramienta digital que informa con lo que esta en la red, pero no opina sintetiza información. Puntualicemos las redes sociales son y serán nuestra herramienta, pero los cambios sociales, son de acción en las calles.



