A unos días del fallecimiento de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo del Presidente Lázaro Cárdenas del Río, se recuerda la historia contada por el menonita nuevoidealense Johan Wall Hildebrandt, sobre un suceso registrado en la segunda década de los años 30´s, del siglo pasado, que se publicó en el libro Las Veredas Taparán pero las herencias ¡! CUÁNDO!

De acuerdo a lo expresado por don Juan a quien esto escribe…” la permanencia de los menonitas en México estuvo en riesgo, como el propio informante lo recuerda. En 1936 sucedió un caso, el General Lázaro Cárdenas, presidente de la república, no vio con buenos ojos a la comunidad menonita y por medio de la Secretaría de Educación Pública, clausuró las escuelas de las colonias de Chihuahua y Durango. La comunidad menonita empezó a decepcionarse, que triste; si lo que venimos buscando no nos lo quieren dar vamos a tener que buscar otro lugar, decían. Nombraron a dos personas, una de Chihuahua y otra de Durango, para que fueran a la ciudad de México a entrevistarse con las autoridades. Llegaron a la Capital de la República y fue muy negativa la respuesta; pasaron veinte días y no hubo respuesta positiva.
Entonces el enviado de Chihuahua, de nombre Abraham Martens se regresó porque vio imposible el acceso con el presidente de la república quedándose Johan Wall, el enviado de Durango.
Johan empezó a ir a Los Pinos, que era la residencia del Presidente de la república; se hospedó en un sitio cercano y cada mañana acudía al lugar y por fin miraba a un niño que regaba los árboles, las flores, las plantas; cada mañana estaba y un día el pequeño lo vio y le habló, empezaron a platicar y al día siguiente lo mismo.

El menonita le inspiró confianza al niño, quien era hijo del presidente, al quinto día le preguntó el porqué estaba cada mañana ahí, diálogo que tuvieron en inglés; le explicó que andaba buscando entrevistarse con el presidente de la república y ese niño fue quien le consiguió la cita y un mes después de su llegada a México, pudo entrevistarse con el General Lázaro Cárdenas.
Le comentó la preocupación de la comunidad menonita, porque sus escuelas estaban clausuradas, estaban muy inquietas las comunidades de Chihuahua y Durango y ahí seguramente recibió muy buena respuesta de parte del presidente y cuando Johan regresó a Durango se encontró que las escuelas estaban ya abiertas de nuevo.

Le envió el oficio a Johan. P. Wall y a Abraham Martens donde el gobierno autorizaba la reapertura de las escuelas menonitas y con ello se respetó lo establecido y acordado por el entonces presidente Álvaro Obregón. Hasta ahí la breve narrativa de Johan Wall Hildebrandt.

Se recuerda que Cuauhtémoc fue el único hijo varón del Presidente Cárdenas, de ahí el título de esta colaboración.








