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Canatlán, un bello lugar para ser visitado.

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Canatlán es un municipio para ser visitado, ubicado en la parte central del Estado de Durango, ofrece espacios para la recreación, con belleza natural, con sitios llenos de historia listos para ser recorridos, espacios para la gastronomía y sobre todo, la hospitalidad de su gente, canatlecos o canatlenses que se distinguen por su cordialidad.

Conocer La Cueva del Obispo, ubicada en una cordillera de la Sierra Madre, a escasos Kilómetros de la carretera Panamericana y aún más del poblado Benjamín Aranda es llegar a un hermoso lugar, una cañada en la que se encuentra el sitio donde falleció el vigésimo tercer Obispo de Durango, José Antonio Laureano López de Zubiría y Escalante, el día 27 de noviembre del año 1863.
Tocó al Señor Zubiría y Escalante la época de la transformación política del país, sosteniendo el Obispo la Inmunidad del Clero y la supremacía de la Iglesia, lo que le valió persecuciones y destierros, el primero de ellos decretado por el Gobernador Basilio Mendarózqueta, en el año 1844, refugiándose el Obispo en Nieves, Zacatecas.

El segundo destierro, que lo hizo famoso, fue motivado por sus prédicas y oposiciones a las Leyes de Reforma, cuando tuvo que abandonar la Ciudad de Durango para refugiarse en la hacienda de Cacaria, actualmente ubicada en el ejido Nicolás Bravo, municipio de Canatlán, propiedad de familiares ó amigo, Don Tomás Chávez, en donde se ocultaba y cuando la situación se tornaba más difícil, se ocultaba en la cueva en mención, ubicada en la sierra de Cacaria, cordillera de la Sierra Madre Occidental.
Fue en esta cueva donde falleció, el día 27 de noviembre de 1863, luego de más de tres años de su destierro, siendo exhumado tiempo después y su cuerpo trasladado a la Catedral de Durango, recibiendo los honores propios de su investidura.
Restos del casco de la hacienda Cacaria aún muestran en pie la torre de la capilla, ubicada a cinco Kilómetros del entronque de la carretera Panamericana, entre El Sáuz y Aguilera.

LOS CASTILLOS DE MAGÓN..- Siguiendo por la carretera Panamericana se llega a La Granja, donde converge con la carretera Francisco Zarco, puerta del noroeste del Estado. A un par de Kilómetros al norte de Aguilera está la desviación hacia el oriente de la carretera que conduce al poblado Venustiano Carranza y nueve Kilómetros más adelante a la comunidad Ricardo Flores Magón, sitio donde está el valle de los castillos de piedra.

Colindante con la región de La Breña, extensa región de lavas volcánicas que cubre la gran planicie durangueña, en el ejido Ricardo Flores Magón se observa conos volcánicos de corta elevación, que muestran las chimeneas por donde brotó lava hace millones de años.
Se puede visitar el antiguo volcán El Jagüey desde donde se observan cerros (castillos) como El Castillo Largo, Castillo La Virgen, Castillo de Nava, los cerros de La Cruz, El Chivero, El Fraire, La Negra y el cerro Pelón, entre otros, en un viaje que al final puede terminar en la pescadería del ejido Bruno Martínez, a un costado de la carretera, donde se ofrece pescado frito.

LA SAUCEDA.- Visitar La Sauceda, junto a la carretera Francisco Zarco y a dos Kilómetros de ciudad Canatlán es llegar a un sitio que tiene belleza natural, religiosidad e historia, al ser el sitio donde está la imagen venerada del Divino Pastor, que cada primer viernes de marzo reúne a miles de peregrinos que acuden a visitarlo, ya sea para agradecer un favor concedido o solicitarlo.

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Bajo tres añosos y grandes álamos está una plazoleta muy agradable a la vista y al poniente se encuentra el caso de la antigua hacienda La Sauceda, un sitio donde se instaló una misión a finales del siglo XVI y desde donde partió el misionero español Fray Gerónimo Ramírez a evangelizar la región tepehuana, el año de 1596, fundando las misiones de Santa Catarina de Tepehuanes y de Santiago Papasquiaro, entre otras.
El recorrido por las carreteras federales mencionadas representa en sí mismo el disfrutar el verdor de las huertas de manzano, cultivo que le ha dado nombre y renombre al municipio, que tiene en su parte central a su cabecera municipal, Canatlán, sitio conocido por su tradicional Feria de la Manzana, iniciada el año 1950 y que cada mes de septiembre representa diversión y entretenimiento para sus habitantes y personas que acuden de otros lugares.

También es conocido por la afición futbolera que la distingue, desde finales de la década de los 40´s, el siglo pasado y que a partir del año 1963 tiene cada temporada de Semana Santa su también tradicional torneo futbolero, que en su gran mayoría ha sido bajo el esquema de cuadrangular.

Frente a la plaza de armas o jardín Juárez está el templo San Diego de Alcalá, sede de la parroquia de San Diego de Alcalá, que hasta finales de los años 50’s se llamaba Parroquia de San Diego de Canatlán.
El templo es testigo mudo del quehacer, la visión y dedicación que durante veinte años, de 1902 a 1922, registró la presencia del párroco Luis Batis Sainz, hoy San Luis Batis, fusilado el año 1926 en su natal Estado de Zacatecas, que tuvo en Canatlán el sitio donde estuvo la mayor parte de su vida sacerdotal.
Durante su quehacer, reconstruyó la casa y el templo parroquial, tal como se encuentra en la actualidad, observándose en su torre la placa que marca el año 1919, cuando concluyó esta obra que perdura en el tiempo y representa el paso de un Santo por Canatlán, San Luis Batis, elevado a los altares por Juan Pablo II.

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