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Análisis económico, político y social México.

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Análisis económico, político y social México, Noviembre de 202
D en P José Oscar Frías ortega

México hoy enfrenta un problema de desarrollo, ya que, a pesar de sus ventajas geográficas, comerciales y demográficas, no las a logrado potencializar en productividad, innovación tecnológica, mejores salarios y bienestar generalizado. Se que muchos del gobierno afirmaran que la economía mexicana de 2026, tiene una estabilidad macroeconómica y muchas oportunidades de inversión, pero esto no es suficiente para generar el desarrollo económico, ya que continúa limitada por problemas estructurales de productividad, la informalidad, la dependencia comercial y una desigualdad territorial.
Desde una perspectiva crítica, el crecimiento económico debe analizarse no solamente mediante el PIB, sino también mediante la inversión productiva, el empleo formal, el ingreso real, la productividad y la distribución de la riqueza.
Uno de los principales problemas de México es su dificultad para mantener tasas de crecimiento suficientemente elevadas y sostenidas. El FMI presenta la siguiente trayectoria de crecimiento: 2022 3.7%, 2023 3.1%, 2024 1.5 %, 2025 0.5% y la proyección de 2026 1.5% y podríamos hasta hoy buscar el culpable que es la postpandemia, pero la limitación de crecimiento económico mexicano es notable en estos tres aspectos: Primera: insuficiente productividad. Definido como que las unidades económicas nacionales opera con tecnologías limitadas, escaso acceso al financiamiento y reducida capacidad de innovación. El resultado es que se limita el incremento del valor agregado y la competitividad; Segunda: concentración de la actividad económica. Se sigue concentrando en las regiones y sectores vinculados con las exportaciones, mientras que numerosas actividades económicas locales permanecen rezagadas y Tercera: un mercado interno débil. Aunque el consumo constituye un componente fundamental de la economía, su expansión depende de los ingresos laborales, la estabilidad del empleo y la capacidad adquisitiva de los hogares.
Además, a los mexicanos nos está pegando la Inflación y la baja en poder adquisitivo, es decir la diferencia entre estabilidad y bienestar y no debemos hablar en términos técnicos, pero si entender que aun cuando Hacienda dice que, bajo la inflación, los precios en términos reales no han regresado a su precio anterior, lo curiosos es que aun con esta declaración del gobierno sobre que la inflación ha bajado, los precios generalmente continúan aumentando, pero a un ritmo menor. Para los hogares mexicanos, la estabilidad inflacionaria debe evaluarse considerando: el costo de los alimentos y productos básicos, la renta de su casa, el precio del transporte y los combustibles, los costos de los servicios educativos y de salud, cuanto debe a nivel familiar y dejar la fantasía de que aun con la evolución de los salarios reales el dinero no alcanza.
El gobierno me necesita fortalecer la economía, pero ya dejar, de pensar en el pasado neoliberal, y comprender y plantear una estrategia económica que sea trascendental y por encima de los indicadores macroeconómicos, que ya no nos funcionan en lo local. Dejar el sueño de hadas de querer regresar a las paraestatales del siglo pasado y construir un esquema de industrialización nacional compartido con los actores económicos, que logre fortalecer la producción nacional, impulsar a las pequeñas y medianas empresas, hacer un desarrollo de proveedores mexicanos y la reducción de productos extranjeros. Impulsar una educación y formación profesional no subordinada a caprichos políticos y empresariales, sino diseñada a impulsar la innovación de la investigación científica, y la formación tecnológica. Se debe incrementar la inversión publica productiva, si es cierto tenemos megaproyectos, pero se requiere de infraestructura hidráulica, energética, carretera, ferroviaria, hospitalaria y educativa con mecanismos de trasparencia y evaluación del impacto social y económico, basta de tirar el recurso en proyectos que prometieron mucho y fueron de costos faraónicos y sin funcionalidad económica. El gobierno de tener una política para ampliar el empleo, pero no como burócratas, sino generar incentivos para que las empresas pequeñas y medianas puedan incorporarse a la economía formal, garantizando derechos laborales y seguridad social. Aumentando los apoyos a la formalización y reduciendo el recurso a los programas de jóvenes construyendo el futuro, a fin de generar la formalización del empleo en las empresas. Es cierto que también deber fortalecer las finanzas públicas. Pero no hacia los impuestos, sino hacia los gastos innecesarios del gobierno, mecanismos de evaluación presupuestaria, reducir la burocracia en los tres niveles de gobierno, ya íbamos hacia la descentralización gubernamental, pero regresamos en los últimos 8 años para atrás , todo centralizado y miles de empelado del gobierno federal, estatal y municipal, haciendo lo mismo, es decir debe restructurarse la administración, pero si el gobierno va por mejoras en la recaudación, combatir la evasión fiscal, se debe apretar el cinturón, tiene demasiados gastos innecesarios., tiene la obligación de buscar un desarrollo equilibrado y políticas diferenciadas para las entidades federativas, atendiendo sus condiciones productivas, educativas, demográficas y de infraestructura. Y finalmente dejar de chacotear con las relaciones comerciales y realmente sacarle provecho al T-MEC, y si bien tenemos tratados comerciales con Europa, Asia y América Latina, se debe equilibrar el mercado interno. Es cuestión de pasar de la politiquería del humanismo a la practica real de un gobierno del bienestar, que no mantiene a sus ciudadanos, sino que genera las condiciones para que cada individuo se desarrolle.
Esto es como un escenario analítico, no es una carta a Santa, no son pronostico desde lo local, es un sentimiento nacional; México debe para de la estabilidad macroeconómica y el desarrollo pendiente; la economía mexicana en 2026 nos está dando un golpe de realidad compleja que no puede explicarse mediante una sola variable ni mediante una valoración exclusivamente favorable o desfavorable del desempeño gubernamental. Es sensato reconocer que México conserva ventajas estratégicas importantes: su posición geográfica, su integración comercial con Estados Unidos y Canadá, su capacidad manufacturera, su mercado interno y su potencial para atraer inversiones internacionales. Pero, si este pero, es que enfrenta problemas estructurales que limitan su desarrollo: baja productividad, informalidad laboral, desigualdad social, insuficiente diversificación industrial, rezagos de infraestructura y restricciones fiscales, somos una contradicción ya somos capaces de una integración a los mercados internacionales, pero no logramos se traduzca en una transformación de las condiciones productivas y sociales del país, asumimos que el crecimiento económico debe tener una finalidad social y entonces esto nos hace presumir que no basta con incrementar las exportaciones, atraer capital extranjero o mantener controlados los indicadores inflacionarios, si estos resultados no se traducen en mejores empleos, salarios suficientes, educación de calidad, movilidad social y reducción de las desigualdades.
El verdadero desafío de México es superar un modelo de crecimiento que depende considerablemente de factores externos y avanzar hacia uno que fortalezca sus capacidades productivas internas, ya pasar de la pregunta fundamental no es solamente cuánto crecerá México en 2027, sino qué modelo económico está construyendo, qué sectores sociales se benefician de él y qué condiciones está generando para garantizar el desarrollo de las próximas generaciones.

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