Uno de los grandes escritores de poesía y prosa poética que he conocido. Orgullosamente canatlense y viajero incansable. Persona de gran desapego y discreción. Renuente hasta ahora a la exposición sistemática de su producción literaria; aunque el tiempo siempre depara sorpresas.
E. R.
Todo se puede leer como literatura fantástica, la Biblia incluida; el libro representativo del género, afirmó el Maestro. Esto no significa menoscabo del texto, pero sí representa un respiro a la inflexibilidad y a la gravedad afectada que asume el que ha leído tres pasajes.
No más. Basta ya de las impuestas formas rígidas y muertas a la literatura, y si esta no ayuda a vivir, mejor olvidarla y pasar a otra cosa o al menos dejarla en paz.
Porqué encadenar la libertad y restringir el vuelo; que tirano inventó la jaula y la cadena para atrapar la frase o encadenar el verso.
Ya no más al insolente atrevimiento del hierro candente con la marca infamante y el estigma de género o de sub-género a la emoción hecha palabra; adiós a las viejas rutas y a los gastados caminos, cumplieron su destino y es menester su despedida.
Aquí ya nadie está supeditado a nadie, aprendimos en dolorosa soledad reflexiva que no hay debilidades estilísticas y que una modesta estrofa puede contener lo mismo o mucho más que gruesos volúmenes de sesudas consideraciones. La frase, el verso libre, la copla; sencillos y casi frágiles, sin más pretensión que llegar a ser, han podido mover la tierra. Que más son, si no, los versículos bíblicos, hijos primogénitos del verso, con su fuerza expansiva de divina luz impregnada.
Un no contundente al juego impuesto y mezquino del mercado. Las letras no son mercaderías, son alimento. Una ruptura insobornable con la férrea rima y la sólida métrica que se transformaron sin darnos cuenta en la cárcel de la imaginación.
Porqué consignar los datos en el documento acusador y después ponerse las esposas de escritor, pudiendo asumirse simplemente como alguien que escribe. El equivalente al cantor que va tejiendo su canción con hilos de colores, pensamientos, observaciones y experiencias. No así el cantante que canta ” bonito ” y que complace al oído a pesar de carecer de originalidad y autenticidad, con su dentadura perfecta que recuerda a una cena de navidad de los Kennedy y se ve obligado a grabar discos ” como un homenaje a … “, repitiendo por enésima vez las canciones que siempre prosperan, con un timbre melodioso y con sabor a plástico, apoyado por la tecnología y la mercadotecnia. Prefiero la voz cascada y aspera de Chavela o de cualquier otro que cruzó el infierno y sobrevivió para traernos nuevas congojas y algunas alegres certezas que implícitas aseguran: no tengan miedo, nunca tengan miedo, ¡ no pasa nada !
Como pretender poner tras las rejas a las letras, reflejo fiel de la realidad misma: que loco y vano afán. Nos dicen que la descripción escrita de un solo instante es una empresa imposible y quijotesca contra imaginarios molino de viento, inútil y de antemano destinada al fracaso; tal vez, pero no deja de tener su pizca de encanto y heroísmo la lucha por las causas perdidas, las únicas por las cuales vale la pena luchar y morir bajo el sol de cualquier playa extranjera.
Por eso emprendemos nuestra cruzada sin esperar la improbable atención de los hombres muertos. No nos interesan: somos la resistencia y para nosotros eso es suficiente. ” El pillo y el trapalón que se arreglen por su lado, con payadores comprados y cantores de salón ” . Hace mucho que navegamos solos, alejados de las tibias indigencias de aquellos que todavía tienen que levantar banderas para sentirse vivos. A la derecha el fascismo y Roma, a la izquierda sus contrarios con el infame símbolo del cruzado acero ya mohoso y roto; al centro los muchos, los demasiados, los aplaudidores, los comediantes que quieren pasar por comedidos. Les decimos ¡ No !
Nosotros, fuera de la platónica caverna o al menos intentado infatigables el camino de salida. Los de adentro, confundidos y satisfechos entre sombras fantasmales y penumbras, lo verán de forma diferente y se consolarán con eso, muy bien por ellos: cada cual sea feliz con la mentira que más le gusta.
Vaya desde aquí un fuerte abrazo a la población jalisciense de Casimiro Castillo, a los dilectos amigos Raulillo y El Gran Dragón. Reiteradas veces he tenido la oportunidad de comprobar que el trato con los espíritus singulares no es nada fácil, son de naturaleza compleja y no siempre de fácil relación con quienes no gozan de su amistad, pueden incluso dispensarles un trato áspero ocacionalmente; una situación muy diferente se da con sus amigos, con ellos sus más elevados sentimientos y muestras de afecto se dan cita en el encuentro ocasional o inesperado.
Tengo una oscura intuición sobre lo que ocurre en semejantes temperamentos, pero este no es el momento indicado para abordarla. Que mi pluma no toque hoy ni por asomo un dato exacto, ni una certeza matemática, ni una indudable fecha, mucho menos que se agobie en evidencias y supuestas verdades; lo mismo da si el centro del universo es la tierra o cualquier otro astro, o si es plana y tiene un domo ¿ Que opinión sí es de verdad cierta y no solo apéndice del consenso general ? ¿ El color blanco es blanco por sí mismo o porque en eso estamos de acuerdo todos ?
No nos alarmemos, pero de igual origen y destino son las pretendidas verdaderas astronómicas del bing Bang, las verdades metafísicas de la religión o las verdades caóticas del mundo cuántico. Nuestra proverbial inseguridad nos hace estar necesitados de alguna certeza o verdad ¡ la que sea, por favor, pero que sea indudable y comprobable ! El que piensa y sabe que no existen ya no se lamenta, y al neandertal rezagado no le importa o ni se entera.
Y así vamos nosotros, tratando siempre de alejarnos de la rigidez y la solemnidad, con el justificado miedo a la petrificación en vida. Nunca hubiéramos sido buenos políticos, actividad donde priva la forma y se margina el contenido, aunque uno de sus profetas mas celebrados haya declarado que ” en política la forma es fondo “. Preferimos naufragar sujetos a un madero en mar abierto, con solo una mínima o ninguna posibilidad de rescate, que pasar el tiempo remando el resto de la vida en galeras, o en los sótanos infames a donde no llega ni un rayo de luz, ni hay un resquicio que nos permita divisar el azul y el blanco. Compartimos solidarios con el resto el tormento de Sisifo, aceptado como común destino a nuestra condición, pero reímos y queremos, el nuestro es el Amor Fati. Ya no recuerdo quién en su agonía solo pedía ¡ Nubes, más nubes ! Si recuerdo en cambio, que Goethe pidió en su lecho de muerte ¡ Luz, más luz ! Nunca se supo con seguridad si se refería al conocimiento o a que abrieran las ventanas. Ya no pudo aclararlo.
Difícil es dejar constancia escrita, inequívoca y suficiente de una cara bonita, de la tarde en una placita de Roma o de tantas otras cosas. Definitivamente nuestra condición fue de hombres comunes, nuestros años lo atestiguan, de lo contrario hace mucho ya nos hubiéramos ido. Los dioses se llevan jóvenes a sus elegidos según los antigüos griegos. Caray, lo tendríamos todo si no nos faltara el miedo.
Y aunque todos quisieran ir al cielo, nadie por tenerlo prefiere morirse.
E. R.
09/2026








