“EL ALACRAN”
SIMON MARTINEZ
-El terror de Cacaria y San José de Gracia-
Durante el periodo de la revolución Mexicana miles de combatientes se dieron de alta en las filas del ejército del pueblo, desde personas mayores seguidos por sus hijos adolescentes y en algunas ocasiones siendo aun niños, cansados de la explotación de los hacendados protegidos por el régimen de Porfirio Díaz, con la esperanza de poseer la tierra que fue regada con el sudor y la sangre de sus antepasados.
Gente humilde extraída del ámbito rural que lucho siempre fiel a sus ideales entregando su vida por un México mejor, sin aspirar a viajar por Europa como hacían los explotadores extranjeros, tierra y libertad era lo que pedían sin el mezquino afán de enriquecerse a costa de sus hermanos de raza.
Algunos por el contrario aprovecharon la revolución para venganzas personales o para sacar provecho sin importar quien se interpusiera en su camino, tal fue el caso de un personaje nacido en el municipio de El Rodeo en el estado de Durango, perteneció al estado mayor del general Manuel Chao recomendado por Venustiano Carranza, Simón Martínez era su nombre y apodado El Alacrán, enemigo jurado del general Villa y su familia aunque por varios años lucharon en el mismo bando. Era alto, corpulento, moreno y de sonrisa cínica, formidable tirador y siempre bien armado.
El 16 de mayo de 1915 fue muerto el coronel Antonio Villa al salir de una corrida de toros acompañado por el también coronel Eduardo Pulido, al doblar la esquina de la calle Decima y Mina se encontraron con Simón Martínez acompañado de otros sujetos, intercambiando insultos con el coronel Antonio Villa desenfundo de inmediato disparando contra los ocupantes del carro ,muriendo instantáneamente el coronel Pulido y resultando gravemente herido el coronel Villa quien fue recogido y trasladado a la Quinta Prieto por la señora Luz Corral ,esposa de Francisco Villa . Más tarde corrió la versión que el general Chao había ordenado a su asistente que mataran al coronel Manuel Baca Valles con quien se encontraba resentido, pero que por un lamentable error quien resultara muerto fue Antonio Villa con quien Chao no tenía dificultad alguna, solo que por ocupar el coche de Baca Valles habia sido confundido con aquel.
Contaba el señor José Concepción Cortez quien también era originario de Durango y cuya familia estuvo ligada por razones de amistad con el mencionado Simón Martínez , como este mismo dio detalles de su fuga después de matar al coronel Antonio Villa. Refería el señor “Chonito” Cortez que como era natural ,Simón Martínez fue perseguido por todo el estado de Chihuahua sin éxito alguno, pues al igual que todos los villistas montaba estupendo ejemplar tomando el rumbo menos vigilado que era la frontera de Ojinaga internándose en territorio americano con rumbo a Laredo, pasando de nuevo a territorio mexicano se comunicó con J. Agustín Castro, su jefe y protector a partir de entonces quien le proporciono los recursos necesarios para su traslado a la capital del estado de Durango, que el mismo gobernaba incorporándolo a su estado mayor.
En 1923 cuando se organizaba el grupo que habría de asesinar al general Francisco Villa, el general J. Agustín Castro comisiono a Simón Martínez como uno de los hombres que el gobierno de Durango aportaba para registrar el crimen más negro de la política mexicana, aunque solo fueron como apoyo sin participar activamente en el atentado. Después le dio el grado de capitán y lo comisiono como administrador de su rancho llamado Santa Teresa de los Nogales ubicado entre la Hacienda de Santa Ana de Cacaria y el ejido de San José de Gracia junto a las vias del ferrocarril Durango- Tepehuanes.
Atravesado como era este matón y crecido por su participación en el crimen de Parral, se dirigió sin asistentes a San José de Gracia y en un arranque de fanfarronería entro a lomo de su cabalgadura al interior de una cantina en la que el único parroquiano era un viejecito, dirigiéndose a el lo golpeo con la cacha de su pistola. Salió el anciano sangrando rumbo a su casa donde se encontraban sus cinco hijos, todos agraristas armados como los hombres de campo de aquellos años y enterados de lo ocurrido a su padre se dirigieron a la cantina, ahí sin preámbulos le dispararon a Simón Martínez quien rodo por tierra para no levantarse más.
El señor Manuel Celis Lozano , cronista de San José de Gracia relata la historia de manera un poco diferente y dice así: Durante el periodo presidencial del general Álvaro Obregón algunos generales fueron recompensados con pequeñas haciendas, así llego a esta región J. Agustín Castro siendo Santa Teresa el nombre de su hacienda y al mismo tiempo le entregaron la gubernatura del estado de Durango, razón por la cual se trasladó a la ciudad con toda su familia, sin embargo su padre le tomo cariño a la hacienda , por este motivo su hijo le envió un guardián llamado Simón Martínez al que apodaban El Alacrán por bravo y matón, este sujeto alardeaba que el en persona había dado muerte al general Francisco Villa y a su escolta en Parral.
En Santa Teresa su trabajo consistía en organizar a los pocos trabajadores dedicados a la crianza de caballos para la policía montada de Durango, era aficionado al juego de baraja con don Ramon Ortega y otros vecinos de la Hacienda de Cacaria, mal encarado y altanero se creía superior a los demás habitantes de lo que después se convertiría en el ejido Nicolas Bravo ,ya borracho agredía y humillaba a quien se encontraba a su paso sabiéndose protegido por el general J. Agustín Castro, siempre bien armado y bravucón también bajaba a San José de Gracia a saciar su sed de aguardiente frecuentando una cantina cercana a la iglesia, cuando El Alacrán llegaba generalmente invitaba algunos parroquianos y ya borracho disparaba su inseparable revolver, resultaba peligrosa la visita de este individuo pues disparaba tiros a diestra y siniestra.
Ante los abusos de este personaje el pueblo rebelde por naturaleza empezó a quejarse ante la autoridad representada por el señor Antonio Rojas, quien de inmediato giro órdenes a ciertas personas del consejo de vigilancia, así fue como una mañana llego Simón Martínez a la cantina y al poco tiempo escucho una voz que lo retaba que saliera a pelear a la calle. El Alacrán no acostumbrado a recibir amenazas echo mano a su revólver y salió a la calle, pero quien lo invitaba a pelear se retiró para no exponer a los pobladores, ya de lejos lo invitaba de nuevo a darse de balazos, cosa que acepto con gusto montando entonces su caballo azabache llamado satanás lanzándose sobre su adversario, pero esta vez la suerte no estuvo de su lado, junto a un cercado de piedra y bajo un álamo cayó muerto el aguerrido Alacrán.
En el acta de defunción numero 156 levantada el 12 de diciembre de 1923 dice lo siguiente : “Ante mí, Félix Estrada, juez del registro civil de Canatlán compareció el ciudadano José Maria Faudoa , natural de el Rancho de Sauces municipio de El Oro Dgo, capitán primero del estado mayor del general de división Jesús Agustín Castro, actual gobernador del estado y reporto que el día 9 del presente falleció en San José de Gracia de este municipio y a la edad de 37 años a consecuencia de dos proyectiles de arma de fuego el ciudadano Simón Martínez, vecino de Santa Teresa de los Nogales, la inhumación se verifico el día 10 en el panteón de San José de Gracia”.
Aurelio De Santiago Jurado
