Se diluye la esperanza de tener obra pública en Durango.
José Luis Rodríguez Chávez
Un 82 por ciento del presupuesto en Durango se gasta en el propio aparato gubernamental entre nómina, subsidios y deuda. Lo anterior significa por lo tanto, una inversión mínima en la obra pública estatal como lo revelan los indicadores económicos.
En solo tres años de la gestión de Esteban Villegas Villarreal, los resultados son negativos en todos los rubros, incluso más que en los sexenios completos de sus tres últimos antecesores en la gubernatura.
El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 marca aparentemente un alza en el dinero que se destinó a Durango, pero no es otra cosa que lo que estaba etiquetado para la presa Tunal II, obra que fuera de desacuerdos y posturas políticas o ideológicas es uno de los logros de esta administración en cuanto a la gestión de Villegas Villarreal ante la presidenta Claudia Sheinbaum.
Hasta donde sabemos, uno de los rubros que sí favorece a Durango, especialmente hablando de sus municipios, es un incremento del 13 por ciento para el FAIS (Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social), uno de los ocho fondos que conforman el Ramo 33 y que tiene como propósito aterrizar obras de infraestructura para la población más vulnerable.
Lo destinado en el FAIS viene ya etiquetado desde la federación y cada gobierno estatal debe hacerlo llegar a los municipios, cosa que en Durango no siempre ha sucedido, recuérdese el anterior sexenio en que don José Rosas Aispuro “jineteó” ese dinero a los alcaldes duranguenses.
Lo cierto es que simplemente al momento no hay dinero en las arcas estatales, por lo que desde finales de 2025 se adelantaron con la promoción de los pagos sin recargos en refrendo vehicular, cambio de propietario y expedición de licencias así como un recorte de la burocracia en diferentes dependencias.
Todo este caos financiero de un “gigante”, la imagen que quiere vender de Durango nuestro mandatario, solo persiste en la mente de nuestras autoridades ya tuvo consecuencias en este 2026, cuando nuevamente para parchar un poco las finanzas se incrementaron los impuestos al contribuyente.
El año pasado la Ley de Ingresos del Estado asestó un duro golpe al ciudadano con alzas del 55 por ciento al Impuesto sobre Nóminas ISN y un 54 por ciento en el cobro de derechos. Es decir, nuestro gobierno no ha logrado nada con una llamada “re ingeniería financiera” que a pesar de préstamos, de poca inversión en obra pública y de un castigo a quien paga impuestos, simplemente no funciona.
Basta con ver los datos de la cuenta pública 2025 para darnos cuenta que las cosas no andan bien. La administración de Esteban Villegas Villarreal ha aumentado en un 29.5 por ciento la deuda pública en los primeros tres años de su gestión por lo que los compromisos crediticios adquiridos rebasan ya los 11 mil millones de pesos. Claro que se entiende que mucho del dinero que se debe es parte de una herencia que dejaron los últimos gobernadores. Mucho del descontento social contra la actual administración es el poco resultado en cuanto a la reparación de daños y que quienes son culpables de este desfalco respondan ante la justicia.
De acuerdo a la cuenta pública del 2025 y como se mencionó al principio de este texto, de 60 mil millones de pesos del presupuesto nuestro gobierno estatal destinó un 82 por ciento a gastos del propio aparato burocrático y al abono de la deuda y de cada peso solo se invirtió en obra pública un 1.2 por ciento. Actualmente y tomando como base que la deuda del estado es de 11 mil millones de pesos, la deuda per cápita de cada duranguense es de 5 mil 713 pesos.
De la opacidad de la administración, mejor no hablamos, es tema para otra ocasión en que se analice a los grandes beneficiarios del presupuesto del estado, lo que sin duda da pie a que cada vez se soliciten nuevos compromisos que parecen seguir la lógica de lo que decía Thomas Jefferson: “Gastar dinero para que lo paguen generaciones futuras es una estafa al futuro a gran escala”.
Feliz Domingo.
