Recordando a Carlos Castillo Peraza y Juan de Dios Castro Lozano.

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Recordando a Carlos Castillo Peraza y Juan de Dios Castro Lozano.
Por José Luis Rodríguez Chávez.
Pocas veces queda uno impresionado con la sencillez de una persona, y más cuando se trata de personajes identificados como políticos o “intelectuales.”
Conocí a Carlos Castillo Peraza por medio de Juan de Dios Castro Lozano, lerdense distinguido en la política que aunque no nació en la llamada “Ciudad Jardín” sino en Torreón, hizo su vida en este municipio, donde fundó la escuela Vasco de Quiroga. No recuerdo si fue en 1994 o 1995, cuando Juan de Dios Castro nos invitó a un encuentro en la sede panista de Torreón, por los rumbos de la Alameda Zaragoza. Debo ser sincero y aceptar que en ese tiempo no dimensioné la importancia que tenía Carlos Castillo Peraza. Solo sabía que fungía en esos años como Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional. Sin embargo, no pasó inadvertido para un servidor la proyección de una espiritualidad que brillaba en los ojos del yucateco quien además de ser buen político fue ideólogo (de los auténticos) como Gómez Morín, como Federico Ling Altamirano, como Manuel de Jesús Clouhtier, los que entregaron de verdad lo mejor de su vida cuando el PAN era la odiosa oposición incómoda desde 1939, en que vio luz el partido. Recuerdo en esos años la maquinaria del sistema encarnizada contra el panismo. Lo cierto es que acerca de Carlos Castillo Peraza, sabía yo muy poco. No entendía por qué Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, se sentía orgulloso de una adulación que el yucateco le expresó hace ya décadas acerca de las reflexiones que publicaba en varios periódicos del país. En una ocasión, buscando al arquitecto Ramón Hermosillo en los altos de la escuela Vasco de Quiroga, donde vivía Juan de Dios, me sugirió leer la vasta colección editorial de Carlos Castillo Peraza. Al pasar de los días consulté mucho de lo que había escrito en la revista “Nexos” por esos años. Es cuando comprendí que Castillo Peraza no era un político de escritorio, de esos seres acomodaticios que abundan hoy en la política.
Una entrevista muy interesante cuya copia me regaló el profesor José Ángel Luna Mijares y que perdí en mis constantes mudanzas por la Comarca, era una efectuada a Octavio Paz. Ahí supe que este líder panista era además de extremadamente espiritual, un conocedor en temas de teología y de filosofía, quien supo como buen periodista que fue, arrancar el pensamiento de un Octavio Paz considerado por muchos un “intelectual orgánico”, a pesar de su postura de rebeldía frente al gobierno represor que en 1968 lo tenía en el servicio diplomático en el extranjero.
Estoicamente, estos panistas vivieron muchas veces los fraudes electorales. Era el PAN combativo; aquel que llevó en Durango a Rodolfo Elizondo Torres a denunciar el fraude por la gubernatura de Durango hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuando Maximiliano Silerio Esparza, respaldado por todas las argucias electorales, llegó al Palacio de Zambrano, entonces sede del Poder Ejecutivo del estado. Las victorias inobjetables vendrían después para un partido blanquiazul que cuando lo presidió Carlos Castillo Peraza, entregó al final de su gestión resultados en cuatro estados; cuatro gubernaturas. No recuerdo exactamente la fecha en que Castillo Peraza falleció, pero se que dejó un legado editorial. Incluso, en las revistas que editaba el PAN ( de circulación para sus afiliados). De Juan de Dios Castro, egresado en la carrera de leyes por la Universidad Autónoma de Coahuila, la UAC, se que todo estaba preparado para lanzarse a la gubernatura en 1998, sacrificando esa posición para dejar a su hermana Rosario Castro Lozano, quien recién en 1995 fuera la primera alcaldesa panista del estado de Durango. Del arquitecto Ramón Hermosillo, quien buscaba colocar en Lerdo esculturas urbanas contemporáneas. No se si logró el apoyo para hacerlo. Siempre fue grato que este humilde servidor fuera informado de los días en que estaba en la ciudad (Lerdo), Juan de Dios Castro Lozano. Su esposa, Elvira Muñoz siempre atenta nos pasaba el dato.
En 2020 falleció el licenciado Juan de Dios Castro Lozano, considerado un excelente penalista que aunque no estudió en la UNAM sino en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Coahuila, UAC, nunca dejó de aprender y actualizarse.
Lo cierto es que Carlos Castillo Peraza fue de los últimos dirigentes del PAN que eran congruentes con su quehacer político y era humilde en su trato con los demás, y como lo dijo en algún discurso cuando mencionó que él no era un “panista de invernadero” sino un panista de calle, fue de los últimos ideólogos que le quedaron al partido mucho antes de que los eternos enemigos, PAN y PRI, tejieran por motivos pragmáticos sus alianzas.
Que tengan un excelente domingo.

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