Programas sociales en México y su efecto económico: entre la redistribución y la sostenibilidad fiscal.
Por el Dr. Óscar Frías.
Los programas sociales en México han evolucionado desde esquemas focalizados condicionados, pero no desde este último sexenio, si hacemos historia desde 1994 con la entrada al TLC, México inicio con ellos quien no recuerda Oportunidades/Prospera hasta el hoy bienestar que es un modelo de transferencias directas universales o semiuniversales. Entre los más relevantes actualmente se encuentran: Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, Jóvenes Construyendo el Futuro, Becas Benito Juárez,, Sembrando Vida, Programas de apoyo a personas con discapacidad, Becas Rita Cetina; este cambio de enfoque ha implicado una redefinición del papel del Estado en la redistribución del ingreso, privilegiando la entrega directa de recursos sin intermediarios.
Desde la teoría económica, los programas sociales pueden evaluarse a partir de tres ejes: a) Redistribución del ingreso; Basada en enfoques keynesianos y de bienestar social, la transferencia directa incrementa el ingreso disponible de los hogares más pobres; b) Efecto multiplicador del gasto que es aumento del consumo en sectores de bajos ingresos tiende a generar un mayor impacto en la economía local y c) Incentivos y productividad estas transferencias pueden alterar decisiones laborales, generando tanto efectos positivos (capital humano) como negativos (desincentivos al trabajo formal).
Esto se supone que trae efectos económicos positivos ya que podemos ver la Reducción de la pobreza; si podemos revisar diversos estudios han mostrado que las transferencias directas han contribuido a disminuir la pobreza extrema, particularmente en zonas rurales. Esto se debe a que los recursos llegan de forma más rápida y sin intermediarios. Por otro lado, se puede logar una dinamización del consumo interno, basado en que los beneficiarios suelen destinar el ingreso a consumo básico (alimentos, salud, educación), lo que genera: Activación de economías regionales, incremento en la demanda local, estabilidad en sectores comerciales de bajo ingreso. Quizás en tiempos de la pandemia su efecto fue particularmente visible ya que las transferencias ayudaron a sostener el consumo.
Estos programas nos hacen creer que hasta que los mas pobres esta en un proceso de Inclusión financiera, basado en que muchos programas han impulsado el uso de cuentas bancarias, lo que favorece la bancarización de sectores históricamente excluidos.
Indudablemente esta es la parte bondadosa de todos los programas sociales, pero existen las Limitaciones y riesgos, es aquí es donde hay que ser claros: los programas sociales no son una solución estructural por sí mismos. Las razones van desde la presión sobre las finanzas públicas que han incrementado el gasto social, lo que nos lleva a una mayor dependencia del presupuesto federal, se ven afectado el presupuesto a la inversión en infraestructura (carreteras, Salud, Seguridad, Educación, etc.), lo que provocan un alto riesgo en escenarios de desaceleración económica del país, el cual ahora estamos enfrentando ya que si no hay crecimiento económico sostenido, estos programas pueden volverse fiscalmente insostenibles.
México en su año 7 de la transformación con estos programas sociales esta enfrentando el débil impacto en productividad, ya que muchos programas no están vinculados directamente a el sector productivo, si bien alguno puede justificarse como de capacitación efectiva o inserción laboral formal o desarrollo de habilidades productivas y un ejemplo, el programa como Jóvenes Construyendo el Futuro han sido criticados por su baja tasa de inserción laboral permanente. Es decir, después de un año becado, no te vuelves productivo, buscas como volver a entrar al programa.
Este Posible desincentivo al trabajo formal, se está volviendo un efecto generalizado, algunos análisis sugieren que las transferencias esta reduciendo el trabajo formal, ya que tanto beneficiarios, como empresas, están buscando el uso de estas para tener mano de obra sin costo para las empresas y al término del programa, los dejan ir y podemos ofertas de empleo de manera libre asegurando que busca empelado que pueda vincularse al programa, esto es un indicador de que el programa esta fracasando en la inserción laboral de los becarios provocando mantener a beneficiarios en la informalidad y esto depende mucho del diseño del programa y su vinculación con el mercado laboral.
Pero existe un riesgo mayor, la mayoría de los gobiernos han caído en la tentación de hacer uso político y clientelar y aun cuando el programa es de transferencia directa, las visitas y el manejo político que realizan a través de los servidores de la nación, hace creer que existe un riesgo estructural en los programas sociales ya que pueden convertirse en herramientas de legitimación política y en este México donde los mecanismos sólidos de evaluación y transparencia están desapareciendo, es preocupante no ver la trasparencia, ya que no se tiene certeza de beneficiarios, de montos, de impacto, de resultados, todos esta envuelto en la trama política de neoliberales contra humanistas, pero los controles y los datos están dispersos o son casi secretos o son reservados por 10 o 20 años.
Claro que debería haber una discusión basado en si es el problema no es la existencia de programas sociales o si son necesarios yo creo que está en su diseño. Que es donde se debe buscar un sistema eficaz que provoque el combinar transferencias con políticas productivas, buscar vincular apoyos a educación, capacitación y empleo, no olvidar el evaluar impacto con indicadores claros y sobre todo buscar que el equilibrio fiscal, solo evaluemos, si 134 millones de mexicanos ya salieron de la pobreza, esos ciudadanos ya no reciben programas sociales, o como entender si salió solo porque tiene 7 años recibiendo el apoyo pero no se a incorporado a la vida productiva, quiero dejar en claro, que si hablamos de las pensiones, la pregunta seria es si ese apoyo esta siendo complemento para comer mejor y no gastarlo en medicina (si se ha generado un programa de salud eficiente que no me hace gastar en medicamentos y consultas)
Sin apasionamientos seria interesante saber si esta forma de redistribuir el dinero de esta forma, no está provocando generar dependencia estructural, solo hagamos una reflexión, cuantos años necesita un ciudadano para salir de la pobreza y no regresar a ella, el gobierno está construyendo u país con economía social, que permita a los que ya salieron de la pobreza conseguir un empleo digno, el salario mínimo está por encima de la inflación. Salgamos a la tienda y demos respuesta.
Los programas sociales en México han tenido efectos positivos claros en el corto plazo, especialmente poque si es real la reducción de pobreza extrema, se está estabilización del consumo, existe inclusión de sectores vulnerables, pero no dejemos de ver que sus limitaciones importantes son en términos donde está la productividad económica, hacia dónde va la movilidad social de largo plazo y en verdad la sostenibilidad fiscal, el gobierno tiene un reto central que ya no es posible eliminarlos porque están en la constitución, pero sí de transformarlos en instrumentos de desarrollo económico, no solo de asistencia; los mexicanos y en especial su gobierno debe ver los programas sociales como la estrategia económica generadora de inversión, empleo formal, educación de calidad, de no ser así el país corre el riesgo de administrar la pobreza en lugar de reducirla estructuralmente.
