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¿Podemos generar más valor con lo que Durango ya produce?

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¿Podemos generar más valor con lo que Durango ya produce?

Durango tiene una enorme capacidad productiva. Campo, ganadería, actividad forestal, agroindustria, comercio, servicios y empresas familiares forman parte de una economía construida durante generaciones. Sin embargo, producir no siempre significa capturar la mayor parte del valor.
Muchas veces el esfuerzo más grande ocurre en el origen: sembrar, producir, transformar o elaborar. Pero una parte importante del valor económico aparece después, cuando ese producto se empaca, adquiere una marca, se transforma, se distribuye, encuentra nuevos mercados o llega directamente al consumidor.

Ahí tenemos una oportunidad que vale la pena mirar.
A lo largo de mi trayectoria he tenido la oportunidad de conocer proyectos productivos y empresas de distintos tamaños y sectores. Una situación aparece con frecuencia: podemos tener un excelente producto y, aun así, no haber construido un buen negocio. ¿Por qué? Porque además de producir necesitamos conocer nuestros costos, establecer precios adecuados, entender al cliente, encontrar canales comerciales, administrar recursos y saber cuánto estamos ganando realmente.
Parece elemental, pero no siempre sucede.

Del producto al valor
Pensemos en cualquier producto del campo.
Su valor puede ser uno cuando sale del lugar donde se produce y otro muy diferente cuando ha sido seleccionado, transformado, empacado, certificado, comercializado y colocado frente al consumidor adecuado. Cada etapa puede agregar valor.

La pregunta para nuestras empresas y productores debería ser entonces: ¿cuánto de ese valor estamos generando y cuánto permanece en nuestra región?
No significa que cada productor tenga que convertirse en industrializador, distribuidor y comerciante. Significa entender mejor la cadena para identificar dónde existen oportunidades de colaboración, especialización y negocio. También significa profesionalizar nuestras empresas.

Una organización que conoce sus números puede tomar mejores decisiones. Una que entiende a sus clientes puede desarrollar mejores productos. Y una que tiene claro su modelo de negocio está en mejores condiciones para buscar financiamiento.

La tecnología también entra en esta conversación
Inteligencia artificial, comercio electrónico, trazabilidad, automatización y análisis de datos están transformando la manera de producir y comercializar. También comienzan a surgir nuevas formas de conectar activos, proyectos e inversión mediante infraestructura digital. Seguramente escucharemos cada vez más conceptos como tokenización.

Vale la pena conocerlos, pero sin comenzar por la tecnología.
Antes necesitamos proyectos viables, información confiable, mercados identificados, reglas claras y capacidad de ejecución. Después podemos preguntarnos qué herramienta tecnológica puede ayudarnos.

Una oportunidad para Durango
Cuando pensamos en desarrollo económico solemos preguntarnos qué nuevas inversiones podemos atraer. Es una pregunta necesaria. Pero podríamos agregar otra:
¿Cómo podemos generar más valor con aquello que ya sabemos producir?
Identificar oportunidades dentro de nuestras propias cadenas productivas puede significar nuevas empresas, mejores ingresos, innovación, empleos y mayor capacidad para competir.

Durango ya tiene territorio, conocimiento, producción y personas que todos los días construyen empresas y proyectos. El siguiente desafío puede ser aprender a convertir cada vez más de esa capacidad productiva en valor.

Y procurar que una mayor parte de ese valor también se quede aquí.

María Angélica Hernández Ávila
ALTEA Consultores Estratégicos

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