Carestía de la vida en Durango 2026: inflación, poder adquisitivo y precarización del consumo de los duranguenses.
Por Óscar Frías
Para Marzo de 2026, el estado de Durango presenta una realidad en el incremento sostenido en el costo de vida, particularmente en bienes esenciales, lo que ha intensificado la percepción y experiencia de carestía entre la población. Esto es solo el efecto del escenario económico de México, la inflación ha adquirido centralidad como factor determinante del bienestar social. Aunque el gobierno asegura que esta está controlada solo basta ve cuánto cuesta ir al super..
Este fenómeno resulta especialmente relevante en Estado como durango, donde sus estructuras económicas son menos dinámicas y donde los ingresos no crecen al ritmo de los precios. Analizar la carestía de la vida en Durango desde una perspectiva crítica, considerando las dimensiones económicas y los efectos sociales es necesario para comprender sus causas estructurales y efectos sociales.
La inflación y enfoques económicos, podemos explicarla desde una perspectiva monetarista dicho de visón: la inflación es esencialmente un fenómeno monetario derivado del exceso de oferta de dinero. No obstante, esta explicación resulta limitada para comprender contextos regionales como el de Durango. Porque le tendríamos que agregar algunas nuevas circunstancias de estructura económica y entonces plantea que la inflación responde a rigideces estructurales, dependencia económica y desigualdades del Estado que si fuese analizado sobre el que hemos hecho con él, podríamos regionalizarlo región Laguna (Durango-Gómez Palacio); Corredor Sierra (Durango-Pueblo Nuevo) en el contexto de la supercarretera, Ruta del Mezcal (Durango-Vicente Guerrero), la región Norte (El Oro-Ocampo( y la Región Noroeste (Canatlan-Guanacevi) y la olvidada Región de las quebradas; está la estructura económica estatal y de estas solo tres están siendo medianamente impulsadas, el resto esta apenas considerado para apoyos de subsistencia.
Así es como se ha asentado la carestía, donde el consumo se transforma en una práctica restringida. Y si queremos entenderlo la precarización del consumo en Durango: una condición en la que los individuos ven limitada su capacidad de acceso a bienes y servicios, afectando su calidad de vida y su integración social, así haciendo una revisión basada en datos del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), los informes del Banco de México, los reportes de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) en un periodo de (2018–2026), vayamos a un análisis que identifica los patrones de encarecimiento, efectos en el consumo y consecuencias sociales en el contexto duranguense.
Partiremos de la Inflación concentrada en bienes esenciales. Los datos revisados indican que el incremento de precios se concentra en alimentos y servicios básicos. Y desafortunadamente este patrón tiene un impacto desproporcionado en los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su presupuesto a estos bienes. La consecuencia, la inflación percibida supera la inflación oficial, generando una sensación generalizada de pérdida de bienestar. Un Duranguense promedio, considerando los famosos programas sociales y demás de los Gobiernos Estatal y Federal, no le alcanza para nada.
Y esta pérdida del poder adquisitivo, se observa una divergencia entre el crecimiento de los precios y el de los ingresos de los duranguenses y más en aquellas regiones que son olvidadas por las políticas de desarrollo económico. Así la brecha entre las familias Duranguenses se traduce en una disminución del poder adquisitivo, obligando a los hogares a modificar sus patrones de consumo. Solo basta revisar el refrigerador de cada casa y veremos la ausencia de productos, es la evidencia que sugiere que esta pérdida no es coyuntural, sino parte de una tendencia sostenida que afecta la estabilidad económica de las familias.
Nuestras familias duranguenses a modo de sobrevivencia ante la carestía hacen algunas estrategias de ajuste y racionalización del consumo: La ama de casa hace una priorización de bienes esenciales, tiene una reducción del consumo discrecional y busca la sustitución por productos de menor costo. Así estas prácticas reflejan una racionalización del consumo orientada a la supervivencia económica..
Entender la carestía como fenómeno estructural y al encontrar los hallazgos permiten sostener que la carestía en Durango no es un fenómeno meramente coyuntural. Su persistencia está vinculada a factores estructurales como: limitada diversificación económica, la dependencia de mercados externos, las remesas que han dejado de llegar y esto genera una desigualdad en ingresos y así es como en este sentido, la inflación actúa como catalizador de problemas preexistentes y los detona a tal grado que hoy empezara tener efectos de emigración y de inseguridad que se agregara a la ya existente
Y si queremos entender la precarización del consumo y la desigualdad resulta útil para comprender los efectos sociales de la carestía. No se trata únicamente de consumir menos, sino de hacerlo en condiciones de restricción que afectan la calidad de vida. Generando un proceso profundo en las desigualdades de los duranguenses, ya que los sectores más vulnerables enfrentan mayores limitaciones para satisfacer sus necesidades básicas. Así la mayor parte del Estado está en esta situación precaria.
Las implicaciones para el análisis regional para Durango evidencian los efectos de la inflación, efectos del encarecimiento no son homogéneos y dependen de las características económicas y sociales de cada región. Y con sentido común, el Estado no ha podido implementar las políticas públicas deben considerar estas diferencias para diseñar estrategias más efectivas
La carestía de la vida en Durango en 2026 constituye un fenómeno complejo que combina factores económicos y sociales. La inflación, concentrada en bienes esenciales, ha generado una pérdida significativa del poder adquisitivo y una transformación en los patrones de consumo.
El proceso implica una precarización del consumo que profundiza desigualdades y limita el bienestar. pero más allá de las políticas públicas, los ciudadanos del Estado Corazón de México, debemos ser parte del proceso a fin de abordar la carestía junto con el Gobierno, pasar de la crítica agria a entender que las políticas deben ser colectivas, cada región tiene lideres y cada municipio debe entender que sin la ciudadanía, las políticas públicas son papel muerto, porque planes tenemos desde hace 26 años, pero acción social nada, y mientras esta políticas públicas sean para los amigos del gobierno en turno de cada región, solo algunos se enriquecerán unos pocos , el resto seremos estadística de pobreza y porque no de programas sociales, que más que clientelares de algún partido político , seremos dependientes de los impuesto carísimos que pagamos para que nos den migajas de igualdad y bienestar se requiere no solo medidas económicas, sino también políticas orientadas a mejorar las condiciones estructurales de las regiones.
