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Miguel Morales Calleros, gran personaje canatlense y su Corrido de Canatlán.

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Miguel Morales Calleros y su Corrido de Canatlán.
“En este suelo Norteño de Durango Capital, se levanta muy risueño mi pueblo de Canatlán, Es población provinciana con calles adoquinadas, entre el Río de la Sauceda y Arroyo de la Cañada” … así comienza el Corrido de Canatlán, una composición que el Maestro Miguel Morales Calleros dejó a la tierra que lo vio nacer, el día siete de julio del año 1918, en la comunidad San José de Gracia, del recién iniciado municipio de Canatlán.
Hijo del matrimonio integrado por Juan Morales y Severa Calleros, de quien heredó el gusto por la música, Miguel contaba con diecinueve años de edad cuando fue invitado a trabajar como maestro rural, una labor que transformó en vocación, la cual desarrollo durante treinta y cinco años y que, además, compaginó con actividades en la función pública.

El poblado Potrero de los Indios, en el municipio Santiago Papasquiaro, fue el comienzo de la amplia trayectoria educativa, que prosiguió en localidades como El Molino de Guatimapé, Esfuerzos Unidos, Morillitos, en la región norte de Canatlán, siendo en septiembre del año 1940 cuando llegó a la escuela primaria “Tierra y Libertad”, que entonces constaba de su edificio principal, que constaba de un salón de actos y dos salones.
Su trayectoria educativa siguió en localidades como Donato Guerra, también en Canatlán, Coyotes, municipio de Pueblo Nuevo, Martín López, municipio de Canatlán y en el año 1951 regresa a la “Tierra y Libertad”, donde once años después fue nombrado director, jubilándose el año 1972, período en el cual también trabajó como Maestro de música en la escuela secundaria federal Mariano Balleza, de 1964 hasta su jubilación ocho años después.
El año 1956 atestiguó su enlace matrimonial con la Maestra María de la Luz Castro González, formando una bonita familia, con la presencia de sus hijos José Miguel, Enrique, Juan, Juliana, María de la Luz, Claudia y Edgardo.

Reconocido por su amor a la música, integró la orquesta de la Escuela Regional Campesina, hoy escuela normal rural J. Guadalupe Aguilera, etapa en la cual aprendió a tocar diversos instrumentos musicales, como la trompeta, el saxofón, trombón, batería, guitarra, violín y posteriormente el instrumento que más lo distinguió, el acordeón.
Destacado por su buen trato, Miguel también desarrollo actividad en la función pública, en la cual laboró como recaudador de rentas en Pánuco de Coronado y posteriormente en San Dimas, regresando a su municipio Canatlán, donde fue síndico municipal en uno de los períodos del presidente Manuel Jiménez Gallegos y secretario del ayuntamiento durante los períodos encabezados por los alcaldes Crispín Barragán Maturino, Rodolfo Reyes Soto y Abelardo Delgado Canaán, en los años 1974, 1977 y 1980 -83, respectivamente.
Con su espíritu creativo, formó bandas musicales, clubes juveniles rurales, fue miembro del Club de Leones, practicó el ciclismo, integró el Club de Caza y Tiro y durante muchos años fue prácticamente del juego de dominó, en donde al igual que en todas sus actividades, hizo gran cantidad de amigos.

El día 15 de mayo del año 1996 recibió homenaje en vida por parte del cabildo y ayuntamiento 1995 – 1998 y poco menos de dos años después, el día cuatro de marzo de 1998, inició su participación en el coro celestial, dejando aquella despedida de “..Ay Canatlán, yo te canto mi canción,, si de esta tierra me alejo, como recuerdo te dejo, te dejo mi corazón..”.

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