
Por: Erik Omar Carrasco Favela.
Nació el 27 de enero de 1875 en San Juan del Río, Durango; sus padres fueron Santiago Gutiérrez Lomelí y María Porfiria Chávez Díaz. Su padre era trabajador de la reconocida familia López Negrete y su madre dedicada a las labores del hogar, con gran devoción por la religión católica. En 1880, en busca de mejores oportunidades de empleo, la familia se estableció en una hacienda del pueblo de San Pedro del Gallo, Durango, donde Juana y su hermana mayor Rosa asistieron por un tiempo a la escuela de la hacienda.
Juana Belén, como todos la conocieron, a temprana edad desarrolló un fuerte anticlericalismo. Después de la muerte de su padre, en 1889, la familia se trasladó a vivir a Durango, donde empezó a trabajar como empleada doméstica.
Su formación fue autodidacta y pronto se desempeñó como maestra rural, lo cual la llevó a desempeñarse como docente en las comunidades rurales del Estado de Durango. En el año de 1892, a la edad de 17 años, Juana Belén contrajo matrimonio con Cirilo Mendoza, al que ella enseñó a leer y escribir; de ahí se fueron a vivir a Sierra Mojada, Coahuila, donde su esposo comenzó a trabajar en la mina “La Esmeralda”.
En 1897 fue encarcelada por primera vez por la difusión de ideas políticas; envió algunos artículos sin firma para que fueran publicados en periódicos de oposición como el Diario del Hogar y el Chinaco y por un reportaje que realizó sobre las condiciones de trabajo de los mineros; al ser liberada, se mudó a Guanajuato.
En 1898, formó parte de la organización antiporfirista El Club Liberal “Benito Juárez”; lamentablemente, en 1901, enviudó, lo que la llevó a tomar la decisión de vender su patrimonio familiar y compró su propia imprenta y creó el semanario “Vesper”, la primera publicación opositora al régimen porfirista.
Para 1903, por sus publicaciones sobre el Estado y la Iglesia, fue otra vez encarcelada y su imprenta fue decomisada. Al salir, se mudó a la Ciudad de México, donde colaboró con los hermanos Flores Magón hasta 1906, donde tuvo diferencias y desacuerdos políticos; provocando una ruptura ideológica.
En 1909, se concentró en dirigir diversos clubes políticos femeninos que apoyaron a Francisco I. Madero. En octubre de 1911, rompió relaciones con Madero y se unió al movimiento zapatista, donde apoyó activamente al Profr. Otilio Montaño en la redacción del Plan de Ayala y por tal motivo fue encarcelada. Al ser liberada, fue nombrada coronela por Emiliano Zapata; más tarde, en 1912, fue detenida por un mes por el gobierno maderista. Continuó apoyando el movimiento zapatista hasta que, a principios de 1913, fue enviada a prisión, una vez más, por órdenes de Victoriano Huerta.
Después de salir de prisión, continuó su labor como periodista y fue por última vez encarcelada en 1916. Una vez concluida la revolución, trabajó como maestra y posteriormente como directora de primarias en los estados de Querétaro y en Zacatecas. En 1924, su experiencia como maestra misionera la llevó a participar en un grupo que reivindicaba a los indígenas para explicar en qué consistía; publicó el libro ¡Por la tierra y por la raza!, donde hacía una crítica al programa educativo en el que había participado.
En 1926, inspectora de las escuelas rurales en Zacatecas y forma parte de una agrupación indígena llamada Consejo de los Caxcanes. Publicó en 1930 Llamada de Albañiles, en donde analizó los logros de la Revolución. En 1932, revivió Vésper, por periodo muy breve. En abril de 1934, escribió en el periódico El Cauce, órgano del Centro de Labradores, con el lema ¡Por la Independencia de México!, en donde promovía la organización de otro tipo de educación.
Editó el periódico “Génesis” en 1937, con el fin de dar a conocer las actividades que desarrollaba; un folleto “Más allá de los muros” en 1938, en donde explicaba lo que proponía lograr con la escuela, y reanudó la publicación de Alma Mexicana. A la par, se estableció en Morelia, Michoacán, donde daba clases en la Escuela Industrial Femenina. Fue destituida, el 13 de diciembre de 1940 por promover ideas de emancipación de la mujer. Continuó como periodista hasta su fallecimiento el 13 de julio de 1942.

Se le han rendido diversos homenajes para recordar la lucha que emprendió en hacer valer los derechos de las mujeres. Una escuela de la Ciudad de Durango lleva su nombre y en el 2020 se publicó el libro titulado “Poemas de una revolucionaria: Juana Belén”, donde se hace una recopilación de sus creaciones literarias
