Ladrón de colores.

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Hablemos del ladrón de colores…
En la era de los descubrimientos y de la tecnología que ha venido a facilitar nuestras vidas y maravillarnos con posibilidades infinitas, avanza de manera silenciosa, sutil y, muchas veces, imperceptible una epidemia incomprendida cuyos alcances han sido subestimados. ¿Por qué imperceptible? Porque es una maestra del disfraz.
Incluso hay quienes han vivido con ella durante años sin haber podido nombrarla. Recordemos al talentoso Robin Williams, protagonista de películas exitosas como Jumanji y muchas otras donde la comedia ocupaba un lugar central. Famoso, exitoso, carismático, con el mundo a su disposición… ¿Quién podría imaginar que alguien así perdería su mundo de colores?
Con una sonrisa encantadora, una belleza deslumbrante, fama, riqueza y una inteligencia excepcional, la aclamada actriz Marilyn Monroe padecía depresión, además de ansiedad, insomnio y conductas autolesivas. Murió a los 36 años por una sobredosis; se presume que fue un suicidio.
Subestimar la depresión es una constante en nuestra sociedad. La famosa frase “échale ganas” se ha convertido en el remedio más común para quienes manifiestan algunos de sus síntomas. No se trata de una expresión malintencionada; más bien, evidencia el desconocimiento que aún existe sobre esta enfermedad.
¿Tristeza o depresión? La mayoría de nosotros ha experimentado momentos de tristeza; de hecho, esta forma parte de nuestros mecanismos emocionales de adaptación y supervivencia. Sin embargo, cuando deja de ser pasajera y la tristeza se instala en nuestra vida durante gran parte del día, casi todos los días y por un periodo de al menos dos semanas, es necesario prestar atención a otras señales.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), algunos de los síntomas más frecuentes son:
• Dificultad para concentrarse.
• Sentimientos excesivos de culpa o baja autoestima.
• Falta de esperanza respecto al futuro.
• Pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.
• Alteraciones del sueño (dormir demasiado o no poder dormir).
• Cambios en el apetito o en el peso.
• Sensación constante de cansancio o falta de energía.
• Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por situaciones de poca importancia.
Si usted o algún familiar presentan varios de estos síntomas, es importante acudir con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico y, de ser necesario, el tratamiento adecuado, ya que existen distintos tipos de depresión.
La depresión es una enfermedad frecuente y potencialmente grave que, a pesar de ello, muchas veces no se toma con la seriedad que merece. Al igual que la diabetes, el cáncer o una enfermedad cardiovascular, requiere atención especializada.
Si algún familiar o amigo está atravesando por esta enfermedad, infórmese antes de juzgar. Escuche y valide sus emociones, acompáñelo a buscar ayuda y comprenda que muchas personas sienten vergüenza de su depresión o se resisten a aceptarla porque creen, erróneamente, que deberían poder superarla únicamente con fuerza de voluntad. Sin embargo, es poco probable que la depresión mejore sin tratamiento; por el contrario, puede agravarse con el tiempo.
La depresión roba lentamente los colores de la vida, pero con apoyo, tratamiento y compañía, esos colores pueden volver a aparecer.

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