Hablemos de…. El liderazgo femenino
Decían las abuelas, de manera simpática y un poco sarcástica, que “el hombre es la cabeza, pero nosotras somos el cuello”, agregando un movimiento que aludía a la forma en que la mujer sostenía y movía, a su antojo, la cabeza. Desde entonces, la habilidad de la mujer para influir era reconocida; sin embargo, no es sino hasta las últimas décadas que vemos a la mujer encabezar proyectos importantes y liderar en puestos que antes eran privilegio exclusivo de los varones. Y lo han hecho tan bien que, poco a poco, han ido ganando terreno.
A nivel local, en los últimos años ha gobernado una mujer; también se ha tenido presencia en el Congreso del Estado de mujeres canatlecas. Observamos participaciones femeninas destacadas en el cabildo, en diversas direcciones, así como empresarias que dirigen importantes negocios locales, aportando en gran medida a la economía del municipio.
Asimismo, en el ámbito deportivo destacan logros femeninos importantes en disciplinas como la natación y el skateboard, entre otras. En este último ámbito, es digno de mencionar que, gracias a líderes decididas y talentosas, se ha logrado integrar el futbol femenil como una de las prácticas más atractivas para las juventudes de Canatlán. Los actuales triunfos y la presencia del sexo femenino en el torneo de futbol más importante de nuestro municipio son muestra de que, cuando hay talento y determinación, se pueden romper esquemas con tal fuerza que lo que un día fue solo un sueño para algunas, hoy es una realidad que sigue creciendo.
No se trata de desplazar a nadie; se trata de que todos tengamos un lugar donde cada persona desarrolle sus talentos sin importar el género, donde la convivencia se dé bajo la premisa del respeto al derecho del otro.
Con todo lo anterior, podemos afirmar que en nuestro municipio las mujeres cuentan, las mujeres aportan. Sin embargo, liderar desde la condición de ser mujer en una sociedad que aún mantiene prejuicios y que todavía no ha encontrado la manera de equilibrar correctamente la presencia y las capacidades tanto del hombre como de la mujer no es algo sencillo. Persisten desafíos importantes para ambos géneros. Uno de ellos es que, en la búsqueda de conquistar nuevos espacios, la mujer no deja de ser la líder del hogar, con todo lo que ello implica. Por ello, no solo necesitamos presencia femenina; necesitamos también masculinidades sanas, dispuestas a hacer equipo.
Cierro esta charla felicitando a las mujeres que se atreven sin limitarse y a los hombres con masculinidades sanas que acompañan, hacen equipo y apoyan a esas mujeres.
