El poblado El Tule, entre los Velázquez, Álvarez y Calleros, en la sierra de Canatlán.

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El poblado El Tule, entre los Velázquez, Álvarez y Calleros, en la sierra de Canatlán.
El Tule es una risueña comunidad ubicada a un costado de la cordillera de la Sierra Madre Occidental, sede del núcleo agrario del mismo nombre, donde hace poco menos de 50 años, predominaban en sus familias los apellidos Velázquez, Álvarez, Calleros y Macías, sobre todo.

Recorrer el camino entre Maimorita y el Tule era de mayor comodidad que el de Gomelia al Tule, que estaba poblado de piedras y algunos lugares los arroyos que amenazaban con golpear el cárter de la camioneta.
Pocas imágenes en aquellos tiempos ya que por lo general, el fotógrafo de la región serrana baja de Canatlán, don Julio, transitaba entre San Diego y la Maimora, con su cámara Polaroid, instantánea, de a cinco pesotes, según recuerdo.

En el tema agrícola, se apoyaba con crédito a 145 hectáreas de temporal, para la siembra de maíz, distribuidas entre 33 productores, entre ellos Onofre Álvarez Velázquez, quien era el presidente del comisariado ejidal, no sé si antes o después de don Nacho Macías Muñoz.
De apellido Velázquez, ya sea paterno o materno, estaban además de Onofre, Ambrosio, Margarito, Ricardo, Emilio, otro Margarito, Gregorio, Juventino y Nicolás, Federico, Encarnación y Leónides, Andrés, Mauro y Sotero, Ignacio y Refugio.
Para llegar al poblado, ubicado sobre una loma, con su arroyo respectivo, atravesando frente a la escuela Justo Sierra, había dos caminos, con sus encinos atestiguando la pasada; la tienda de Ambrosio era el punto de reunión en las noches, para la plática sabrosa, mientras se deleitaba el consumo de cacahuates.
Don Javier Meza Andrade, persona muy trabajadora, de amena charla y con su proyecto, de algún día lograr bajar el agua de los ojitos en la sierra y aprovecharla en la agricultura, para transformar los cultivos en zona de riego.

Javier tenía en grueso de sus hermanos en la comunidad vecina de Gomelia, donde estaban don Víctor, Alfredo y Guadalupe.
En un tiempo hubo la oportunidad de salir rumbo a Canatlán por el sitio conocido como Jaltomates, por el rumbo de las antenas, aunque preciso es mencionar que en esta comunidad se tenía el comercio con Nuevo Ideal, municipio en donde uno de sus alcaldes es nacido en esta localidad, el Profesor Ernesto Velázquez Velázquez.
Ejidatarios que no eran ni Velázquez ni Álvarez, estaban Santiago Esparza Domínguez, Miguel Barrios Burciaga, Ignacio Macías Muñoz, Atanasio López Moreno, Raymundo López Lazcano, Juan Alberto López Lazcano, Vicente Calleros Quiñones, Fortunato Carreño Avitia, J. Reyes Corral Aris, Fernando Calleros López, Gonzalo Barrios Rosales, José María Barrios Rosales y Abundio Macías Calleros.
Tantas y tantas anécdotas están ahí presentes, relacionadas con el campo, la política, las costumbres, la problemática social.
Recuerdo a don Pancho Álvarez Álvarez elaborando las canastas mediante la fibra del tule o alguna otra planta de la región. A sus hijos Ricardo, Onofre, Ambrosio, todos ellos de excelente trato. Los dos primeros fueron autoridad ejidal.

A don Nacho Macías, con quien compartí la afición al juego del billar. Por ahí hay algunas bonitas anécdotas, que quizá haya que poner en algún libro.
En esta localidad empecé mis labores como Inspector de Campo, el mes de julio del año 1981, con el llamado cierre de siembras, acompañado de don Nacho.

Agradezco a quien o quienes tomaron las imágenes, tomadas del FB y que corresponden a los tiempos actuales o recientes.

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