El Ferrocarril en Canatlán, tomado del libro

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04. – El Ferrocarril
Tomado del libro ” Las veredas taparán pero las herencias…!!! Cuándo!!!
El ferrocarril jugó un papel muy importante en temas como la comunicación, la economía, el comercio para Canatlán, además de ser un medio de transporte económico que lo enlazaba con la ciudad capital del Estado y con la región noroeste, que comprendían Nuevo Ideal, Santiago Papasquiaro y Tepehuanes.
El día cuatro de abril del año 1899, el Gobernador Constitucional interino del Estado de Durango, Juan Santa Marina hizo saber a sus habitantes que la Legislatura decretó, en su artículo 1°, la autorización al Ejecutivo del Estado para contratar con los dueños de las propiedades que ha de atravesar el Ferrocarril Internacional Mexicano en su prolongación de la ciudad de Durango a Santiago Papasquiaro, Santa Catarina de Tepehuanes y al Mineral de Guanaceví, la cesión del terreno necesario para el derecho de vía, estaciones y materiales de construcción , a título gratuito u oneroso, observando a falta de convenio en el precio, las bases que para la expropiación se fijen en la Ley General del 30 de mayo de 1882.
El artículo 2° decretaba la autorización al mismo ejecutivo para que ceda gratuitamente a la Compañía del Ferrocarril Internacional Mexicano , bajo las condiciones que con ella tenga que acordar, el terreno que el Estado necesite para derecho de vía y estaciones en la prolongación de la línea relacionada y para que estipule las demás concesiones que estime convenientes.
El Artículo 3° anotaba que de las rentas del Estado hará el ejecutivo los gastos que demanden las concesiones que otorgue a la compañía o se originen con este motivo.

El Gobernador del Estado dispondrá se aplique, circule y observe.
En otra de sus obras, “Hace cien años llegó el tren a Tepehuanes”, el recordado Maestro Víctor Manuel Morales Ojeda detalla el proceso que se siguió en esta colosal obra, que formó parte de un proyecto ferrocarrilero nacional, que buscó enlazar a Parral, Chihuahua con la ciudad de Durango, proyecto que al final quedó inconcluso ya que por el inicio de la Revolución Mexicana del año 1910, el tramo ferrocarrilero que salió de Parral hacia Durango llegó hasta estación Rosario, en el municipio de Ocampo, quedando inconclusos los tramos a El Oro y Guanaceví para entroncar con Tepehuanes.
En esta valiosa obra, el siempre orgulloso tepehuanense escribió en el capítulo V, que después de la llegada del Ferrocarril Internacional Mexicano a la ciudad de Durango, el día 16 de octubre del año 1892, el tramo ferroviario más importante que se proyectó fue el que conectaría a la ciudad de Durango con Tepehuanes, a una distancia de 218 Kilómetros.
Más allá de la importancia que el ferrocarril representaba como medio de transporte, prevaleció como principal interés la explotación y transporte de los minerales existentes de manera abundante, principalmente en el Real de Guanaceví, cuyos beneficiarios eran de origen extranjero.
Fue el mes de abril cuando se firmaron los contratos entre autoridades y empresarios, comprometiéndose la compañía a iniciar los trabajos del ramal Durango – Tepehuanes en un período que no excediera los 12 meses y terminar la vía férrea en cinco años, como fecha límite.
Para el mes de agosto los trabajos se desarrollaban a toda su capacidad, empezando por esas fechas a elevarse las obras de terracería, calculándose que la primera etapa sería terminada a más tardar el mes de enero de 1900 en el poblado de Canatlán, lugar que los Ingenieros habían fijado como primera meta.
Al iniciarse el año 1900 se tenía un avance de 14 Kilómetros de vía, calculándose que si los trenes de balastre llegaran a principios de febrero la inauguración del tramo Canatlán – Durango podría verificarse a inicios de abril.
Para fines de enero las vías estaban concluidas más allá de Morcillo y se trabajaba fuerte en la construcción del puente Carpinteros, llevándose a esa fecha las terracerías en aproximadamente 40 Kilómetros de extensión.

Destaca el Maestro Morales en su obra, que a pesar de los esfuerzos realizados por la compañía constructora, los trabajos no caminaban como se esperaba, por lo que la inauguración se pospuso para el día primero de mayo.
Los esfuerzos anteriores tuvieron como respuesta el día tres de marzo, cuando se recibió en forma anticipada un cargamento de rieles, lo que permitió que para el día 15 del mismo mes se iniciara el servicio público del tren de carga y pasaje ( mixto), el cual haría su recorrido diario con escalas en Casa Blanca, San Antonio, Cacaria y Canatlán.
Por su parte, el Maestro y Cronista Javier Guerrero anota que El ramal ferrocarrilero de la ciudad de Durango a Tepehuanes inició en el año 1899, como ramal del Ferrocarril Internacional Mexicano
El día 3 de marzo del año 1900 llegó el primer tren de balastre a Canatlán y se dispuso que para el día 15 de marzo se pusiera en servicio de manera regular el tránsito de trenes mixtos aunque el servicio de tren mixto empezó a correr diariamente a partir del día 24, con escalas en Casa Blanca, San Antonio, Cacaria y Canatlán.
A finales del mes de abril se encontraban los rieles hasta Patos y los primeros días de junio se extendió el servicio de Canatlán a Chinacates.
El servicio regular de servicio mixto llegó a Santiago Papasquiaro el día 5 de diciembre, con servicio de ida los días lunes, miércoles y viernes y los martes, jueves y sábado el regreso. Fue el día 12 de diciembre cuando comenzaron a realizar el servicio regular
El domingo 11 de mayo de 1901 el tren llegó a Tepehuanes, en medio de una gran fiesta popular.
El Ferrocarril Central Mexicano fue construido en el periodo de 1881 a 1884, en su trayectoria de Ciudad Juárez a Durango, el ramal de ciudad Jiménez a Hidalgo del Parral se inauguró el 29 de septiembre de 1898, y más tarde se prolongó hasta Rosario, Durango.

De no ser por el inicio de la Revolución Mexicana, es muy posible que el proyecto ferroviario Durango – Parral hubiese sido una realidad de progreso para la región noroeste del Estado y con ellos la región agropecuaria de Canatlán, con riqueza productora de granos, años después la manzana y una ganadería que sin destacar sigue presente en cada poblado, localidad, rancho. Sin embargo, conocemos el final de esta historia, que además junto con el mismo ferrocarril, quedó atrás, en el recuerdo de los canatlenses.
El sistema ferroviario de Durango quedó constituido casi en su totalidad durante la dictadura de Porfirio Díaz (1876–1911), y otras importantes obras de conexión se construyeron más allá de este período, -aún con grandes dificultades y el estallido de la Revolución Mexicana en 1910. Otros tres ramales servirían a las comunicaciones comerciales de la zona: uno hacia el noroeste, conectando con la zona forestal y minera de Tepehuanes y Guanaceví.

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Durante los 98 años, aproximadamente, que duró el ferrocarril transitando por la región noroeste; el Cronista Cuauhtémoc Valdez Aguilar anota que pasó por última vez por Nuevo Ideal el día 30 de abril de 1998.
Decenas de personas estuvieron al frente de la estación en Canatlán, recordando la señora Edith Ruiz Ruiz al señor Abel Quintana, allá por la década de los años 50´s
El Señor Antonio Flores Sánchez y familia llegaron la tarde del viernes 7 de enero del año 1971, procedentes de la estación Chinacates, municipio de Santiago Papasquiaro.
Con Él, su esposa doña Hortensia Corral de Sánchez (+) y sus hijos Marco Antonio, Joel, Rogelio, Verónica, Lorena y Margarita, estancia que se prolongó hasta finales de la década siguiente, aproximadamente el año 1989.
Una familia muy apreciada en los ámbitos social, deportivo y cultural de Canatlán, siendo Vero, como de cariño se le conoce, la única Reina en la historia de la Feria de la Manzana ( 1950 -2023) en ser la soberana en dos ediciones consecutivas, a mediados de la década de los años 80´s.
Un personaje en la estación de ferrocarril lo fue don Don Bucho, como se le conocía a don Tiburcio Salcido, quien fue bodeguero durante muchos años, persona muy seria y de mucho respeto, que atendía a las personas que enviaban o recibían paquetería, manzana, ropa, calzado, comestibles y todo lo que el comercio, el sector agropecuario y la sociedad requiere.
Cientos y cientos de toneladas llegaban año con año para su distribución a través del Banco Nacional de Crédito rural (Banrural); miles de cajas al año se recibían conteniendo la ropa y calzado que ofertaba el comercio; toneladas de azúcar al año para tiendas como La Abarrotera, de don Javier Estrada, sin dejar de mencionar los cientos de cabeza de ganado que se embarcaban del corral de manejo colocado junto a las vías, elaborado de fierro.
Marcelo Alanís Cabrera fue el último Jefe de Estación del Ferrocarril en Canatlán; entonces un joven respetuoso y destacado deportista, lo mismo en el beisbol, que fue el deporte que trajeron los ferrocarrileros a la región.
Imagen principal de Genaro Valenzuela Barraza.
FIN

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