Don José Antonio Laureano de Zubiría y Escalante ” El Obispo Santo”.

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–EL OBISPO SANTO–
DON JOSE ANTONIO LAUREANO DE ZUBIRIA Y ESCALANTE

Nació el 4 de julio de 1791 en Arispe Sonora, bautizado el día 5 por el cura Juan Antonio Alegre, fue hijo legitimo de Don Martin López de Zubiría y Arvizu y Doña Maria Jerónima Escalante y Corella.

Existe controversia respecto al apellido López por la razón que solo dos de los hijos de Don Martin se registran con ese apellido, el citado obispo José Antonio y su hermano José Jesús nacido en 1805. Don Miguel de Zubiría Inza no tenia el apellido Lopez y tampoco las hermanas de este llamadas Juana Maria y Maria Teresa .

Abuelos paternos fueron Don Miguel de Zubiría Inza y Doña Rafaela de Arvizu Arremeda, vecinos de Alsasua en el Reino de Navarra en Castilla ,España

Abuelos maternos: Don Juan Antonio de Escalante y Doña Maria Loreto Corella , originarios de San José de Chinapa Sonora, México.
Madrina en la pila bautismal fue Doña Maria Josefa Morales, libro de bautizos que comenzó el 7 de septiembre de 1783, Foja 147.

Sus padres contrajeron matrimonio el 24 de mayo de 1785 en Arispe Sonora siendo el cura Don Miguel Elías González. Don Martin López de Zubiría era originario de los reinos de Castilla y Navarra y Obispado de Pamplona, como se lee en información levantada en Arizpe en abril de 1815 sobre la limpieza de sangre de su esposa y sobre la ortodoxia de sus antepasados, también consta que se dedicaba al comercio en esas fechas.

Los bisabuelos maternos del ilustrísimo obispo Zubiría y Escalante fueron Don Juan de Escalante y Doña Juana de Heredia, el oriundo de Castilla y ella de San Juan Sonora. Don Francisco Corella era de Castilla y Doña Águeda Ortiz Cortez era Sonorense.

Andrés Zubiría, sobrino del Sr. Obispo hace constar que Don Martin Zubiria, padre del Sr. obispo tuvo tres hijos varones con su primera esposa cuyos nombres fueron Francisco, Miguel y Antonio, el primero se dedicó al comercio, se casó en primeras nupcias con Doña Perfecta Manzanera de cuyo enlace nació el segundo arzobispo de Durango llamado Santiago Zubiria y el citado Andrés Zubiría, quienes aportaron la mayoría de esta información. Miguel logro el titulo de abogado y se caso tres veces.

Antonio fue el obispo de quien nos ocupamos en este artículo. Tenemos que desde 1798 hasta 1805 adquirió la educación primaria y paso a México, según consta en el archivo del Colegio de San Ildefonso donde dice lo siguiente: “ Asentó colegiatura el 19 de octubre de 1807. Pago de 120 G. Borro colegiatura el 5 de junio de 1814 de orden de su tutor”

En otro documento consta que el 10 de octubre de 1815 se concedió a Don Martin (padre del obispo) que en unión de su familia pasara a Durango con 306 marcos de oro a granel y de minas que conduce para su ensaye y quinto, bien sea en la casa foránea de Chihuahua ( dice Chihuagua) o en la capital de dicha ciudad de Durango .
El padre del obispo Zubiria y Escalante, a instancias de su hijo se trasladó de Arizpe a Durango para vivir con el en octubre de 1815 según queda consignado, y tuvo este el justo dolor que aquella dulcísima sombra lo cubriera breve tiempo puesto que a los 15 días falleció.

El arzobispo de Durango también escribe que el ilustrísimo Sr. Castañiza confirió a su tio Don Jose Antonio todos los ordenes hasta el presbiterado en 1817.
Ese mismo año canto su primera misa en el templo de Nuestra Señora de Santa Ana de la ciudad de Durango, apadrinándole los señores canónigos Iturribarria y Salcido y predico el Dr. Guzmán.
En un certificado del Sr. canónigo magistral, provisor y vicario capitular (1929) Lic. Don José Ignacio Iturrabirria se lee: Que el Sr. Don José Antonio Zubiría abrió el curso de filosofía en el seminario conciliar de Durango en 1815, “Que enseño completa y lucidamente , como acredita el haber ocupado ya sus discípulos los primeros puestos del estado, paso después a enseñar teología moral , catedra que sirvió mas de dos años”.

El buen concepto que mereció de Don José Ignacio Iturribarria quien estaba bien consiente de su utilidad y de su mérito , le granjeo las confianzas justamente merecidas para nombrarle cura de Cinco Señores . Esta es la actual población de Nazas.
Para dar ligera idea de la manera como desempeño este cargo vale la pena trasmitir lo que se lee en “El Imperio de la Ley”, periódico que se publicara en Durango en 1831, año 2 números 56 y 57. Este artículo es muy amplio por lo que solo hare un pequeño resumen.
“Si la gloria de los grandes hombres no perteneciera también a su patria, no se habrían disputado las siete ciudades de Grecia el honor de haber dado cuna al príncipe de los poetas…envanecida la ciudad de Cinco Señores (Rio Nazas) de tener entre sus muros y confiada su administración espiritual a su vigilante pastor, que hoy lo es de toda la diócesis” .

Habiéndole conferido al Sr. Zubiría el de el Sagrario de La Catedral de Durango (30 de septiembre de 1823) se le libro orden para que fuera a servirlo.
Conociendo este digno eclesiástico el gran ascendiente que obtenía en el corazón de todos sus feligreses, deseando cumplir la orden que ejecutivamente se le acababa de comunicar y buscando la manera de ahorrarles la pena amarga de la despedida, dispuso hacerlo de por medio de una circular escrita que debía remitirse a los feligreses.
Alguien sembró la sospecha de su partida y no tardo el pueblo en manifestar su temor y sentimiento por la pérdida de su virtuoso y caritativo párroco. Pasaron muchas horas para saber su paradero y fueron a sorprenderlo antes de la salida del sol cuando abordaba el carruaje que lo llevaría a la ciudad de Durango.
Centenares de personas componían la comitiva amorosa y desolada de diferentes sexos, edades, profesiones y clases, de la ciudad y todas las aldeas circunvecinas caminaban a pie decididos a evitar la partida de su pastor. Las más elocuentes persuasiones de este, cuya modestia sufría por mil respetos no fueron bastantes para contener aquel generoso entusiasmo, hubo que ceder a la fuerza de las circunstancias y regreso a Cinco Señores.
Se sugirió mandar representantes a impetrar a los superiores eclesiásticos de Durango para que revocaran la orden liberada al cura Zubiria, enviaron a cuatro personas de las mas influyentes , pero no lograron alcanzar el éxito a su solicitud, por el contrario se reitero al Sr. Zubiria para que aunque fuera en secreto se pusiese en camino y asi se verifico.

Fue obispo desde 1831 hasta su muerte en 1863, su diócesis abarcaba Durango, Chihuahua, Nuevo México , partes de Zacatecas y Coahuila.
El Sr. obispo Antonio Zubiria y Escalante se oponía a los Estados Unidos de Norteamérica junto con su alumno Ramon Ortiz y Miera, comisionado en Nuevo México después de la guerra México-Americana, se oponían a la creciente invasión de la región norte de su diócesis.

El obispo Zubiria visito por primera vez Nuevo México en 1833, viajando con un capellán, su secretario y un guarda. Aquí es necesario hacer una observación respecto a los recorridos que hacia el obispo por toda su Diócesis, aun en tiempos que todo el norte del país era asolado por indígenas rebeldes, nadie se aventuraba fuera de las grandes poblaciones sin el resguardo del ejército. Los indígenas lo llamaban “Enjatla Alichi” que en su lengua significa Dios Chiquito, era querido y respetado por su trato amoroso.

Fue el primer obispo en visitar la Arquidiócesis Católica Romana de Santa Fe en 72 años. El Sr. obispo apoyaba el centralismo en la república Mexicana, en 1833 fue forzado a esconderse de sus oponentes en Nuestra Señora de las Nieves en Zacatecas, en septiembre de 1834 escribió al coronel Blas de Hinojos, comandante militar de Nuevo México pidiendo su apoyo al centralista “Plan de Cuernavaca”.
Durante la rebelión de 1837 contra el gobernador de Nuevo México, Sr, Albino Perez, dio instrucciones a todos los clérigos para que apoyaran en todo lo posible el orden establecido.
El Obispo visita nuevamente Nuevo México en el año de 1845. El 23 de julio de 1850 el Papa Pio IX impuso a Jean Baptiste Lamy como vicario apostólico de Santa Fe, capital de Nuevo México. La idea de establecer un vicariato había sido propuesta desde 1830 por Fray Alonso Benavides debido a la distancia de 2,400 Km. desde Durango.
Lamy llego a Santa Fe el día 9 de agosto de 1851 dándole la bienvenida el gobernador James S. Calhoun, sin embargo Juan Felipe Ortiz, responsable de la administración de la iglesia en Nuevo México le hizo saber que el y el resto del clerigo local seguian siendo leales al obispo Zubiria.
Muchos de sus discípulos en el seminario de Durango se convirtieron en Curas de Nuevo México, como fue el padre José Antonio Martínez en Taos NM, padre Manuel Gallegos en Albuquerque y Juan Felipe Ortiz en Santa Fe.
Jean Baptiste Lamy escribió al obispo Zubiria pidiendo que explicara a los curas de Nuevo México sobre el cambio de responsabilidad, al no obtener respuesta se presento en persona el 13 de noviembre de 1851 presentándole el documento papal, en estas circunstancias el obispo Zubiria estuvo de acuerdo en informar sobre el cambio.
Cabe mencionar que el obispo Zubiria y Escalante fue desterrado dos veces, la primera a Zacatecas y la segunda a la hacienda de Santa Ana de Cacaria antes de su muerte, pero fue el único de los obispos que no se exilió después del triunfo de los liberales.

Entre sus descendientes se cuenta la leyenda que cuando sus perseguidores lo acosaban, se escondía en una cueva al pie de la sierra madre donde a falta de feligreses oficiaba misa, teniendo a los animalitos y plantas silvestres como únicos testigos.

Murió el 27 de noviembre de 1863.
Sepultado en La hacienda de Santa Ana de Cacaria, luego trasladados sus restos a la catedral de Durango un año después.

AURELIO DE SANTIAGO

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