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Desigualdad social, financiamiento y desafíos del sistema de salud de México.

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D. en P. José Oscar Frías Ortega
La salud en México, Durango y cada municipio no se debe realizar de manera simplista, de cuantos hospitales existen, cuantos médicos están trabajando o cuanto dinero se le da a la salud. Sino que debemos entender y comprender que la salud se evalúa si la población recibe atención medica oportuna, si los medicamentos están disponibles, si los servicios son de calidad y sobre todo que la economía familiar de los usuarios no se ve afectada por pagar por los servicios de salud. Solo quiero dejar de manifiesto que el tema central es que la salud es un derecho constitucional y que depende de la capacidad efectiva del Estado para garantizarlo.
2026 es un reto para el Estado en sistema de salud, por las estadísticas somo eficientes, pero tiene retos de políticas públicas y de solución de problemáticas estructurales del sistema mexicano. Primeramente, veamos tenemos un sistema de salud fragmentado. México no ha podido integrar al sistema de salud, ya que hasta 2026 su organización se encuentra dividida entre instituciones con distintitos mecanismos de afiliación, financiamiento, administración y prestación de servicios. Cabe señalar, que sin ir al pasado hoy tenemos las principales instituciones se encuentran: IMSS: atiende principalmente a trabajadores afiliados al régimen de seguridad social y sus beneficiarios; ISSSTE: proporciona servicios a trabajadores del Estado y sus familiares derechohabientes; IMSS-Bienestar: busca brindar atención a la población sin seguridad social en las entidades incorporadas al modelo; Servicios estatales de salud: participan en la prestación y organización de servicios según el esquema institucional de cada entidad y Sector privado: comprende hospitales, consultorios, laboratorios, farmacias y seguros médicos particulares. Y podemos decir que el problema no consiste únicamente en que existan varias instituciones, sino en las dificultades para garantizar continuidad de atención, intercambio de información clínica, disponibilidad homogénea de medicamentos y acceso oportuno entre diferentes subsistemas.
La fragmentación esta condicionada a la actividad laboral de una persona, este es un factor determinante de su acceso a la atención ya que quienes tienen empleo formal pueden contar con seguridad social, mientras que quienes trabajan en la informalidad, están desempleados o tienen ocupaciones precarias enfrentan mayores dificultades para acceder a una atención continua y financieramente protegida. Y es de esta manera que esta situación plantea una contradicción: la necesidad de atención médica es universal, pero la forma de acceder a ella continúa dependiendo, en buena medida, de la posición laboral, económica y territorial de las personas.
Otro aspecto del sistema de salud está en el presupuesto público, donde más recursos no significan necesariamente mejores servicios. En México Evalúa estimó para 2026 un presupuesto federal en salud de aproximadamente 965.7 mil millones de pesos, 5.9 % superior al aprobado para 2025 en términos nominales. El mismo análisis advirtió que el incremento no implicaba necesariamente una mejora equivalente del gasto por habitante y señaló restricciones para la población sin seguridad social. Porque debemos entender que no Importa cuánto se ejerce, en qué se gasta y si se traduce en consultas oportunas, personal suficiente, medicamentos y mejores resultados de salud. El presupuesto debería resolver estos tres problemas: Primero: un aumento nominal puede perder parte de su efecto por la inflación y el crecimiento de la demanda; Segundo, una distribución desigual puede concentrar recursos en determinadas instituciones y dejar con menor capacidad a otras y Tercero, incluso un presupuesto suficiente en términos agregados puede producir resultados limitados cuando existen retrasos en contrataciones, adquisiciones, obras o distribución de insumos. El presupuesto por si solo no resuelve el desabasto de medicamentos y continuidad de los tratamientos, solo pregúntese tiene acceso a medicamentos, esta es una de las pruebas más visibles de la capacidad del Estado para garantizar el derecho a la salud, sería bueno darle el valor real al suministro y preguntarnos: ¿las recetas son surtidas en su totalidad o parcialmente?; ¿Hay disponibilidad de medicamentos esenciales para enfermedades crónicas y tratamientos oncológicos? y ¿Se entregan los medicamentos en el momento en que el paciente los necesita?.
La crítica central es que la disponibilidad administrativa no equivale automáticamente a disponibilidad clínica. Un medicamento puede figurar como adquirido o distribuido sin que esté presente en la unidad médica concreta donde se necesita. Cuando el paciente debe comprar por su cuenta un medicamento que debería recibir mediante el servicio público, parte del costo de la atención se traslada del Estado al hogar. Esto afecta especialmente a las familias con ingresos bajos, a las personas con enfermedades crónicas y a quienes necesitan tratamientos prolongados.
Es aquí donde la desigualdad social o La desigualdad sanitaria no se limita a las diferencias entre instituciones. También se manifiesta en la capacidad de cada familia para pagar consultas, estudios diagnósticos, medicamentos y tratamientos. Es un fenómeno que tiene consecuencias sociales y este encadenado a los siguientes hechos: la atención tardía generar la desigualdad de oportunidades y la pérdida de ingresos o empobrecimiento del paciente y sus familiares. Esto es el fracaso del sistema de salud.
Es aquí donde podrimos escribir un carta al gobierno de buenas propuestas para mejorar y garantizar el sistema de salud de los mexicanos, debemos comprender que no somos ni seremos Dinamarca, ya que este país tiene aproximadamente 6 millones de habitantes y México tiene 130 millones de habitantes, desde ahí estamos muy lejos de serlo, pero si podemos mejorarlo y proponer que la centralización del sistema de salud, no es la solución, como plantea el gobierno federal, quizá la Ley debe ser general, pero la operatividad debe ser estatal, es decir obligar a los Estados a una mejor administración de la salud pública, durango tiene un regular sistema de salud, que tiene áreas de mejora lo entendemos, que falta más médicos y enfermeras y menos administrativos, lo entendemos, pero un estado con dos millones de habitantes puede parecerse más a Dinamarca. La propuesta para fortalecer el sistema de salud mexicano debe comprender: un financiamiento suficiente, equitativo y transparente, un sistema verificable de medicamentos, mejora de la atención primaria, mejorar las condiciones del personal Salud, avanzar hacia una atención integrada y evaluar resultados, no solamente actividades.
La salud pública en México durante 2026 enfrenta una tensión entre los esfuerzos por ampliar la cobertura y las limitaciones estructurales de financiamiento, infraestructura, personal, coordinación institucional y protección económica de los hogares. debemos que el incremento nominal de los recursos federales no garantiza una distribución equitativa ni una mejora equivalente para la población sin seguridad social. El éxito de un sistema sanitario debe medirse por su capacidad para prevenir enfermedades, atender oportunamente, reducir muertes evitables, proteger económicamente a las familias y garantizar servicios de calidad independientemente del ingreso o la condición laboral de las personas. La salud pública mexicana exige pasar de una política evaluada por sus anuncios, presupuestos y obras a otra evaluada por sus resultados sanitarios, su equidad y su capacidad de garantizar derechos.

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