Mirada Sustantiva
Por Mario Saucedo
Cerca de ti: cuando la política vuelve a encontrarse con la gente
Hay momentos en la vida política que trascienden un acto protocolario. No por la formalidad de una convocatoria, un registro o una toma de protesta, sino por lo que representan para quienes asumen una responsabilidad y, sobre todo, por lo que pueden significar para una sociedad que observa, cuestiona y espera resultados.
El pasado 4 de agosto, Santiago Papasquiaro vivió el proceso mediante el cual se definió la nueva dirigencia del Comité Municipal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para el periodo estatutario 2026-2029. Conforme a la convocatoria emitida por el partido en el estado de Durango, se presentó un único registro: la fórmula integrada por quien escribe, Mario Alberto Saucedo de la Rosa, como Presidente, y Aime Kassandra Mireles Fabila, como Secretaria General.
Ante el órgano auxiliar de la Comisión Estatal de Procesos Internos se realizó el registro correspondiente. Después de la revisión del expediente y, al tratarse de la única fórmula registrada, una vez concluida la hora establecida en la convocatoria se otorgó la validez correspondiente y posteriormente se llevó a cabo la toma de protesta de la nueva dirigencia municipal.
El acto contó con la presencia del Ing. Manuel Ávila Galindo, “Manolo”, delegado especial del Comité Estatal del PRI, quien llevó un mensaje de la dirigencia estatal que, más allá de cualquier formalidad, puso sobre la mesa una palabra indispensable para cualquier organización política: unidad.
Unidad no significa pensar todos igual. Tampoco significa ocultar diferencias o evitar la crítica. La verdadera unidad se construye cuando las distintas voces son capaces de encontrar coincidencias y ponerlas al servicio de un propósito común. En política, particularmente en estos tiempos, trabajar como un solo equipo no debería ser una consigna, sino una responsabilidad.
En lo personal, este momento representa un compromiso especial. Si bien ya había tenido la responsabilidad de encabezar el Comité Municipal, lo había hecho de manera interina. Hoy, después de un proceso estatutario, existe una nueva legitimidad para asumir formalmente el periodo 2026-2029. Pero la legitimidad de origen nunca debe confundirse con la legitimidad que se construye todos los días.
Una dirigencia puede obtener un nombramiento mediante un procedimiento institucional; sin embargo, la verdadera confianza se gana en la calle, en las colonias, en las comunidades, en las reuniones vecinales, escuchando a las familias y acompañando a quienes tienen una necesidad. Se gana cuando la ciudadanía sabe que detrás de un cargo hay una persona dispuesta a escuchar y, sobre todo, a actuar. Por eso, esta nueva etapa tiene un principio muy claro: cerca de ti. No se trata solamente de una frase. Es una manera de entender el ejercicio político.
Durante mucho tiempo hemos escuchado que la política debe estar cerca de la gente. Sin embargo, estar cerca no significa únicamente aparecer durante una campaña, saludar, tomarse una fotografía o acudir a un evento. Estar cerca significa escuchar incluso cuando lo que se escucha resulta incómodo. Significa conocer el territorio, caminarlo, regresar y dar seguimiento. Significa reconocer que detrás de cada problema existe una historia y que detrás de cada ciudadano hay una expectativa legítima de ser atendido con dignidad.
Los políticos debemos recuperar algo que nunca debimos perder: la dimensión humana de la política. Debemos ser sensibles, pero también responsables. Debemos tener capacidad de indignarnos ante aquello que lastima a nuestra comunidad, pero también capacidad para construir soluciones. La sociedad no necesita ocurrencias disfrazadas de proyectos ni acciones diseñadas únicamente para ganar simpatías momentáneas. Necesita propuestas reales, viables y sostenibles que atiendan problemas concretos.
La política debe dejar de preguntarse solamente cuántos votos puede obtener una idea y comenzar a preguntarse cuántas personas puede beneficiar. Ese es, para mí, uno de los grandes desafíos que tenemos por delante. El PRI de Santiago Papasquiaro tiene una historia, una estructura, mujeres y hombres que han dedicado buena parte de su vida al servicio público y partidista, pero también tiene una tarea ineludible: volver a ganarse la confianza de la sociedad.
Y recuperar la confianza no será sencillo. Tampoco ocurrirá de un día para otro. No existen atajos para recuperar aquello que se ha debilitado con el tiempo. La única ruta posible es el trabajo constante, la congruencia y la cercanía.
Esta dirigencia quiere ser una dirigencia de puertas abiertas. Un espacio donde puedan participar quienes tienen experiencia y quienes apenas comienzan; quienes han estado siempre y quienes alguna vez se alejaron; quienes tienen una visión distinta y quienes desean aportar desde la coincidencia. En este proyecto todos caben. Porque un partido político no debe ser patrimonio de un grupo, de una persona o de una generación. Debe ser un espacio para construir comunidad, formar nuevos liderazgos y generar alternativas para la sociedad.
El proceso del pasado 4 de agosto concluyó con una toma de protesta, pero nuestro verdadero trabajo apenas comienza. Ahora viene lo importante: caminar, escuchar, organizar, proponer y trabajar. Porque los cargos terminan, los periodos estatutarios concluyen y las fotografías quedan en el archivo. Lo que permanece es lo que se hizo por la gente. Y si algo habrá de distinguir esta nueva etapa será precisamente eso, estar cerca de ti.
Cerca de las personas.
Cerca de las comunidades.
Cerca de sus problemas.
Cerca de sus propuestas.
Cerca de quienes necesitan ser escuchados.
Porque quizá la política necesite menos discursos sobre la gente y muchas más conversaciones con la gente.
Ese será nuestro reto. Y también nuestra responsabilidad.




