A Lilia y Mony: A la alegria , el pensamiento, la Revolución. A la determinación, el impulso, la contemplativa belleza, pegasillo chispa volando por encima del arcoiris.
Escribir en Casimiro Castillo, Jalisco, es como ser albino y pretender vivir con total seguridad en Ruanda, como ser vegano en Dinamarca o abstemio en las Vegas. Siempre con el temor de ser untado con miel y arrojado a las avispas; o emplumado con brea, rapado y expuesto al escarnio público en la plaza de armas; entre risotadas grotescas de tan ilustres habitantes y las travesuras y correrías de los mozalbetes que seguirán, de forma inevitable, sus pasos.
Y no es que nadie haya hecho lo posible por humanizar un poco a tales hordas; se han hecho esfuerzos en todos los órdenes para convertir a Casimiro Castillo en la Atenas jalisciense. Sustituir sus calles irregulares y accidentadas, con sus charcos permanentes y sus peleas de perros, en amplias y luminosas avenidas flanqueadas por arboledas.
Siguen tratando de sobornarme sin descanso con la promesa dudosa del cielo; pero me niego a ser el que los demás esperan que sea. El precio: el autoexilio y la marginación voluntaria; ¡ bienvenidos !
Al amparo del verso de Silvio me resguardo: ” allá Dios que será divino , yo me muero como viví “. Y ” de tanto andar conmigo me gusta lo que me pasa ” .
Y ” ¡ Dios hizo al hombre y al vino pa que se puedan juntar, Dios es todo poderoso, que se haga su voluntad ! “.
Alta Engadina, 1888
Don Antonio Machado Ruiz, poeta español cuyo verso se cifró en el modernismo, nació un 26 de julio de 1875 en Sevilla, España, y murió en el exilio en la localidad de Collioure, Francia. Tuvo varios hermanos, Manuel ( poeta también ), el más célebre de ellos junto a don Antonio. Su postura política fue de defensa a la república y durante la guerra civil española mantuvo firme su convicción. Sus libros más conocidos: Soledades; Soledades. Galerías.Otros poemas; Campos de Castilla y Juan Mairena . En enero de 1939 debido al avance de las tropas franquistas y ya casi al final del conflicto, sale al exilio francés en compañía de su madre y su hermano José. En febrero de 1939 muere por complicaciones de una neumonía en la localidad francesa de collioure y tres días después muere su madre; ambos están enterrados en el cementerio de Collioure. Fue el miembro más joven de la generación española del 98. En su abrigo se encontró un papel arrugado con los últimos versos que escribió: ” estos dias azules y este sol de la infancia “.
La poesía de don Antonio Machado es rica en descripciónes del paisaje; de una plasticidad y una nostalgia que se perciben con nitidez y que con su encanto nos invitan a deambular por la orilla de las fuentes que cantan su alegría en el sonido cascado del agua sobre la pileta, o a soñar el olor de los eucaliptos y el color de los sauces tristes que dejan caer sus mansas ramas al rio para acariciarlo; hay un componente de aceptada y resignada nostalgia existencial en sus mejores páginas: el hermano que regresa después de una larga ausencia y que ahora, el pelo cano y un mechon sobre la frente, está en la sala donde un viejo reloj de pared marca la hora de la tarde. O el sonido de un ataúd depositado en su fosa y en el que con un sonido parecido al rasgueo de una guitarra va recibiendo sobre su tapa las paladas de tierra y grava. Una historia inolvidable de poeta y hombre bueno, en el buen sentido de la palabra bueno – alguien dijo: tener la locura, sí, pero la locura buena de don Antonio Machado o del Quijote -, que terminó su vida en el exilio francés casi al término de la guerra civil española. Su hermano don Manuel Machado también fue un prolijo compositor de coplas y cantares, para su fortuna su destino no fue tan triste y trágico como el de su hermano. Y eso, a los ojos del pueblo español, parece restarle valor a su obra ante la leyenda de don Antonio, aunque ambas poesías sean expresión superlativa del género.
He observado un fenómeno curioso y recurrente durante muchos años, entre amigos y conocidos, y desconocidos; por alguna razón los grandes públicos prefieren a los poetas desventurados; ¿ Por morbo ? ¿ Por compasión ? No lo sé. Es como si sintieran que esas vidas estuvieron más en correspondencia con los cantares y poemas que escribieron. Todo lo contrario al pastor evangélico que habla de espiritualidad a sus fieles enfundado en un traje cortado a la medida, corbata, zapatos y demás complementos, de marca. El mensaje que transmite a los feligreses se recibe con reservas – entre los que poseen cierta capacidad de disernimiento y análisis, desde luego -, no faltará el perspicaz que pregunte al compañero de al lado o se cuestione a sí mismo: ¿ de que espiritualidad me estará hablando este tipo ? Y tal vez se atreva a ir más allá hasta bordear los márgenes de la blasfemia, y piense: este tipejo es un cascarón del que sólo salen palabras huecas, no envía ningún mensaje espiritual de alivio o consuelo; es solo un profesional de la palabra que a convertido la prédica en un auténtico circo.
Aunque es espléndida la poesía de un Jaime Sabines o un Octavio Paz, hay algo en ellos que les genera a esos públicos un poco de duda y desconfianza; una inquietud difusa… poco clara, como un sentimiento, o mejor dicho, un presentimiento. Como que en la melodía vital de estos poetas hay una nota discordante – algo que no cuadra – , como una asimetría o un cuerpo extraño en un lugar inapropiado. Una poesía que se ve asfixiada por el saco, las manos maniatadas por la corbata, y el cuello inmóvil por el peso soportado del zapato perfectamente lustrado. Como que ven esas vidas de artista contaminadas de cotidianidad y convenciones sociales, sin la irradiación luminosa de los héroes o semidioses, de aquellos que fueron ajenos al pago de impuestos, predial, luz y agua y demás preocupaciones y responsabilidades propias de un ciudadano medio, común.
Alejandra Pizarnik decidió decir adiós con una sobre dosis de medicamento. Alfonsina Storni caminó hacia el mar. Hölderlin vivió los últimos treinta y seis años en un estado de alienado, en una torre, aún escribiendo y asistido por un buen matrimonio de oficio orfebre. Lord Byron murió combatiendo por la independencia de Grecia frente al imperio Otomano.
A estas posturas y argumentos habrá que oponerles la figura del representante de la parte contraria: Jorge Luis Borges. Gran poeta y escritor argentino, conservador y radical políticamente; de preferencias aristócratas y antidemocráticas, no creía en la plebe, motivo en gran parte de que no se le haya otorgado nunca el Premio Nobel.
En lo personal considero que es un prejuicio ( si no conociéramos nada de los autores, nuestro criterio se ceñiría solo a su obra, no a su personalidad ) que las preferencias lectoras se vean influidas por la fascinación que sobre ellas ejerce el arquetipo del héroe byroniano. Será asunto de la psicología el aclararlo.
Cierto cantor argentino contó la siguiente anécdota en su último concierto poco antes de morir: ” en una ocasión íbamos a caballo por el norte de argentina y un hombre de la zona esa, iba delante mío y tarareaba un aire del lugar, que allá se llama joy joy, y yo emparejé mi caballo al de él y este hombre se calló, guardó silencio: juan chauqui, se llamaba. Y cometí el error de alabarlo, le dije, don Juan , cante, no se calle ud., está cantando lindo, quiero escuchar su voz, está cantando lindo. Y don Juan me respondió: no se chancee, no se burle señor, yo canto fiero, yo se que canto fiero, que canto feo: lo hermoso, lo lindo de mi canto lo pone la montaña señor, lo pone el cerro, yo canto fiero. Y ese hombre me dió una enorme e inolvidable lección. Nosotros, que presumimos de artistas, de folkloristas y andamos por el mundo desparramados, llenos de saudade, de soledad, gastándonos la vida, quemando sueños por los caminos del mundo. Nosotros no tenemos una montaña que nos haga lindo el canto, detrás nuestro no hay nada ¡ mas que teatros, telones, cortinas ! no tenemos un paisaje que ampare y custodie la copla que del corazón nos nace.
Entonces, que razón tenía ese paisano, feliz de él que se quedó cantando en su montaña, sin desamparo, porque el hombre que tiene su paisaje, amándolo y sintiéndolo, no está sólo, no está pobre, jamás, porque tiene un universo en su corazón ”
E. R.
09/2026








