Perspectiva
Aguilera, un siglo de historia
Por Javier Reyes
Se cumple una centuria de la fundación de la institución educativa que hoy conocemos como Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera”. Por los años setenta- ochenta, al abordar un transporte público, camiones de líneas ya desaparecidas como El Ranchero, Estrella Blanca o las llamadas “Palomas”, el conductor preguntaba ¿A dónde? Y quienes tenían como destino la escuela normal contestaban “a la granja”. El reportero Marco Antonio Rodríguez Ruiz suele llamarla “la máxima casa de estudios del municipio de Canatlán”. El actual director y muchos más, se refieren a ella como el “Palacio Amarillo”, por el color que desde hace años conserva su edificio central. Para sus egresados es su segundo hogar, su alma máter; para quienes en ella laboramos, es nuestro centro de trabajo y una parte entrañable de nuestra vida.
Se fundó el 10 de octubre de 1926 como Escuela Central Agrícola de Durango, con el propósito de ofrecer formación técnica y profesional a jóvenes del medio rural, en el marco del impulso educativo al campo mexicano. Su inauguración oficial se realizó el 19 de diciembre de ese mismo año, con la presencia del entonces presidente de la República, el general Plutarco Elías Calles.
Durante las décadas siguientes, la institución experimentó diversas transformaciones en su estructura y propósito formativo. En los años treinta se reorganizó como Escuela Regional Campesina y, en la década de los cuarenta, se convirtió en Escuela de Práctica de Agricultura “J. Guadalupe Aguilera”, conservando su orientación hacia el medio rural y ampliando su oferta técnica (Rocha, 2016).
El 2 de febrero de 1959, el plantel adoptó formalmente la denominación de Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera”, orientándose a la formación de profesores para la educación primaria en contextos rurales.
A lo largo de un siglo, de sus aulas han egresado profesionistas que han destacado en la política, en la gestión social y, por supuesto, en la labor docente. Entre ellos se encuentra Enrique Dupré Ceniceros, egresado durante la etapa de Escuela Central Agrícola, quien llegó a ser gobernador del estado de Durango.
También figuran diputados federales como los profesores Gabino Flores Torres y Óscar García Barrón, así como diputados locales entre los que se cuentan Adrián Valles Martínez, Gabino Flores Torres, José Ángel Ibáñez Montes, Teodoro Ortiz Parra, José Luis Soto Gámiz, Marco Aurelio Rosales Saracco y José Arreola. A ellos se suman numerosos presidentes municipales, síndicos y regidores que han formado parte de los ayuntamientos a lo largo y ancho de Durango.
Los nombres citados son apenas algunos ejemplos. Hay más que escapan a la memoria y, además, estas menciones se circunscriben a Durango; seguramente también hay egresados con trayectorias destacadas en otros estados de la República. Y junto a quienes han ocupado cargos públicos están las generaciones de maestros que, desde las aulas, han contribuido a la educación de miles de niñas y niños.
En este centenario, esperamos que se autorice su reconocimiento como institución benemérita, para que, en lo sucesivo, podamos referirnos a nuestra querida escuela como la Benemérita y Centenaria Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera”.
¡Larga vida a nuestra institución!








