
A ti mi bien amada en tu centenario
A ti, que me diste cobijo y alimento,
y en tus nobles maestros hallé mi sustento,
hoy vuelvo a recordarte con gran sentimiento,
pues mucho te debo, con profundo respeto.
Bien amada y gloriosa Normal de Aguilera,
fuiste para nosotros la luz verdadera;
en tus aulas aprendimos, con fe y entereza,
a luchar por los sueños con fuerza y firmeza.
Nunca será suficiente mi agradecimiento,
pues junto a compañeros crecí en pensamiento;
y de tantos maestros recibí el aliento
para ser con mis alumnos ejemplo y sustento.
Hoy tan lejos me encuentro, y cuánto lo resiento,
pues recuerdo tus aulas con gran sentimiento;
mi corazón se llena de reconocimiento,
porque a ti debo tanto de mi crecimiento.
Gloriosa Normal, semillero de anhelos,
forjaste nuestras alas, nuestros grandes vuelos;
dejaste en nuestras vidas profundos desvelos,
y en cada nuevo paso renacen tus cielos.
Hoy te añoro con el alma muy agradecida,
por todo lo aprendido, por toda aquella vida;
si alguna vez mis pasos honran tu trayectoria,
será porque en Aguilera aprendí la victoria.

Erik Omar Carrasco Favela.
Exalumno de la generación 2013-2017.









