Manuel Jiménez Gallegos, revolucionario, líder agrarista triple alcalde.
Manuel Jiménez Gallegos, aunque nacido en San Juan del Río, es un personaje Revolucionario, líder agrarista y promotor del ejido en la que hizo su tierra, Canatlán.
En sus ochenta y seis años de intensa vida, don Manuel fue hombre de amplia visión agraria social, algo casi imperdonable en las primera décadas del siglo pasado, cuando la Revolución Mexicana era una guerra civil de muchas aristas y con resultados muy tardados en cuanto a la distribución social de la tierra al campesino, al jornalero, al peón de la hacienda.
Nació en la pequeña localidad El Resbalón, del Partido de San Juan del Río, el día quince de mayo del año 1890, un trabajo permanente, falleciendo en Canatlán el día ocho de agosto de 1976, en el municipio que gobernó en tres ocasiones.
Hijo de Manuel Jiménez Soto y Dominga Gallegos, hermano menor de Octaviano y Bonifacia, cursó hasta el tercer año de primaria y la familia tuvo que dejar El Resbalón para irse a vivir a Canatlán, dando desde sus primeros años del amor por la lectura.
En el año de 1910 se enlista en las tropas del General Domingo Arrieta y al año siguiente conoce a la señorita Francisca Núñez Orozco, originaria de La Cañada y en 1912 contraen matrimonio, procurando a siete hijos: Elías, Celia, Angelina, Guadalupe, Estela, Amelia y Concepción, respectivamente.
Esta historia es una recabación de recuerdos contados por amigos, familiares, y por personas que atestiguaron la fructífera labor social que realizó a lo largo de su vida, un líder que siendo tres veces alcalde de Canatlán vivió en la pobreza y enseguida en la medianía económica, producto de su honradez y buena fe.
El primero de abril de 1912 se suma a los miles de campesinos que se integraron a los ejércitos de la revolución, cambiando su residencia a La Sauceda.
Participó en la batalla contra el ejercito de “El Cheche” Campos, quien los había perseguido hasta La Sauceda, lucha en la cual Manuel participó activamente al frente de cuarenta revolucionarios, derrotando al ejército de Campos.
A mediados del año 1913 se trasladan a la ciudad de Durango para tomar esta importante plaza, sumándose las tropas de los Arrieta, los Pereyra, Calixto Contreras y Severiano Ceniceros.
A medianoche del 17 de junio iniciaron los ataques y a las nueve de la mañana del día siguiente las campanas del templo de los Remedios anunciaban que los revolucionarios se habían apoderado de la plaza.
Participó en batallas como las de Torreón a finales de septiembre de 1913, en la toma de Jerez, Zacatecas a finales de Octubre, en diciembre luchó en combates realizados en Lerdo y Gómez Palacio, mientras que en el mes de abril de 1914 participa en la toma de la plaza de Torreón y el 23 de junio del mismo año es de los revolucionarios que atacaron y tomaron la plaza de Zacatecas.
Como consecuencia de las demandas agrarias de la revolución, el Gobernador del Estado Pastor Rouaix promulgó la primera ley
agraria del país en octubre de 1913, permitiendo crear algunos ejidos para que los grupos de campesinos trabajaran la tierra de manera organizada.
El 6 de enero de 1915 Venustiano Carranza promulgó la primera ley agraria, que contemplaba la expropiación de latifundios para dotar de tierra a pueblos que carecieran de ella, estableciendo la Comisión Nacional Agraria, para llevar a cabo estas reformas.
Corría el año 1917 cuando Manuel se vio precisado a radicar en los poblados de Medina y Bruno Martínez debido a la constante lucha agrarista y su liderazgo lo mostró en ambos lugares; fue jefe de cuartel de 1917 a 1918 en el de primero y del año 1919 a 1926 en el segundo.
En el año 1918 se organiza en Canatlán el Comité Particular Ejecutivo Agrario y fue uno de los fundadores.
Su gran liderazgo lo llevó a encabezar, promover y organizar el reparto agrario en más de cuarenta núcleos, orientando a los peones de las haciendas, los organizó y encabezó sus demandas, lo que le valió ser tenazmente perseguido por los guardias blancos de los hacendados pero muy estimado y respetado por sus compañeros campesinos.
Presente en la repartición de las haciendas La Negra, La Sauceda, Los Pinos, El Toboso, Sauces, Cañas, San Bartolo, Medina, San Rafael, Cacaria y Santiaguillo, las cuales fueron otorgadas a los campesinos que trabajaban en ellas.
La dotación de tierras para el ejido de Canatlán fue efectiva en el año 1925, siendo Jiménez Gallegos el primer comisariado ejidal y retomando el puesto dos veces más.
Esa inmensa lucha Social agrarista estuvo inmersa en un profundo océano de dificultades, odios, coraje y temor de los hacendados, provocando que fuera aprehendido en el pueblo de Canatlán por los guardias blancos con la intención de trasladarlo a la ciudad de Durango para ser fusilado, como sucedió con otros líderes campesinos, como José Guadalupe Rodríguez.
Ya entrada la noche iban caminando a la altura de Chupaderos cuando los soldados que lo trasladaban decidieron quedarse a dormir y en un momento de la noche, Manuel logró escapar, corriendo sin descansar y caminando durante toda la noche, hasta llegar a Donato Guerra, llegando a una cueva del picacho de La Silla, frente a Dolores Hidalgo.
En esa travesía tuvo la suerte de encontrarse con Luis Jiménez, quien le dio la mano, apoyándole con ropa y comida.
Ocho meses se mantuvo escondido y fue su abnegada esposa Francisca, ” Quica”, quien compareció ante las autoridades competentes logrando que su esposo regresara a casa con la garantía que no atentarían contra su libertad.
Don Manuel, tres veces presidente municipal de Canatlán.
Hablar de don Manuel Jiménez Gallegos es destacar a un gran canatlense por decisión propia, que siendo revolucionario destacado, líder agrarista a nivel estatal, fundador y primer presidente de la Liga de Comunidades Agrarias del Estado de Durango, fue también tres veces presidente municipal.
En el año 1928, don Manuel ocupó por vez primera la presidencia municipal de Canatlán, puesto público que muy pocas personas querían asumir por las condiciones políticas y económicas presentes en aquella época.
Eran muchas las personas que sentían respeto y simpatía por él gracias a su labor social hacia los ejidatarios A pesar del cargo que ocupaba no dejó a un lado su sencillez, siguió vistiendo con pantalones de pechera y huarache de tres agujeros.
Como presidente municipal buscó siempre un sitio especial para la educación consiente de que era el vínculo personal para un desarrollo “ Y como no tuvo la oportunidad de terminar la educación primaria siempre buscó impulsar un espacio para el estudio.
Como padre predicó con el ejemplo, como lo muestra el hecho de que cinco de sus hijos se dedicaran a la docencia, como fue el caso de Elías, el primogénito, Celia, Angelina, Estela y Concepción
Su visión hacia el buscar que la educación llegara a todos lo muestra un mensaje público para los padres de familia del municipio, publicado el día 21 de enero de 1918, recién entrado en funciones, donde les pide el enviar a sus hijos a la escuela con verdadera puntualidad, adelantando que se tomará nota de los alumnos faltistas, a fin de exigir a sus padres que cumplan con lo preceptuado por la Ley de Enseñanza vigente en el Estado.
Pero no solo eso sino que fue más para allá, al adelantar que los padres o tutores de los niño que no cumplieran con lo prescrito en ese tercer artículo de la ley serían castigados con multa de uno a veinticinco pesos o arresto de uno a treinta días, previniendo también a los profesores de ambos planteles a no encubrir a los faltistas, porque se harían cómplices del atraso.
Qué tiempos aquellos, cuando se podía marcar desde el gobierno municipal la hora de ingreso , que en este caso, sería a las nueve de la mañana de los meses de noviembre a febrero y media horas desde marzo hasta mayo.
También buscó, desde entonces, la creación de una escuela de nivel secundaria, gestionando que este servicio se pudiera cumplir en escuelitas particulares, como se acostumbró durante mucho tiempo, siendo Jiménez Gallegos parte del patronato que logró este proyecto, poco menos de treinta años después, como tesorero del patronato pro construcción de la escuela secundaria federal Mariano Balleza.
El año de 1935 se creó la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos siendo don Manuel su primer secretario general, acompañado de Timoteo Alba como secretario de Organización y Propaganda, Emilio Rubio secretario y como vocales Juan Manuel Tinoco y Sixto Fernández.
Fue promotor de la construcción de la escuela Tierra y Libertad, siendo el señor José Gurrola quien donó un lote en la colonia Ejidal, para su construcción, la cual los campesinos construyeron con sus propias manos, abriendo sus puertas el día cinco de enero del año 1936 y fue la primera escuela elemental de sostenimiento gubernamental.
Veinte años después, la entonces directora Carmen Moreno Romero y los maestros María de la Luz Castro, Beatriz Madrigal, Alicia Vázquez Mancinas, Pedro Soto Vázquez y Miguel Morales Calleros, apoyados por la sociedad de padres de familia que presidía Antonio Salazar, acordaron denominar al aula izquierda del entonces edificio “ Manuel Jiménez Gallegos”.
Fue de nueva cuenta presidente municipal en el bienio 1941 – 1942 y teniendo carencias económicas personales, envió una carta al duranguense y ex gobernador Jesús Agustín Castro, Secretario de la Defensa Nacional, solicitando se le reconociera como veterano de la revolución, siendo no solo aceptada su petición, sino que fue integrado como Capitán Primero.
Como dato anecdótico y que hablan de su lealtad personal, siendo por siempre del Partido Nacional Revolucionario, antesala del Revolucionario Institucional, don Manuel al frente de la Liga de Comunidades Agrarias en Durango, integrara un partido político “Acción Proletaria” apoyando la candidatura del General Jesús Agustín Castro a la presidencia de la república.
Fue en el Congreso Agrario Extraordinario realizado el mes de mayo de 1936 cando se ratificó la decisión de separarse del comité estatal del PNR, reiterando su adhesión a las políticas del presidente Lázaro Cárdenas, tomando el acuerdo de proponer como candidato a gobernador al señor Alfonso Burciaga y para el Senado de la República al Licenciado Alberto Terrones Benítez, así como los correspondientes candidatos para diputados locales en los once distritos del Estado.

Fue presidente del comité pro construcción del hospital rural, acompañado de Miguel Morales Calleros como secretario y Francisco Vázquez Reséndiz como tesorero, obra que fue inaugurada el mes de abril del año 1958

Su tercer período al frente de la presidencia municipal fue en el trienio 1958 -1961 y fue durante su administración cuando se inauguró la planta de alumbrado público, el día 13 de mayo de 1|960 ya que hasta entonces, el pueblo de Canatlán solo contaba con una pequeña planta que abastecía a una parte de la ciudad.
Presentes en la ceremonia, el presidente de la república Adolfo López Mateos, el gobernador Francisco González de la Vega y como anfitrión, el presidente municipal Manuel Jiménez Gallegos, siendo maestro de ceremonias uno de los mejores oradores que haya tenido Canatlán, Agustín Ruiz Soto, quien con el tiempo fue diputado local, legislador federal y Senador de la República.
FIN








