Los 100 años del ejido Rodeo, un sitio de encuentro.
El ejido Rodeo se convirtió en punto de encuentro entre rodeenses, en el marco de la celebración de los 100 años de fundación, sin duda una fiesta digna de recordarse, no solo por lo que este núcleo agrario significó y lo sigue haciendo para Rodeo cabecera municipal, sino por acciones y proyectos que siguen fructificando en su seno.

Este centenario representó también una fiesta al recuerdo, de fundadores y ejidatarios que a través del siglo lucharon y siguen haciéndolo para beneficio de una sociedad que habita este entorno agropecuario del incipiente semidesierto, fiesta que tuvo en el Profesor José Antonio Arreola García, Presidente del Comisariado Ejidal, al anfitrión principal.
Acompañándolo en las diversas actividades ejidales, Margarita Medina Flores en la secretaría y Elpidio Gómez Zamora como tesorero, así como Manuel Villa Silerio en la Presidencia del Consejo de Vigilancia, presentes como anfitriones en la celebración.
Se destaca el nombramiento hecho al ex Gobernador de Durango, Maximiliano Silerio Esparza, orgullosamente de Rodeo, como el padrino de la celebración del centenario, presente en la ceremonia cívica y develación de la placa conmemorativa, al igual que Cruz Villarreal, representante del Gobernador Esteban Villegas Villarreal.

Un ejemplo de la diplomacia político partidista, la presencia y encuentro de la Presidenta Municipal María de la Luz Amaya Parra, el alcalde Electo Jesús Eduardo Estrada Meraz y Miguel Ángel Astorga Arreola, ejidatario de Rodeo y personaje político. Ahí no hubo banderas ni símbolos partidarios, solamente tres rodeenses celebrando el centenario del ejido más emblemático del municipio.
La tradición presente en el colorido, sencillo y significativo desfile, con el Comisariado José Antonio portando la bandera mexicana, acompañado de música de viento, integrantes del ejido y el orgullo ejidal de haber llegado al primer centenario de vida.

También hubo ausencias significativas, por lo menos en la celebración cívica, como la del Ingeniero Héctor Arreola Soria, uno de los rodeenses más reconocidos a nivel estatal y sobre todo, en el local, que es más difícil lograr, recordando aquella frase de que nadie es profeta en su tierra, al ser personajes que dejan una huella visible desde los cuatro costados, como pudiera ser la universidad Tecnológica de Rodeo, institución educativa orgullo de Rodeo que sirve a la juventud no solo rodeense, sino del norte del Estado.

Larga vida al ejido Rodeo, que ya se puede contar, en una placa lo reafirman, como un núcleo agrario centenario, promotor de instituciones educativas, médicas y de servicio, que tanto y tano sirven a la sociedad rodeense.








