La experiencia de un Pedal Bikers en su primer recorrido Manzana – Pinole.
Por Pepe Gándara.
Es la primera vez que voy a la ruta ciclista Manzana Pinole, algunos compañeros del grupo al que pertenezco “Pedal Bikers” de la ciudad de Durango, ya habían tenido la oportunidad de participar en ésta ruta, siempre sus comentarios fueron muy positivos y es por éso que me animé a vivir ésta experiencia de dos días.
Dije, cómo son dos días, pues invité a mi esposa Mayela González y mientras yo ruedo, pues ella que maneje la camioneta. Pero, ¿Cuál fue mi sorpresa?, la verdad nunca me imaginé que estuviera tan demandante ésta ruta y a mi esposa le dio miedo manejar en éstos caminos tan bonitos, pero de mucho respeto, se requiere algo de experiencia para manejar por ellos.

Así que me fui de acompañante de apoyo con mis compañeros y el resto del grupo. Pero aunque ya no tuve la oportunidad de rodar, la disfruté muchísimo, una experiencia muy bonita.
Canatlán tiene lugares muy hermosos y éste fin de semana disfrutamos una parte de ellos, atravesar ésos caminos tan bonitos pero de mucho respeto para manejar por ellos, ya sea en bicicleta o en vehículo, es una experiencia inolvidable, además por los pueblos que pasamos, la gente nos recibió con muchas muestras de cariño, todos muy amables y hospitalarios.

En verdad no tengo palabras para expresar tanta emoción, disfrutar ésos caminos, con ésa adrenalina de aventuras y de peligro, subidas y bajadas, ésas quebradas bonitas pero peligrosas, ésos paisajes, puentes colgantes, ríos con aguas termales, en verdad que es una ruta que vale la pena disfrutar, porque la ruta tiene de todo, desde la salida con la bendición de la Presidenta Municipal Dora González Tremillo, el acompañamiento en toda la ruta por parte de una unidad de Protección Civil del municipio y las muestras de cariño y amabilidad de las personas que nos encontramos por el camino, el clima de lo mejor, fresco pero no frío, una noche de campamento, con un cielo súper estrellado y su media luna, la verdad, las fotos dicen mucho, pero dice más la experiencia vivida.

Ésas imágenes que traigo en mi memoria, ésa adrenalina al bajar y subir los caminos, el mentado Caracol, eso no se olvida y se disfruta muchísimo más acompañado de mi esposa, al último ya no me importó que no rodé, pero disfrutamos en familia.
No perdimos la oportunidad y disfrutamos un rato de las aguas termales.

Es poco lo que le escribo, pero muchísimo lo vivido, si Dios me lo permite, para él próximo año regresamos con mucho gusto








