La Casa de las 100 Puertas y su historia de tragedias y desventuras.
Marco A. Rodríguez Ruiz
San Juan del Río, Dgo.- Visitar el poblado Francisco Primo de Verdad y conocer los restos de lo que fue la Casa de las 100 Puertas de la antigua Hacienda de Menores es reconocer lo que fue una hermosa casa de hacendados y a pocos metros de ahí, la también antigua Capilla de San Miguel Arcángel, que a diferencia del primero de los edificios, corrió con mucho mejor suerte.

Aproximadamente a 20 minutos de ciudad San Juan del Río, viajando al norte por la carretera federal 45 Panamericana, está un pequeño bulevar que se enlaza con el poblado Francisco Primo de Verdad, antiguamente San Miguel, recorriendo tres cuadras al oriente para enseguida enfilar dos más al sur, para llegar a esta vetusta y destruida Casa de las 100 Puertas.

Enfrente, en la parte norte, están las escuelas jardín de niños Juventino Rosas y la telesecundaria # 99 “Abraham Borjas”, mientras que metros al sur y en medio de la calle, se encuentra la capilla de San Miguel Arcángel, sitio respetado al paso de la revolución mexicana, la guerra cristera y los cambios generados en el tema agrario, hasta terminar como ejido.

Para conocer un poquito de lo mucho que la historia ha dejado huella en el lugar, el sitio Wikipedia es un lugar para entrar y conocer su origen, antecedente, evolución a través de los siglos, anotándose que “ las fincas de los Menores de Arriba y Menores de Abajo fueron nombradas como tal tras ser heredadas por los hijos de Miguel de Ontiveros en 1655, quienes eran menores de edad al fallecer prematuramente su padre.[2]
En 1929, San Miguel de los Menores de Abajo contaba con una extensión de 12,410 hectáreas, y tenía un valor fiscal de 39,680 pesos. Por otro lado, San Antonio de los Menores de Arriba tenía una extensión de 23,300 hectáreas y un valor fiscal de 38,100 pesos en el mismo año.[2]

La primera cambió su nombre a Francisco Primo de Verdad al ser convertida en ejido el 17 de marzo de 1931, y la segunda fue llamada José María Patoni tras su repartición el 3 de febrero de 1936.
En lo referente a orígenes y propietarios, Wikipedia anota que “La ocupación española del valle de San Juan del Río comenzó con la llegada de Francisco de Ibarra en 1562, quien, atraído por la riqueza y fertilidad de estas tierras, buscaba la conquista de la Nueva Vizcaya. El proceso de colonización del valle continuó con el asentamiento de los franciscanos, quienes en 1572 fundaron el convento de San Francisco de San Juan del Río, donde vivían treinta familias de zacatecos. La región se desarrolló con el sembrado de trigo, maíz y la crianza de ganado.[2]

Juan de Ontiveros fue el primero en ocupar la parte norte del valle, y heredó las tierras que dieron origen a las Haciendas de Menores a su hijo Miguel en 1616, quien formó de ellas dos estancias y las nombró San Miguel y San Antonio. Ambas fincas pertenecieron a la familia Ontiveros hasta finales del siglo XVII, cuando pasaron a ser propiedad de Pedro Díaz de Valdez y su hijo Francisco. En 1720, este último las vendió a su hermana, Guadalupe, y a su cuñado, Sebastián de Quiñones.

Su historia nos habla de diversas etapas vividas por el país, el estado de Durango y el Partido de San Juan del Río, tales como la propia conquista, la invasión francesa, la asolada de los Apaches, antiguos dueños del territorio, la guerra con Estados unidos, la Guerra de Reforma, la intervención francesa y sobre todo, la revolución mexicana, que al final fue donde terminó quemada la casa.
Al respecto, Wikipedia anota que “El 5 de junio de 1912, Pedro Ortiz, un cabecilla orozquista, se acercó al pueblo (de San Juan del Río) con 100 hombres y trató de tomarlo sin éxito. Unos días más tarde, el 1° de junio a las 4 a.m., otra partida de rebeldes atacó la plaza por el lado del río.” Durante el resto del año, San Juan del Río y otros pueblos de Durango como Nazas y Rodeo sufrieron las olas de destrucción que trajeron consigo invasiones esporádicas de Pedro Ortiz, Campos y el Indio Mariano. Este último entró a San Juan el 3 de diciembre e incendió una gran cantidad de casas. Tras ello, salió rumbo a Peñón Blanco y su guerrilla fue derrotada por el teniente coronel de auxiliares Pablo González.[1]

Consecuentemente, el Indio Mariano huyó hacia Menores de Abajo, y en la hacienda se reaprovisionó, incendió la casa grande y la fábrica de jabones, saqueó las bodegas y mató al ganado. En su salida, destruyó también la casa de Menores de Arriba. Estas fueron completamente destruidas por el fuego. Más tarde, la guerrilla de Campos terminó de saquear Menores de Arriba y prosiguió por quemar todo el algodón almacenado ahí.[1]
En fin, el solo hecho de conocer estos pormenores, detalles e historias de esta edificación, que aún a punto de caer muestra parte de la gran belleza que llegó a tener, bien vale la pena visitar este poblado, Francisco Primo de Verdad, que se encuentra además entre las cabeceras municipales de San Juan del Río y Rodeo, este último, también con haciendas dignas de ser visitadas.

Como mera referencia, cabe anotar que en el país hay otros sitios históricos que llevan el nombre de Casa de las 100 puertas, uno de ellos en Tacoaleche, que fue estancia de la hacienda de Trancoso, ubicada en el municipio de Guadalupe, en el Estado de Zacatecas, edificio que a diferencia del que se encuentra en nuestro Estado, está en excelentes condiciones y cuidado.
Otra casa de Las 100 Puertas está en el Estado de San Luis Potosí, misma sobre la cual se han girado historias y leyendas, al igual que en Menores, San Juan del Río y su capilla de San Miguel y su Castillo de Piedra.








