Carretera y Conciencia…
Juan Manuel Sifuentes Borjas
Como todos sabemos, en los últimos días la región del Valle Manzanero ha sido escenario de varios accidentes carreteros con saldo irreparable. Ante esto, socialmente vuelve a surgir el tema del “camino” que conecta a Canatlán con Santiago Papasquiaro, al que muchos ya nombran con preocupación como la carretera de la muerte.
De este tema surgen muchas opiniones. Algunas me han tocado escucharlas en pláticas cotidianas; analizarlas y también debatirlas.
La primera —y quizá la más importante— tiene que ver con el mal estado de la cinta asfáltica y lo reducido de su ancho. Tal parece que cada vez que la carretera es recarpeteada —dicho sea de paso, en los últimos años casi no ha sucedido— el espacio se va reduciendo cada vez más, poniendo en mayor riesgo a quienes transitamos por ahí a diario.
Muchos recordamos también aquella promesa de ampliación de carriles que se escuchó en tiempos de precampaña, cuando el entonces secretario Adán Augusto López Hernández visitó la región. Aquí surge una pregunta inevitable: ¿fue solo una ilusión de campaña o faltó gestión por parte del gobierno estatal?
La realidad es que, mientras se aclara esa duda, los accidentes siguen ocurriendo. Y esa carretera —que debería ser una vía de desarrollo para la región— termina siendo motivo de preocupación para quienes la recorremos.
Pero también hay que decirlo: no todo es culpa del camino.
En el transitar diario se observa a mucha gente que conduce con poca responsabilidad, tanto con el estado de sus vehículos como con sus propias habilidades al volante. Es común ver automóviles sin luces, sin direccionales y pareciera que hasta sin retrovisores. Algunos se integran a la carretera aun sabiendo que no alcanzan; otros rebasan en lugares donde claramente no se debe.
Esto inevitablemente lleva a preguntarse si realmente se realizaron exámenes prácticos o teóricos al momento de expedir ciertas licencias de manejo… bueno, en los casos donde sí hay licencia. Porque también es frecuente observar conductores menores de edad al volante.
El tema de las motocicletas es otro punto que genera debate y preocupación. Cada vez se ven más vehículos de dos ruedas circulando en condiciones similares a las ya mencionadas, pero además sin casco ni medidas básicas de seguridad.
Ejemplos podrían mencionarse muchos más, pero no se trata de agotar las líneas en reclamos. Más bien, de hacer una reflexión sencilla:
Ponle luces a tu vehículo.
Usa las direccionales.
No te aferres a manejar en carretera si no sabes hacerlo.
Y si vas en motocicleta, utiliza casco y las vías alternas cuando existan.
Las sugerencias pueden ser muchas… pero Recordemos que una carretera peligrosa es un problema, pero una conducción irresponsable también. En estas tierras todos nos conocemos… y nadie quiere enterarse de otro accidente más.








