Entre la vida y la fé: Carta de una madre afligida.

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Mi nombre es Rosa Isela y escribo estas palabras no solo como mujer, sino como madre rota,
desgarrada por el dolor de ver a mi hija Ximena luchar por su vida sin poder estar a su lado.

Ximena tiene apenas 19. Hoy se encuentra internada en el Methodist Dallas Medical Center,
en Texas, conectada a un ventilador, sedada y sostenida por máquinas que mantienen su
cuerpo funcionando. Hace unas semanas, lo que parecía ser una simple gripe se transformó en
una enfermedad devastadora que le dañó gravemente los pulmones.

Desde México, a miles de kilómetros, vivo cada minuto con el corazón en un hilo, sin poder
tomarle la mano, sin poder decirle al oído que su mamá está aquí con ella. Cada noche me
invade el miedo de no saber si mi hija logrará despertar al día siguiente.

En este espacio quiero contar nuestra historia con honestidad y con el corazon en las manos.
Quiero compartir lo que significa para una madre estar separada de su hija en el peor
momento, y cómo la esperanza, la fe y la lucha constante me sostienen para seguir adelante.

Gracias por leerme y por acompañarme en este camino lleno de incertidumbre, pero también
lleno de amor y mucha esperanza. Espero que nuestras palabras puedan llegar al corazón de
otras familias que atraviesan momentos difíciles, para que nunca pierdan la fe, tal como yo
intento no perderla.
Pero la mejoría duró muy poco. Ximena comenzó a presentar tos persistente, estaba cada vez
más débil, y tenía dificultades para dormir por la tos constante. Una mañana empezó a toser
con sangre, y ahí supe que algo más grave estaba sucediendo.

Cuando la llevaron al hospital en Dallas, el 23 de mayo, su nivel de oxígeno estaba
peligrosamente bajo. Los doctores intentaron estabilizarla con oxígeno, pero su cuerpo ya no
respondía. Tuvo que ser intubada de inmediato y también recibió transfusiones de sangre
porque estaba muy débil. De un momento a otro, mi vida estaba de cabeza!

Después de muchos estudios, los médicos diagnosticaron a Ximena con vasculitis, una
enfermedad autoinmune en la que el cuerpo ataca sus propios vasos sanguíneos. En su caso, la
vasculitis estaba afectando severamente sus pulmones, al punto de que ya no pueden
funcionar por sí solos.

Hoy Ximena depende de una máquina ECMO, que reemplaza la función de sus pulmones. Sin
este soporte vital, ella no podría respirar. Cada día es una batalla, cada hora que pasa me llena
de angustia, porque los doctores me advirtieron que si su condición no mejora pronto, podrían
considerar desconectarla.
(La máquina ECMO es un aparato que actúa como pulmón y corazón artificial, ayudando a
oxigenar la sangre y a bombearla cuando el cuerpo no puede hacerlo por sí mismo.)

No hay palabras que describan lo que siento al pensar que mi hija podría irse de este mundo
sin que yo pueda sostener su mano, sin que escuche mi voz diciéndole que estoy aquí con ella.
Me duele el alma saber que está tan lejos, y que no puedo abrazarla en este momento tan
difícil.
Este blog será mi refugio para compartir todo lo que hemos vivido, y también un homenaje a la
fuerza de Ximena, de Alexia, a su valentía, y al amor infinito que nos une. Gracias por
acompañarnos.

💔 Capítulo 1:
Cuando la salud de Ximena
empezó a derrumbarse

De nuevo me presento, soy Rosa Isela Ortega, madre de
Ximena Valenzuela, mi niña de 19 años que hoy está
luchando por su vida en un hospital de Texas. Me
cuesta mucho escribir estas líneas, pero siento que es
importante compartir nuestra historia desde el inicio.

Todo comenzó a principios de mayo 2025. Ximena
empezó con lo que parecía un resfriado común: fiebre,
malestar general y un poco de molestia en un ojo. Como
cualquier madre, pensé que era algo pasajero, y la
llevamos al médico local para que la revisaran. Le
diagnosticaron influenza, y en los primeros días con
tratamiento empezó a mejorar un poco, lo que nos
devolvió algo de tranquilidad.
💔 Capítulo 2: La frontera que me separa de mi hija

Después de conocer el diagnóstico de Ximena y la gravedad de su estado, mi primer instinto
como madre fue correr a su lado. No había nada más importante que estar con ella,
sostenerle la mano, decirle que su mamá está ahí y no la va a dejar sola.

Pero la realidad migratoria me frenó en seco. Hace casi 20 años cometí el error de entrar a
Estados Unidos sin documentos, solo una vez, y he vivido con esa carga desde entonces.
Despues de eso no volví a intentar regresar, me quedé en México y reconstruí mi vida con el
pensamiento de que algún día las cosas se arreglarían.

Jamás imaginé que el precio de aquel error sería no poder estar junto a mi hija en el momento
más crítico de su vida.

Acepto que duele mucho que me vean como alguien que representa un “riesgo migratorio”,
cuando lo único que soy ahora mismo es una mamá desesperada y vulnerable. No estoy
pidiendo privilegios, solo la oportunidad de abrazar a mi hija y acompañarla en la lucha
más dura de su corta vida.

Desde mi casa en México vivo cada día con la angustia de no saber si Ximena despertó, si
pasó la noche, si siente que estoy lejos y no entiende por qué. Esa culpa me quema el
corazón, porque ninguna niña debería pensar que su madre la dejó sola.

Quiero hacer las cosas correctamente, soy una mujer respetuosa de la ley de Dios y de la
tierra, y en verdad no busco quedarme. Pero lamentablemente siento que la burocracia me
arrancó el derecho más básico de una madre: estar al lado de mi hija.

Por eso abro este espacio, para desahogar mi dolor y mi impotencia, pero también para
alzar la voz y denunciar que, demasiadas veces, la política migratoria olvida que detrás de
cada trámite hay vidas. No ve personas, no ve familias, no ve corazones rotos… solo ve
papeles. Y en esos papeles no cabe el llanto de una madre ni el sufrimiento de un hijo. Ojalá
que, al contar mi historia, alguien recuerde que la verdadera justicia empieza cuando somos
capaces de mirar el rostro humano del dolor.

Gracias, de corazón, por seguir leyendo nuestra historia. Gracias por no olvidar a
Ximena, que cada día sigue luchando con todas sus fuerzas por aferrarse a la vida.
Espero que en estas palabras puedan escuchar el eco de mi voz, la voz de una
madre que solo suplica algo tan simple, tan humano: poder estar con su hija,
sostener su mano, decirle que no está sola. Eso es todo lo que pido, y duele saber
que incluso ese derecho parece inalcanzable.
💔 Capítulo 3:
Fronteras, negativas y un sueño que se apaga

Después de saber que mi hija Ximena estaba conectada a una máquina que respiraba por ella,
lo primero que pensé fue: tengo que cruzar!! No había otra opción para mí como madre. Mi
niña estaba pasando por la mas grande prueba de su vida, y yo no podía soportar la idea de
que pensara que su mamá no estaba a su lado.
Empacamos rápido y nos fuimos hacia la frontera de El Paso, Texas. Recorrimos los tres
puentes de esa frontera, uno por uno, presentando papeles, pruebas de raices, enseñando las
cartas del hospital e implorando una oportunidad. Me temblaban las manos mientras hablaba
con cada oficial, con la esperanza de escuchar un “pase”. Pero en cada puente la respuesta
fue la misma: que las reglas habían cambiado, y que ya no podían autorizar ese cruce
humanitario ahí mismo, ya que la nueva administracion habia metido una orden ejecutiva
donde cancelaba todo tipo de paroles y asilos otorgados en la frontera, que ahora solo se
tramitaba por medio de un parole humanitario directamente con USCIS.
Sentí que el mundo se me venía encima. Yo ya me veía abrazando a mi hija, diciendo “aquí
estoy, mi amor”, y de repente me dijeron que no, que tenía que regresar a México y empezar
un proceso nuevo que ni siquiera sabía cómo se hacía.

Entonces una persona conocida, al ver mi desesperación, me ayudó a llenar el formulario I-131
para pedir ese parole humanitario ante USCIS. Y otra vez me aferré a la esperanza. Otra vez
recé. Otra vez junté papeles. Y dias despues, otra vez recibí un NO. Fue la cuarta negativa
hasta entonces, y los dias no dejaban de pasar.

Hasta hoy sigo sin saber exactamente por qué no me autorizaron. Pudo haber sido un error en
alguna respuesta, o talvez se envio a una dirección incorrecta. Lo cierto es que,
lamentablemente, no he tenido acceso a una copia completa de las respuestas que se
incluyeron en la solicitud, ni tampoco a la notificación oficial de la negación, ya que la
persona que me ayudó con el trámite no me las ha compartido. No ha explicado claramente
los motivos de esa decisión, y por respeto he preferido no insistir demasiado para no generar
incomodidades o conflictos.

Entonces en medio de todo ese dolor y desesperación, alguien nos recomendó contactar a
una abogada muy buena, no niego que ya estábamos sin esperanzas pero hablamos con ella
por video llamada y nos habló muy claro, no dijo ni más ni menos, nos explicó todo de una
manera clara y detallada y lo mas importante es que se comprometió a luchar con nosotros y
entonces encontramos una luz nueva de esperanza. Ella empezó a mover cielo y tierra para
abrir nuevas puertas. En primer lugar, solicitó un record FOIA para recuperar mi historial
migratorio y entender con certeza qué había sucedido con la negación. Al mismo tiempo,
impulsó la solicitud de la visa B1/B2 de emergencia y, sin perder tiempo, se puso en contacto
con varios representantes y senadores de Texas, suplicando que escucharan la historia de
Ximena. Y entonces ocurrió un milagro: el equipo del senador John Cornyn respondió casi de
inmediato, mostrando empatía y ofreciéndonos su apoyo. Esos días trabajamos tanto, varios
dias no dormimos trabajando en el caso, ella me pedía documentos y yo se los conseguía. En
verdad armamos un perfil muy fuerte, perfecto, con lazos verdaderamente fuertes, el problema
fue mi historial, pero aun así ya habían pasado más de 20 años, tanto la abogada como la
oficina del senador confiaban que el cónsul no tomaría en cuenta mi historial porque los 20
años pasados son los máximos de castigo y ya se habían cumplido.

Entonces la oficina del senador se comunicó con el consulado americano de Matamoros, y
el propio senador nos compartió la carta que el consulado le devolvió, donde decía
claramente que me darían “consideración completa” en la entrevista de la visa. Esas
palabras nos hicieron explotar de alegría. Recuerdo que gritamos, lloramos, agradecimos a
Dios. Pensamos que eso significaba que por fin vería a Ximena, que al fin el camino se
abría. Todos estábamos seguros de que sería aprobada. Ahora solo faltaba contar los dias
para la entrevista, fueron dias largos pero con la esperanza de que cada hora era una hora
menos para pronto estar con mi princesa.


💔 Capítulo 4: La batalla sigue

Hoy escribo estas palabras en tiempo real, porque esta parte de nuestra historia no
está terminada: la estamos viviendo, minuto a minuto, con el corazón acelerado y la
esperanza aferrada como nunca.

Después de todo el dolor de las negativas anteriores, no me di por vencida. Mi hija me
necesita, y pienso seguir luchando hasta el último recurso para estar con ella. Estamos
preparando una nueva solicitud de parole humanitario, esta vez cuidando hasta el
más mínimo detalle para que todo sea claro, completo y sin margen de error. Estamos
revisando minuciosamente cada documento, cada respuesta, para que todo este
perfecto.

Estamos esperando una carta de apoyo por parte del senador John Cornyn para
mandarla. Confiamos en que, al conocer nuevamente el caso de Ximena y la situación
tan crítica que vivimos, pueda brindarnos ese respaldo que significaría muchísimo para
fortalecer la solicitud. Saber que existe una voz que nos representa y que entiende el
dolor de una madre, nos mantiene firmes y nos ayuda a no perder la fe. El problema es
que esta semana no se trabaja completa porque el viernes es 4 de Julio. Esperamos
que la oficina del senador nos contacte antes del viernes.

En esta etapa los días los siento muy largos, cada día que pasa significa un día más
lejos de Ximena, un día más sin poder tomarle la mano ni decirle al oído que estoy con
ella. A veces me invade el miedo de que el tiempo se nos acabe, pero luego respiro
profundo y recuerdo que ella también está luchando, y no merece que su mamá se
rinda. Así que aquí seguimos, caminando sobre un hilo muy delgado entre la fe y la
desesperación, pero sin soltar la meta de volver a abrazarla.
🌸 UN agradecimiento desde el corazón
Hoy quiero detenerme un momento y dedicar estas palabras a todas las personas que nos han acompañado
en este camino tan duro. A nuestra familia, a los amigos
de toda la vida, a los nuevos amigos que llegaron con un
abrazo o una palabra de aliento, y también a los
desconocidos que se convirtieron en ángeles para
nosotros. Gracias por cada oración, por cada llamada, por
cada mensaje de ánimo, por cada aportación generosa y
por cada gesto de amor que nos han regalado.

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