El loco de Dios
Por Luis Alfredo Rangel Pescador
Javier Cercas es un laureado escritor catalán, autor del libro “El loco de Dios, en el fin del mundo”
Recién he terminado de leerlo, abriendo un espacio para varias reflexiones, algunas de ellas, poco conocidas, como son los asuntos secretos del Vaticano o temas torales como la masculinidad desde la visión teológica o la pederastia bajo la lupa del derecho canónigo.
Hoy los seminarios están vacíos, las iglesias están vacías, quizá los pecados de la curia como la pederastia o el clericalismo a ultranza, han producido ese rechazo a la religiosidad .
No deja al fenómeno anterior en el caso particular de México y de Durango, la atracción de los jóvenes a las banalidades perniciosas del crimen organizado, el ofrecimiento rápido a la posesión de bienes y cierto “status”
No hay nada más seguro que los cambios, como el cambio de la vida a la muerte, del conocimiento científico y la adecuación a normas y costumbres.
Quizá ahí estriba entre otras cosas, las decisiones de obispos que a curas pederastas los cambiaban solo de parroquia, ante una jurisprudencia nada puntual del derecho canónigo, situación superada por disposición del Papa Francisco, hoy en día, esos casos no solo se juzgan al interior de la iglesia misma, sino que se ventilan con las leyes civiles. (Hoy purga pena de decenas de años, cierto sacerdote violador en una localidad serrana de Durango).
Sin embargo desde que el hombre existe, buscó la creencia en dioses, divinidades o seres superiores como una constante en su evolución y desarrollo cultural. Esta tendencia no es casual, sino que responde a diversas necesidades psicológicas, sociales y evolutivas.
Una de ellas es incertidumbre humana sobre el futuro y el azar. Ofrece respuestas fijas y estabilidad ante un mundo cambiante y a menudo incomprensible.
En nuestros días la tecnópolis, donde la acumulación del conocimiento, va creando en paralelo incertidumbre y por ende la necesidad de creer o confiar en algo más de eso, la religiosidad.
Pero esa necesidad no la encuentran en los santuarios ni en los dogmas, parecen encontrarla en la convivencia de la iglesia misma, entendida esta como la congregación de personas.
Los pecados de la pederastia clerical han tenido dos efectos, la pérdida de confianza de los laicos y la obligación de la curia a enmendar, a corregir errores.
Lo anterior en ciertos países del mundo occidental, permiten el repunte a la religiosidad, México no tardará en volver al rebaño.








