Crecimiento y desarrollo de la Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera” en beneficio de la educación durangueña
Por: Erik Omar Carrasco Favela
Generación: 2013-2017
Al Estado de Durango le tocó la fortuna de contar con una gran calidad de tierras agrícolas. Hablando específicamente de la Hacienda de Santa Lucía, en 1925 se compra una porción de tierra a Don Felipe López Negrete, donde de manera inmediata el Gobierno Federal comienza a construir una Escuela Central Agrícola.

Desde su fundación el 10 de octubre de 1926 y su inauguración el 19 de diciembre del mismo año, como la Escuela Central Agrícola de Durango, la ahora Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera” ha sido reconocida como el pilar más importante de la educación en el estado de Durango. En tan importante evento se contó con la presencia del Presidente de la República de ese tiempo, el General Plutarco Elías Calles, y siendo su Primer Director el Ingeniero Camilo del Moral, egresado de la prestigiosa Universidad de Chapingo.
Desde su creación en los años veinte y durante los años treinta, las Normales Rurales (concebidas sobre todo por el Cardenismo como una parte importante de la Reforma Agraria y del proceso del desarrollo del campesino) fueron confrontadas por los grandes hacendados y por la Iglesia; por parte de esta última llamándolas “las escuelas del diablo”, haciendo correr rumores que se aumentaron en 1922 con la fundación de la primera de ellas.
El gobierno callista dio un débil impulso a la formación de maestros rurales iniciada durante el régimen anterior, con la creación de la Normal Federal de Tacámbaro, Michoacán. Sin duda, la Esc. Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera” no ha quedado exenta de los ataques de aquellos sectores pseudosociales que siempre han coexistido con la intención de interponerse al avance educativo de la sociedad.
Los primeros egresados de la Escuela Central Agrícola de Durango en 1928 no solo ejercieron un trabajo especializado como profesionales en los ámbitos de ganadería y agricultura, sino también en el ámbito educativo: aproximadamente la mitad de aquella primera generación, movidos por la inquietud de la liberación económica, social y cultural del campesino, decidieron convertirse en maestros.
Fue así como en los 28 municipios en que había quedado dividido el estado desde 1917 hasta esa fecha, nacieron nuevas escuelas, las mismas que fueron presididas por los egresados de la Escuela Central Agrícola de Durango. Para 1933, las Escuelas Centrales Agrícolas cambiaron su nombre a Escuelas Regionales Campesinas (ERC); fue así como la Escuela Central Agrícola de Durango pasó a ser nombrada Escuela Regional Campesina de Durango.

En 1935, la Escuela Regional Campesina de Durango se incorporó a la FECSM (Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México). Gradualmente, los profesores graduados de esta institución demostraron poseer las actitudes, conocimientos y aptitudes idóneas para dirigir los centros educativos del estado, llegando a promoverse en las funciones de directores e inspectores de las escuelas primarias.
En 1936, siendo titular de la SEP Narciso Bassols, instituyó que en las Escuelas Regionales Campesinas se formaran Técnicos Agropecuarios en 3 años y Maestros Rurales en un año más de escolaridad; también se promovió la inscripción de mujeres. Ese mismo año, la escuela sufrió los estragos de la Segunda Guerra Cristera o Cristiada, ya que por breve periodo (algunos días) los cristeros tomaron parte de sus instalaciones. Aunque no se sabe con precisión cuál era su propósito, fue un hecho que no debe ser aislado, ya que en esos años, los mismos cristeros asesinaron a varios maestros en diferentes partes del Estado de Durango, y entre ellos, algunos fueron egresados de esta noble institución.


En 1941, nuevamente la SEP reformuló los planes de estudios buscando ampliar la temporalidad, agregando un año más (tres años) y egresando de la carrera técnica de Perito Agrícola o Práctico Agrícola. Fue así como algunas de las Escuelas Regionales Campesinas se transformaron en Escuelas de Prácticas de Agricultura; de esta manera, la Escuela Regional Campesina de Durango cambió su nombre a Escuela de Práctica de Agricultura “J. Guadalupe Aguilera”.
Además de ser suprimida la formación de Normalista: el reconocimiento que tenía la misma por la formación de maestros impulsó a sus egresados a incorporarse al servicio educativo; el impacto que tuvo en la sociedad fue eminente. En 1959, el Lic. Jaime Torres Bodet, en su segundo periodo como secretario de Educación Pública, tomó medidas para que la mayoría de las Escuelas de Prácticas de Agricultura se convirtieran en Escuelas Normales Rurales.
Tal fue el caso de la Escuela de Práctica de Agricultura “J. Guadalupe Aguilera”, que finalmente el día 2 de febrero de 1959, cambió a su nombre actual, Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera”, ofreciendo la educación secundaria y su plan de estudios quedó comprendido por un total de tres años, en donde sus alumnos graduados obtenían el título de Profesor en Educación Primaria. Quedando como directora la Profra. Ventura Martínez Ruíz.

A partir de la demanda educativa que presentó, el crecimiento de la Normal se dio de manera exponencial, puesto que la mayoría de los maestros de las primarias del estado se graduaron de la mencionada institución, y algunos otros comenzaron a incursionar como maestros de secundarias y preparatorias.
Cabe señalar que los egresados de este centro educativo también se fueron adentrando en el ámbito político, llegando a convertirse en funcionarios públicos, como presidentes municipales, diputados, etc. Durante la década de 1970 quedó manifiesto el posicionamiento político e ideológico de la base estudiantil de la Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera”, el mismo que se vio reflejado en la forma de enseñar de los maestros que egresaban, puesto que no hubo lugar alguno del estado en el cual no hubiese llegado algún maestro normalista graduado de esta escuela.

El crecimiento y la demanda que este centro educativo tuvo fue que cada año presentaban el examen de admisión un promedio aproximado de 2 000 aspirantes para concursar por la beca que se ofrecía, de los cuales solo eran aceptados el 5%. Para 1969, la SEP, a través de la Dirección General de Educación Normal, puso en marcha planes y programas de estudios en los cuales ya no se impartió educación secundaria y extendió la instrucción como profesor de primaria a un total de cuatro años; los mismos que, paralelo a la formación de normal básica, también se incorporó la formación de Bachillerato en Ciencias Sociales y Humanidades.
Cabe mencionar que, a sabiendas de que la Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera”, desde su fundación, ha operado como internado para varones, en 1972 se permitió el ingreso de aspirantes del sexo femenino, de las cuales fueron seleccionadas solo 50; sin embargo, no contaban con el servicio de internado, por lo que tuvieron que conseguir asistencia fuera de las instalaciones de la escuela.
Lo mismo ocurrió en todas las normales rurales del país, mas dicho mecanismo de normales mixtas no se concretó; solo se implementó por un año; esto ante el presupuesto raquítico que se destinaba, y se tuvo la resolución de concentrar a todos los varones en una sola normal y del mismo modo con las mujeres; para que de esta manera obtuvieran su beca completa. Por consiguiente, los estudiantes fueron trasladados a la normal más cercana.
Al inicio del ciclo escolar 1973-1974, las normalistas que habían ingresado a la Normal de Aguilera continuaron sus estudios en las ya mencionadas Escuelas Normales Rurales: “Ricardo Flores Magón”, de Saucillo, Chihuahua, y “Justo Sierra Méndez”, de Cañada Honda, Aguascalientes.

La popularidad de la Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera” creció, pues en los ciclos escolares venideros, personas provenientes de otros estados reconocían que era una de las mejores normales del país por sus logros académicos, deportivos y culturales en los encuentros entre normales, y abonado a ello, aquellos alumnos que egresaron de las primeras generaciones de esta escuela ya se convirtieron en maestros y profesores de algunas de las escuelas normales del país.
En 1984, las Escuelas Normales Rurales tuvieron otro cambio importante, pues a partir de dicho año los aspirantes que desearan ingresar a las mismas debían cursar la educación media superior de manera obligatoria, por efecto de que la carrera de profesor fue reconocida como una profesión, otorgándole el nivel de licenciatura. Fue así como la generación 1984-1988 se convirtió en la primera en tener como alumnos titulados a Licenciados en Educación Primaria.
En 1989, después de movilizaciones por parte de la base estudiantil Genaro Vázquez Rojas, ante la inminente pérdida del sistema de bachillerato que operó por cinco años dentro de la escuela, se logró que no desapareciera el mismo, y se negoció la instalación del Bachillerato en Ciencias Sociales con opción pedagógica en Villa Unión, Poanas, Dgo.
Finalmente, en 1993, se eliminó el pase directo del Bachillerato de Villa Unión. El impacto que tuvo en la educación de Durango fue benéfico, pues los licenciados en educación primaria fueron reconocidos como profesionistas y no como subprofesionistas, que en cierta medida se fue aminorando la idea errónea que imperó durante la década de 1980, en la cual se creía que era sencillo convertirse en docente.
Lo cual obligó a la escuela a incrementar y mejorar su oferta educativa: fue así que para el 2004 se incluye dentro de su oferta una nueva licenciatura, la Licenciatura en Educación Secundaria con Especialidad en Telesecundaria y la Maestría en Educación, Campo Intervención Didáctica.

En el 2013, nuevamente se vuelve a convertir en una de las máximas casas de estudios del estado, al ofrecer otro grado académico, el de Doctorado en Ciencias de la Educación, y no solo sirvió para incrementar la oferta educativa de la escuela o la región, sino de todo el estado. La Normal no ha dejado de crecer; basta con saber que en 2021 se abrió la oportunidad de estudiar otra licenciatura más, la Licenciatura en Inclusión Educativa. Para el 2025, ingresa la primera generación de la Licenciatura en Educación Primaria Intercultural Plurilingüe y Comunitaria.
El normalísimo rural se ve amenazado, pero esto no detendrá que la Escuela Normal Rural “J. Guadalupe Aguilera” siga creciendo, ni mucho menos que siga formando profesionales de la educación de alto nivel en beneficio de la niñez y juventud durangueña. ¡Gloriosa entre las Normales Rurales! Mi Normal “Aguilera”.








