AARÓN OROZCO ORTIZ, MÚSICO DE TODA UNA VIDA EN CANATLÁN

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AARÓN OROZCO ORTIZ, MÚSICO DE TODA UNA VIDA EN CANATLÁN
Ahora que pasó el aniversario de la fundación de ciudad Canatlán, es tiempo propicio para recordar a personas que a través de la música, el arte, la política, el deporte o alguna otra actividad han puesto en alto el nombre de esta región y una de ellas es el maestro Aarón Orozco Ortiz (1914-1995).
El siguiente texto se reproduce en una entrevista que el maestro Aarón concedió a este reportero en el año de 1991, misma que publicó EL SOL DE DURANGO el mes de diciembre de ese año y que fue la primera entrevista realizada por quien escribe en el recorrido que llevó en el Decano del Periodismo Estatal.

Nació este gran músico en la risueña población de San Lucas de Ocampo, un primero de julio de 1914, siendo el segundo hijo del matrimonio formado por Hilario Orozco Rosas y Carmen Ortiz de Orozco, completando la familia el mayor Hilario, Tomás y Carmelita.
Desde muy chico, Aarón se sintió atraído hacia la música, bajo la mirada siempre enérgica y bondadosa de su padre, quien exigía a su hijo, que, máximo a los diez años debía aprender solfeo.
Al cumplir escasos 10 años, su padre le preguntó qué instrumento deseaba tocar, respondiéndole Aarón que piano, siendo el profesor Eliseo Rocha y Villa, quien le dio las primeras nociones y como ya sabía solfeo, le aventajaba mucho al método Beyer. Prosiguió sus estudios en la ciudad de Durango, con la maestra Belén Santamaría, quien entonces vivía por la Calle Bruno Martínez.
Al ver el interés y la capacidad del joven, el maestro Pedro Minchaca (pianista, compositor y pedagogo canatlense) le pidió a Don Hilario, del cual había sido compañero en el coro parroquial, que lo dejara ir a estudiar música a la Ciudad de México, ofreciéndole su casa y apoyo, oponiéndose a esto Doña Carmelita, en virtud de ser Aarón casi un niño.
Como todo amante de la buena música, don Hilario enseñó los secretos de diversos instrumentos a sus hijos y posteriormente formó junto con ellos la orquesta “Hermanos Orozco”.

En la orquesta, Aarón inició tocando el contrabajo, ya que no había quién lo tocara, sólo que le tenían que poner un banquito para que alcanzara. Después le compraron un acordeón, “porque el piano ni modo de traerlo en la calle”, siendo éste el primer acordeón-piano que hubo en Canatlán, , el cual se lo trajo un primo desde los Estados Unidos, dándole a cambio uno de los cuatro pianos que tenían.
Hilario, el mayor de los hermanos Orozco Ortiz, era el violinista y saxofonista de la orquesta. Tocaba tan bien, que el maestro Daniel R. Cruz le exigía mucho estudio y con el violín tocaba mucha música clásica.
Tomás era saxofonista y tocaba distintos instrumentos, teniendo además muy buena voz de tenor, por lo cual constantemente hacían obras de teatro y pedazos de zarzuela en la Escuela “Lázaro Cárdenas” , donde de vez en cuando cantaba junto a Austreberta Morales.

De sus sobrinos que integraban la orquesta, Pedro Orozco Alvarado era quien tocaba el saxofón primero; Enrique era el saxofón segundo; José María tocaba la batería y Juan Antonio los ritmos; todos ellos eran hijos de Hilario. De los hijos de su hermano Tomás (Andrés, Tomás y Humberto Orozco Renz) a ninguno les tocó participar y posteriormente todos ellos emigraron a la ciudad de Durango.
La orquesta de los hermanos Orozco fue famosa en las décadas de los 40´s y 50´s del siglo pasado, estando siempre en el ánimo de los canatlecos y habitantes de la región noroeste del Estado, a donde salíoan a tocar serenatas todos los domingos en la plaza de armas, que era el lugar de reunión de toda la gente.
Junto con la orquesta “Cruz Blanca”, la cual formó Don Antonio Canaán Yazbek, llenaron toda una época en la vida social del Canatlán de varias décadas, tocando en el salón “Cleopatra”, por cierto, muy bien arreglado y que era patrocinado por la cervecería “Quijote”, luego en el salón Casino Canatlán, que pertenecía a don Manuel Rodríguez. Tiempo después, don
Antonio Canaán hizo un salón muy bueno, por parte de la cervecería Cruz Blanca, que patrocinaba eventos culturales.

El tocar en la parroquia (de San Diego de Alcalá) le venía al maestro Aarón de familia, ya que su padre don Hilario, junto con don Pedro Minchaca y Loreto Valenzuela tocaban en aquel tiempo. Por cierto, don Hilario, que manejaba el coro parroquial, dirigía hasta 15 elementos, entre cantores e instrumentos de cuerda, para las misas de réquiem, novios, quinceañeras, etc., entrando Aarón a tocar en el año de 1931. Continuó haciéndolo durante los siguientes sesenta años (1991).
Aaroncito, como cariñosamente le llamaban, también desarrolló su talento musical dentro de la docencia, como maestro de música en jardines de niños de diferentes localidades en los municipios de Canatlán, San Juan del Río y Nuevo Ideal, haciéndose acompañar por su inseparable acordeón, estando de servicio durante 25 años, los cuales se vieron interrumpidos debido a un grave problema cardiovascular.

Entre sus múltiples actividades dentro de la música, el maestro recordaba su participación en un maratón de piano que se realizó en Nuevo Ideal el 30 de enero de 1965, actividad que promovió el señor cura Gómez para reunir fondos para mejoras del templo de ese lugar, ocasión en la cual Aaroncito tocó por muchas horas en el kiosco de la plaza de armas (ya desaparecido).
El gran músico Aarón Orozco Ortiz se adelantó en el camino de la vida el domingo 8 de enero de 1995. En julio de ese año, la generación 1989-1995 de la escuela primaria “Lázaro Cárdenas” , llevó el nombre del maestro, músico de toda una vida.

Tomado del libro ” Personajes, Relatos e Historias de Canatlán”, del autor Marco Antonio Rodríguez Ruiz

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